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Cómo preparar un buttermilk casero

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Info.

Ingredientes para Cómo preparar un buttermilk casero

  • 250 ml. leche semidesnatada o desnatada
  • 1 cda. zumo limón (unos 15 ml.)

Los que sois aficionados a navegar por la blogosfera buscando recetas de bizcochos, tortitas, tartas, magdalenas o cupcakes, seguramente, en más de una ocasión os habéis encontrado con que entre los ingredientes que se enumeran está el buttermilk. El suero de leche, o buttermilk en inglés, es el suero que queda como residuo al preparar mantequilla de forma tradicional, batiendo la nata de la leche. Comercialmente se obtiene añadiendo bacterias de ácido láctico a la leche semidesnatada o desnatada hasta obtener un líquido ligeramente ácido.

Este suero se incluye en numerosas recetas de bizcochos porque aporta esponjosidad y suavidad a los productos horneados. Es aconsejable combinarlo con bicarbonato, en lugar de levadura ya que neutraliza su acidez. El hecho de que esté tan presente ya en nuestras recetas se debe sin duda a la influencia de los países donde se comercializa de forma generalizada, no sólo para repostería, sino como bebida. Sí ya sé que suena un poco raro pero en Alemania, Dinamarca o Países Bajos, es muy apreciado como bebida refrescante.

La cuestión es que en nuestro país no es frecuente encontrarlo en las grandes superficies, por no decir muy complicado y, cuando menos, bastante caro. Sé que lo comercializa la cadena alemana Lidl con la marca Milbona, pero cómo no siempre podemos tener a mano un bote, os comento que es posible prepararlo en casa con ingredientes básicos y esfuerzo cero. Se trata de combinar leche semidesnatada o desnatada con una cucharadita de zumo de limón. Al dejarlo reposar unos minutos quedará con aspecto de leche cortada y el toque ácido propio del buttermilk tradicional. Os dejo la receta para que a partir de ya no dejéis de hornear ningún bizcocho por no tener este ingrediente.

Preparación de la buttermilk

  1. Preparar un buttermilk en casa no puede ser más sencillo. Por cada 250 ml. de leche añadimos 15 ml. más o menos una cucharada de zumo de limón. Removemos bien con una cuchara y dejamos reposar sobre 10 o 15 minutos.
  2. La leche se volverá un poco más espesa casi como si fuera yogur, aparecerá como si se hubiese cortado, ya tenemos nuestro buttermilk casero listo para utilizar en cualquiera de nuestros bizcochos.
  3. El buttermilk lo puedes hacer tanto con zumo de limón recién exprimido, como con vinagre de manzana. El tema del vinagre es que siempre lo tenemos a mano en casa, mientras que los limones no tanto. Aunque en vez de una cucharada de zumo de limón serían 2 de vinagre. El resultado es el mismo, y ni el limón ni el vinagre van a darle sabor a tu receta, lo dejo a vuestra elección.

El verdadero buttermilk que se suele comprar en los supermercados se obtiene de batir nata para formarla en mantequilla, su sabor es un poco amargo. El que os presento aquí es otra opción, igual de efectiva, pero en realidad es leche desnatada fermentada con un tipo de bacterias denominadas estreptococos que producen una transformación de la lactosa en ácido láctico, pasando posteriormente a ser tratada con calor para detener la acción bacteriana y frenar la fermentación.

De todos modos, si no podemos conseguir buttermilk en nuestro supermercado habitual o el que encontramos se nos sale del presupuesto, o no creemos que lo vayamos a utilizar tan a menudo, aquí os dejo esta versión casera, rápida y muy económica. Y así preparar todos esos postres que veis por la red y para los que no encontráis este ingrediente tan fácil de hacer. Otro truco de rechupete :-)

No dejéis de disfrutar de todos los dulces de rechupete en nuestras recetas de postres, os aseguro que encontraréis un montón de ideas para hacer mucho más felices a los vuestros. Podéis ver todas las fotos del paso a paso en el siguiente álbum.

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