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Pote gallego. Guiso tradicional

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Pote gallego. Guiso tradicional

Info.

Ingredientes para Pote gallego. Guiso tradicional

  • 1 manojo de grelos A Rosaleira (Galicia Calidade)
  • 4 patatas gallegas
  • 1 trozo pequeñito de unto, unos 50 g. (como una avellana pequeña aproximadamente)
  • 150 gr de habas o alubias blancas secas.
  • 1 pedazo de lacón o 1 laconeta
  • 2 chorizos ahumados gallegos
  • 300 gr de ternera (lo mejor un buen trozo de xarrete o falda)
  • Opcional para el caldo: Carne salada de cerdo: costilla, tocino, un poco de morro, soba o espinazo.

Cómo hacer pote gallego. Desde tiempos de los romanos es sabido que el caldo gallego revitaliza cuerpo y mente, eleva el espíritu y te da alas, casi como una viagra gallega, mucho antes que el tiramisú, … bueno se me va la pinza, ahora en serio.

El pote gallego tiene un poder certificado contra el frío, os lo aseguro, un platito o un cuenco calentito de este brebaje, te lo quita de golpe y resucita a un muerto.

El caldo de grelos que os presento hoy tiene un poquito de todo lo que me he traído de Galicia recientemente, unas alubias, un poco de patata, un trocito de unto de porco celta, grelos y por supuesto chorizo ahumado y lacón. En este caso laconeta (más pequeña), todo un lujo

Es un buen plato de las comidas más tradicionales y que por suerte perdura en el tiempo. Recuerdo como mi abuela Lucrecia preparaba caldo de grelos o de repollo para comer o de habas blancas como cena, todos los primos y mi hermana, platito a la panza sin rechistar.

No deja de ser un plato que reúne lo más común de la huerta gallega, patatas, verduras y hortalizas. Y acompañado si quedaban con un poco de matanza, normalmente con unos simples huesos del jamón o un poco de costilla. Esta receta gallega ha ido evolucionando hasta el que conocemos hoy y que ahora se parece mucho en cada casa, pero que de aquellas cada uno lo hacía de una manera, dependiendo de lo que hubiese en la despensa.

Os dejo con este pote gallego, un guiso tradicional que aporta mucha energía, conservando muy bien el calor, ideal para estos días de frío. Una receta muy completa que contiene legumbre, verdura y carne. Un plato variado y equilibrado, hecho a a fuego lento, ¡derechupete!.

Preparación del pote gallego

  1. La elaboración de este plato comienza 48 horas antes de servirlo en la mesa, ya que es el tiempo necesario para conseguir que se desale el lacón y esté en su punto óptimo de cocción.
  2. Sumergimos el lacón en agua fría abundante, que lo cubra por completo, y vamos cambiando esta agua cada 8 horas. En la víspera de la preparación de la receta, por la noche, ponemos el lacón en agua “renovada” (que lo cubra por completo) en una cazuela grande donde vayamos a cocinarlo.
  3. Ponemos las habas en una cazuela con agua fría, las dejamos en remojo durante unas 12 horas aproximadamente.
  4. Si vamos a darle mayor consistencia al caldo ponemos en remojo las partes del cerdo saladas: oreja, rabo, cachucha y el lacón. Cambiando por lo menos una vez el agua (al igual que en el cocido gallego).
  5. Antes de empezar, escurrimos bien los ingredientes y reservamos. Ponemos al fuego una cazuela grande con agua, unos 5 litros aproximadamente. Añadimos las habas que teníamos en remojo, la carne y un trocito pequeño de unto (como una avellana de tamaño).
  6. Dejamos cociendo a fuego medio durante una hora y media, espumando de vez en cuando.
  7. Pelamos las patatas y cortamos en dados, lascas o laminadas, como más os gusten. Se añaden con los chorizos a falta de 10-15 minutos de la cocción final del caldo, es decir cuando el caldo lleva 1 hora y 20 minutos. Una vez que ha pasado la hora y media de cocción, retiramos la carne. Reservamos.

