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Espirales de pasta con verduras y langostinos al curry y mandarina

  • 4 personas
  • Preparación fácil
  • 3,2 euro/persona
  • Tiempo de preparación: 25 minutos
Receta de espirales con langostinos

Ingredientes

  • 400 g de espirales de pasta (en este caso son Fusilli Bucati, una variedad de las espirales, los podéis encontrar en Eroski bajo su marca gourmet)
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1/2 k de langostinos (frescos o congelados, a vuestra elección)
  • Pimienta negra recien molida y Sal (al gusto)
  • 1 cebolla y media, 4 zanahorias, 1 pimiento rojo, medio calabacín, 4 tomates maduros, 1 diente de ajo y 2 cayenas pequeñas.
  • La ralladura de una mandarina grande o dos pequeñas.
  • 1 cucharada de postre de curry amarillo
  • Unos 50 ml de agua caliente para la salsa
  • El caldo de los cocer los restos de los langostinos, para hervir la pasta

Esta es la semana de los cítricos, ya sean en postre, como la anterior tarta de limón o en salado como en estas Espirales con salsa de mandarina y langostinos. Me decidí a preparar una receta que fusiona la pasta italiana con el estilo asiático del norte de Tailandia, donde es común mezclar el curry con sabores dulces y un toque ácido de cítricos, sobre todo de la lima. Como no sabía si me iba a gustar el resultado decidí incluir solamente el aroma del cítrico, con unas mandarinas, y tener así una receta más suave, el resultado es fantástico, buena cuenta dieron unos amigos para cenar hace unas semanas.

Como quería una receta vistosa empleé una pasta llamada Fusilli Bucati, que une los Fusilli que son las clásicas espirales y el término Bucati que define el grosor de la pasta. El resultado es una espiral de pasta redondeada, como si hubieran convertido un espagueti en un cable de un teléfono que se enrolla. Las curvas totalmente ceñidas una a la otra hacen que la salsa se adhiera perfectamente a la estructura, y además de todo esto, son formas preciosas, que como podéis ver en el plato entran por los ojos.

Demos gracias a los fabricantes de pastas italianos que han creado una inmensa variedad de formas especiales que podéis ver ya en casi todos los supermercados. Incluso tenemos el caso de diseñadores, como por ejemplo Giugiaro, que en 1983 diseñó las Marille (para Voiello o Barilla, las fuentes son confusas). Se dice que fueron un desastre, para cuando llegaba a cocerse la intersección de los tres pétalos, éstos estaban desechos. Pero estas nuevas formas han sido testadas y ayudan no sólo a alegrar la vista sino que, como si hubieran sido ideadas por ingenieros, se adaptan dependiendo de la forma a un tipo determinado de salsa, permitiendo que se adhieran a sus numerosos pliegues y cavidades. Todo un mundo en el que los italianos son unos maestros. Os dejo con una fusión de sabores que no os dejará indiferentes, probadlos y ya me contaréis.

Preparación de la salsa de langostinos al curry y mandarina:

