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Cómo hacer granola casera

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Cómo hacer granola casera

Info.

Ingredientes para Cómo hacer granola casera

  • 500 g de copos de avena
  • 60 gr. de avellanas peladas
  • 40 gr. de pipas de girasol
  • 50 gr. de uvas pasas o sultanas
  • 100 gr. de miel gallega
  • 60 gr. de aceite vegetal
  • 30 gr. de aceite de sésamo
  • 5 gr. de esencia de vainilla
  • 1/2 cucharadita de canela molida
  • 50 gr. de azúcar moreno

Cómo hacer granola casera. La granola es una receta de desayuno o merienda que arrasa en EEUU. Una combinación de copos de avena, frutos y miel que se hornea hasta que queda crujiente.

Durante su proceso de elaboración, se remueve varias veces para que los copos se suelten y se consiga una consistencia como de cereales de desayuno. A esta mezcla básica se le pueden (y se le suelen) añadir otros ingredientes naturales como semillas, pipas, frutas desecadas, otros cereales, grasas, etc.

Parece ser que la granola fue creada por un médico estadounidense en 1863. Aunque no ha sido hasta hace pocos años que se ha convertido en un alimento muy popular en los países anglosajones y, de ahí, se ha extendido al resto del mundo. Se suele consumir a la hora del desayuno, una de las mis opciones preferidas para un desayuno perfecto o para acompañar un bruch de rechupete.

Siempre bañada en leche y acompañada de unos cuantos tropezones de fruta fresca (plátano, kiwi, manzana, arándanos, etc) es una auténtica delicia. Otra buena manera de comerla es añadirla al yogur y darle así un toque de sabor interesante. El crujiente de la granola funciona muy bien en este caso porque contrasta con la cremosidad del yogur. Si no lo habéis probado, ya estáis tardando.

La verdad es que la granola está tan buena que es fácil caer en la tentación de pasar el día entero picoteando del bote. Su sabor dulce y tostado, junto con el crocante que proporciona el horneado son difíciles de resistir. Tal cual, en seco, está de muerte lenta, pero hay que tener cuidado porque es un alimento altamente calórico. Perfecto para los deportistas porque proporciona mucha energía, pero si no entrais en esta categoría es mejor que seáis comedidos con su consumo.

Preparar granola en casa es más que sencillo pues solo hay que mezclar los ingredientes y hornear. Hay muchas marcas que la comercializan, pero donde esté una granola casera que se quiten todas. Hacerla nosotros mismos nos permite adaptarla a nuestros gustos y controlar el contenido de grasa y azúcar añadido. Además, nos sale mucho más barata que la comercial. Todo ventajas. Ahora solo queda que os animéis a hacerla siguiendo estas pautas y, por supuesto, que la disfrutéis.

Preparación de la granola casera

  1. Comenzamos mezclando todos los ingredientes líquidos en un recipiente hondo y amplio, que es el que vamos a usar para toda la mezcla así que hay que tener en cuenta el tamaño.
  2. Primero vertemos la miel y le añadimos el aceite vegetal, el aceite de sésamo y la esencia de vainilla. Batimos con unas varillas metálicas o con un tenedor hasta que todos los ingredientes estén bien integrados. A continuación agregamos la canela molida y el azúcar moreno. Batimos de nuevo.
  3. Añadimos los copos de avena al cuenco y con ayuda de las mano, bien limpias, removemos de abajo hacia arriba y mezclamos bien.
  4. Es importante que todos los copos de avena queden cubiertos con la mezcla de aceites para que el sabor sea igual en cada cucharada de granola que nos comamos, así que este paso hay que hacerlo a conciencia.
  5. Cuando la avena esté lista, cubrimos una bandeja de horno con papel de hornear y extendemos sobre él la mezcla.

Horneado de la granola y presentación final

  1. Precalentamos el horno a 150ºC, con calor arriba y abajo. Introducimos la bandeja en el horno en posición media y cocemos durante 10 minutos.
  2. Transcurrido este tiempo, sacamos la bandeja del horno. Removemos para que la avena de la base suba a la superficie y se tueste.
  3. Introducimos la bandeja en el horno de nuevo. Cocemos durante 10 minutos más antes de sacarla y remover por segunda vez. En esta ocasión le añadimos las avellanas, las pipas y las uvas pasas.
  4. Horneamos una tercera y última vez durante otros 10 minutos o el tiempo necesario para que la avena se tueste sin quemarse.
  5. Esto dependerá del horno, pero tened mucho cuidado porque no queremos que se nos dore demasiado (porque amargaria) ni, por supuesto, que se nos queme.
  6. Cuando el punto de color sea el de nuestra preferencia. Retiramos la bandeja del horno y dejamos que se enfríe antes de transferir la granola a un recipiente hermético.
  7. La granola casera se mantiene en perfectas condiciones durante, al menos, dos o tres semanas. Siempre que la guardemos en un recipiente hermético y alejada de la humedad.
  8. Es posible que nunca llegues a comprobar cuánto puede durar. Porque sin duda está tan buena que no vas a poder parar de comerla.

Os animo a que probéis a hacerla en casa, el resultado es impresionante. Podéis ver todas las fotos del paso a paso de esta granola casera en este álbum.

Curiosidades, consejos y recomendaciones para una granola casera de rechupete

  • Podemos trocear las avellanas en lugar de añadirlas enteras. Esto lo podemos hacer con un mortero o a cuchillo con mucho cuidado de no cortarnos (ojo que resbalan). También podemos usar otro tipo de frutos secos, como nueces, almendras, anacardos, piñones, sultanas, orejones, etc, así como pipas de calabaza u otras semillas.
  • Otro cambio que admite esta receta es el del aceite vegetal por otro de sabor suave como el aceite de girasol. Siempre y cuando el elegido no aporte sabor. Para ello ya tenemos el aceite de sésamo, que aporta un toque muy sabroso y no queremos que quede encubierto por ningún otro.
  • Hacer granola en casa no solo supone un ahorro considerable con respecto al coste, sino que nos permite personalizarla pues es muy versátil. Esta receta os puede servir de base para variar y experimentar. Podéis probar a hacerla tal cual y, en función de lo que os parezca, adaptarla al gusto de cada uno.
  • El mejor momento para un cuenco de granola es el del desayuno, sin lugar a duda. Aunque está tan buena que dan ganas de comerla a cucharadas y a palo seco. Lo mejor es añadirle un buen chorro de leche fría y acompañarla de un café, infusión, zumo o la bebida que acostumbremos a tomar.

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