Cocción, los grelos y presentación final del pote gallego

  1. Lavamos los grelos en agua fría bajo el grifo y les retiramos los tallos más gruesos, las hojas que puedan estar mustias o las que estén algo amarillentas.
  2. Para los que no están familiarizados con el sabor del grelo, que tiene un cierto amargor, podéis darles un escaldado previo de 2 m. en agua hirviendo que luego desecharemos.
  3. Si no queréis el sabor fuerte del mismo os aconsejo que la primera vez los escaldéis, así os saldrá perfecto. Pasados 20 minutos de cocción de patatas y chorizos, añadimos los grelos y cocinamos otros 10 minutos.
  4. Comprobamos el punto de las patatas pinchando con un tenedor. Es hora de probar de sal y ver si necesita, aunque no suele hacer falta pues el lacón y chorizo, le aportan un punto de sal que no se ha eliminado de todo en el remojo.
  5. Picamos en trozos pequeños la carne y el chorizo e introducimos al caldo. Removemos para juntar todo.
  6. Le damos el toque final con un chorrito de aceite de oliva virgen extra y ya está. Tened en cuenta que el caldo es para tomar varios días y que a partir del segundo está perfecto pues se juntan mucho mejor los sabores, se suele decir que “se agarran”.
  7. Y recordad, este caldo se sirve muy caliente, generalmente como primer plato en una comida o como único en una cena. Una buena cunca de barro mantiene el calor y es el recipiente idóneo para tomarlo y sentirte como en Galicia.

Servidlo en una taza grande con un buen trozo de pan gallego, como se toma en mi aldea.

Podéis ver todas las fotos en el siguiente álbum. Seguid el paso a paso y os saldrá perfecto.

Consejos para un pote gallego de rechupete

  1. Podéis tunear el caldo como más os guste, mi madre le añade castañas pilongas en vez de habas. Las judías o vainas blancas dan un caldo blanco impresionante, especialidad de mi abuela Lucrecia.
  2. Este caldo está mejor hecho en la víspera y recalentado pero tampoco os paséis a la hora de recalentarlo.
  3. Si las habas son secas se dejan tal como hemos hecho en la receta, a remojo en agua fría. Pero si tenéis la suerte de conseguirlas frescas no hace falta. Tenéis que reducir el tiempo de cocción, y conseguiréis un caldo mucho más suave.
  4. La verdura es mejor usarla de temporada. Tal como os comenté a mi me gusta con repollo blanco o con berza. Para los apasionados de los grelos, ya los tenéis toda la temporada en conserva, están bastante buenos.
  5. Cómo curiosidad, el sabor amargo del grelo se debe a unas sustancias llamadas glucosinolatos, que tienen propiedades anticancerígenas. Por lo que si escaldamos los grelos para quitarle estas sustancias nos cargamos parte de esas propiedades.
  6. Si no podéis conseguir ni habas secas o frescas, siempre está la opción de las de bote. Yo no lo he probado nunca pero me imagino que se añadirán al final de todo después de cocer las patatas. El problema es que el agua del caldo no pilla tanto el sabor, pero es una opción válida.
  7. Si el caldo queda demasiado suelto podemos hacer como en la fabada asturiana, al final de la cocción añadimos unas pocas habas y patatas machacadas con un tenedor, y lo espesamos.
  8. Y si sobra, que lo dudo, aprovechad los restos para unas croquetas, al igual que las de cocido, están impresionantes. Próximamente en el blog, croquetas de caldo gallego, ¡vais a flipar!

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Si te ha gustado esta receta o tienes alguna duda de cómo hacerla deja un comentario

  1. M carmen dice:

    Me encanta tu cocina,hago muchas cosas tullas, el pote lo hago ahora mismo

  2. Manolo Pereira dice:

    Buenísimo Alfonso! Lo tengo al fuego ahora mismo y huele la casa… no te imaginas. La comida del sábado y domingo lista para degustar. Gracias.

  3. Renata dice:

    Una receta que he preparado con lo que he podido encontrar por aquí, en Mariana, Brasil. Y ha quedado como el que preparaba mi abuelo gallego, el recuerdo que tengo das suas palabras na cocinha. Bendiciones por su blog.

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