  1. Pelamos la cebolla, las zanahorias, los dientes de ajo y lavamos la mandarina, los tomates y el pimiento.
  2. Cortamos la cebolla en juliana fina (es decir en tiras muy finitas), los pimientos, el medio calabacín y las zanahorias deben ir en láminas de medio centímetro de grosor y luego cortaremos todo en rombos o cuadrados similares, muy al estilo asiático. El diente de ajo debe ir muy picado, si tenéis un estrujador de ajo sería lo indicado.
  3. Una vez que tenemos los vegetales preparados añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra a la cazuela, yo suelo emplear una con forma de sartén grande y plana e introducimos el ajo con una cayena estrujada con los dedos y los sofreímos unos segundos hasta que se doren. Así conseguiremos darle al aceite de oliva un toque de ajo, y evitaremos que nos repita después de la comida.
  4. Añadimos primero la cebolla a la cazuela del aceite y salpimentamos, incrementamos la temperatura y removemos todo con suavidad, pasado un minuto echamos el resto de vegetales (zanahoria, pimientos y calabacín) y dejamos que se cocinen unos cinco minutos nada más.
  5. Pasados estos 5 minutos añadimos el tomate cortado en dados y mezclamos los sabores de estos ingredientes durante otros 2 minutos.
  6. Rallamos la piel de la mandarina, sin llegar a la parte blanca pues amarga. Reservamos para el final.
  7. Descongelamos los gambones en la nevera la noche antes (en mi caso siempre tengo algunos en el congelador, es uno de los ingredientes que más me gustan en varias recetas, fondo de armario o congelador). Los pelamos, quitamos la cabeza y la cáscara que los protege.
  8. Ponemos una cazuela ancha de cocer pasta con agua bien caliente y dos hojas de laurel y añadimos cabezas y cáscara de los gambones para cocer a fuego medio durante diez minutos. Colamos este agua de marisco que hemos improvisado y la volvemos a echar a la cazuela donde coceremos la pasta. Reservamos.
  9. Una vez que tenemos los gambones ya pelados les quitamos el intestino (el hilo negro que tiene en el centro) y los añadimos a la cazuela con los vegetales que están aún a medio hacer, deben de quedar con un toque crujiente al masticar, no como en un wok, pero no se deben pasar como si fuese un sofrito. Pasamos los langostinos sólo unos 2 minutos sin saltear en exceso, lo justo para que se pongan rosados y añadimos la cucharada de curry amarillo, la ralladura de la mandarina que tenemos reservada y unos 50 ml de agua caliente. Removemos todo, no más de 1 minuto.
  10. Probamos de sal y si es necesario salpimentamos, removemos todo con una cuchara de madera, mezclamos todos los sabores bien y retiramos del fuego.

Una vez que tenemos la salsa nos ponemos con la pasta.

Preparación de los Fusilli Bucati

Os presento unos pasos fáciles para que la pasta os quede perfecta. No es que sea especialmente difícil pero todo tiene sus pequeños trucos, “sencillo… ma non troppo” que dirían los italianos (Fácil, pero no del todo). Antes de seguir os dejo con 2 reglas básicas para comer la mejor pasta: La cocción al dente y que el comensal ha de esperar a la pasta en la mesa y nunca al revés, hay que comerla humeante, recién hecha.

  1. El primer paso es tener la salsa preparada antes de que la pasta toque el agua. La salsa siempre debe esperar a las espirales de pasta y no al revés.
  2. Calentamos en una cazuela un litro de agua (en este caso con el caldo de gambones que tenemos reservado) por cada 100 g de pasta, es la medida recomendada por persona. Estas proporciones, que normalmente vienen indicadas en los envases, ayudan a que la pasta no se pegue entre ella. Y siempre intenta utilizar una cazuela grande, la mayor de tu cocina. Si cocinas muchas veces pasta será muy útil comprar una cazuela para esas ocasiones, una buena inversión.
  3. Cuando empiece a hervir a borbotones echamos 1 puñado generoso de sal, unas 2 cucharadas rasas por cada 500 gramos de pasta. Seguidamente añadimos la pasta, siempre toda junta. Removemos con una cuchara de madera para que las espirales no se peguen y queden sueltas.
  4. En el reverso del paquete viene el tiempo de cocción, debemos guiarnos por estas instrucciones porque para cada tipo es distinto, en este caso son 11 minutos. Así conseguiremos lo que se llama pasta “al dente” o en su punto justo, es decir, que no se pase, aunque un gran consejo es probarla casi al final por si acaso en el envase nos engañan :). Una vez transcurrido el tiempo la escurrimos inmediatamente y la juntamos con la salsa.
  5. He leído en muchos blogs que al escurrir debemos lavar la pasta en agua fría, os advierto que no se debe. Cuando la cocción de la pasta se detiene del todo la capa exterior de la pasta se vuelve a cerrar. Por ello nunca se debe lavar la pasta con agua fría, si lo hacemos perderemos la posibilidad de esa integración entre pasta y salsa y lo que tendremos es simplemente un acompañamiento, por ejemplo en una ensalada de pasta es aconsejable hacerlo pero no en esta receta.

Presentación del plato

  1. Añadimos los fusilli bucati recién hechos a la salsa de curry y mandarina y mezclamos todo con una cuchara para que se junten bien los sabores. Opcionalmente decoramos cada plato con más pimienta negra molida, siempre al gusto o con un poco de cilantro bien picado, que le va de lujo a este plato.

Desde luego es un plato sencillo y rápido de hacer, pero delicioso. No dejéis de probarlo y ya me contaréis…

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