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Salsa de tomate frito. Receta casera y fácil

  • 0,60 euros/persona
  • Preparación fácil
  • 4 personas
  • Tiempo de preparación: 120 minutos
Receta de salsa de tomate casera

Ingredientes

  • 3 k de tomates maduros
  • 3 pimientos rojos grandes
  • 1 pimiento verde
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cayenas pequeñas
  • Sal y pimienta negra recien molida (al gusto)
  • 1 cucharada de azúcar
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 5 cebollas grandes

Salsa de tomate frito casero ¿qué os viene a la cabeza? A mí me recuerda a los botes de salsa de tomate de mi madre que prepara todos los años con la enorme producción de tomate que cultiva en Viñoas. Su sabor es increíble, no se puede comparar a ninguna marca que podáis comprar en el supermercado y además de rico, natural. Desde que estoy en Madrid los sábados suelo comer con mi chica en casa de su abuela Pilar, ella hace otro tipo de salsa de tomate, distinta pero igual de increíble que la de mi madre. Dos formas distintas para una misma salsa, que encima es mi salsa preferida y la añado a casi todo. Ayer a unas lentejas, otro día con un poco de pasta, pizza, pescado, pollo… o incluso sola con un buen trozo de pan, una salsa polivalente al 100%. Tanto me gusta que este año me he decidido a preparar mi propia salsa de tomate frito y casero, con una receta que resulta de la combinación de dos maneras sabias de preparar salsa y que os presento.

Para que sea excelente la salsa de tomate debe tener la cantidad exacta de cada ingrediente, no ser ni demasiado líquida ni muy espesa, con una proporción de acidez que no moleste pero que se note que es tomate. El tomate, si puedo, me lo traigo de Galicia puesto que la materia prima tiene que ser de gran calidad para que la salsa sea grandiosa. Aunque tal como os decía en otras recetas he localizado en Madrid 2 fruterías muy buenas donde encuentro hortalizas y fruta de gran calidad. Yo compro directamente una caja de tomates, unos 5 kilos, y cuanto más maduro esté el tomate mucho mejor.

Esta receta lleva su tiempo pero preparando mucha cantidad tienes para todo el año (o varios meses dependiendo de lo adicto que seas a la salsa…jeje). Os recomiendo preparar de 2 a 3 litros de una sola vez y cuando se acabe comprar más tomates y preparar más. Yo suelo envasarla en botes de cristal al vacío aunque si tienes sitio en el congelador se puede congelar. Aquí os dejo una más de la muchas recetas que existen para hacer salsa de tomate, si pensáis que la vuestra es rica rica, no dejéis de compartirla.

Preparación de la salsa de tomate:

  1. Debemos elegir bien los ingredientes que vamos a emplear y tener un buen cuchillo bien afilado. Lo primero es lavar muy bien los tomates y los pimientos. Vamos a aprovechar todo, incluso la piel del tomate porque nos va a ayudar a conseguir una textura muy importante para esta salsa.
  2. Pelamos y cortamos en juliana las cebollas y el diente de ajo en 2 trozos, reservamos. Elegimos nuestro aceite de oliva extra virgen ILOVE y añadimos una cantidad generosa a la cazuela más grande que tengamos. Calentamos y cuando el aceite esté bien caliente añadimos las cebollas y 2 cayenas enteras. Bajamos el fuego a la mitad y cocinamos la cebolla durante unos 15 minutos hasta que empiece a coger un color tostado parecido a la miel, es el momento en el que la cebolla empieza a caramelizar y a aportar ese toque dulce a la salsa. Con la cantidad de cebollas que hemos empleado no hace falta añadir mucho azúcar a la salsa y así será menos calórica.
  3. Mientras se cocina la cebolla, picamos los pimientos y quitamos el rabillo de los tomates. Troceamos los tomates en cuartos, si son muy pequeños en 2. Reservamos en un bol grande.
  4. Añadimos los dientes de ajo, pimientos y tomates a la cazuela, le damos potencia máxima al fuego. Removemos con cuidado mezclando todas las hortalizas para que vayan juntando todo su sabor. Cuando comience a soltar líquido y burbujee bajamos a fuego medio, añadimos una hoja de laurel y dejamos que se cocine durante 30 minutos.
  5. Pasado ese tiempo paramos la cocción, quitamos la hoja de laurel y pasamos todo por un pasapurés. Yo empleo una plantilla de agujeros pequeñitos para romper bien toda la pulpa, las semillas y piel que queden en la salsa. Obtendremos una salsa semilíquida pero con un tono rojizo que ya dan ganas de probar, no os cortéis, coged un poco de pan y al buche que nos lo merecemos después de una hora de cocina. De esta forma también veremos el punto de sal y si necesitamos añadir azúcar para contrarrestar la acidez del tomate.
  6. Como último paso ponemos la cazuela con la salsa otra vez al fuego, yo lo dejo en el 3 de 10 puntos de temperatura, casi en el medio. Añadiremos sal, pimienta negra recién molida y azúcar. La cantidad de azúcar vendrá dada por el tipo de tomate, cómo de dulce sea la cebolla y cuánto haya caramelizado al principio, con 1 cucharada suele ser suficiente pero depende del gusto de cada uno. Dejamos que la salsa reduzca líquido poco a poco, normalmente lo dejo entre una hora y hora y media. Podéis escaparos a ver la tele y relajaros en vuestro sofá, eso sí, cada 15 minutos removed para evitar que se forme mucha costra, no queremos que se queme.
  7. Dejáis enfriar y cuando esté templada podemos envasar. Yo empleo botes de cristal para luego calentar al baño maría y que no se estropee con el tiempo, os puede durar hasta todo un año, tal como dije depende de cuánto os guste en casa la salsa de tomate.

Tapado y conservación

  1. Ponemos las tapas de los botes donde vamos a preparar nuestras conservas a cocer en agua y en cuando comiencen los primeros borbotones retiramos. En caliente, vamos tapando los botes con su correspondiente tapa. Colocamos los botes cerrados en una olla grande con agua, que rebase unos 5 cm a los botes. Hacemos una primera capa, colocamos un trapo y ponemos una segunda capa de botes, procurando que el agua quede siempre por encima de los botes.
  2. Cocemos al baño maría durante 10 minutos mínimo. Al cabo de ese tiempo se apaga el fuego y dejamos que se enfríen en ese recipiente. (Durante este proceso puede que algún bote pierda líquido, es normal no pasa nada).
  3. Una vez fríos, secamos y guardamos nuestros botes en un lugar limpio, seco y donde no le dé mucho la luz. Primero los colocaremos invertidos (con la tapa hacia abajo) para favorecer el sellado y en una semana aproximadamente les damos la vuelta. Estas conservas de tomate frito están perfectamente esterilizadas y cerradas, con lo que durarán todo un año o incluso más tiempo.

Unas conservas perfectas para todo el año, haga frío o calor. Con ellas podéis preparar miles de recetas.

Como en todas las recetas, completaré la receta dependiendo de vuestras aportaciones o preguntas, Isabel Camden me ha enviado un mail que creo debe incluir para resolver posibles dudas:

“Comentáis que se meten los tarros ya cerrados y con agua que les cubra solo un poco, que les pongamos un trapo y encima otra capa de tarros, mi pregunta sería esta… si solo se tienen que llenar un poco por encima de su tapa, al ponerles otra capa de tarros encima tenemos que poner más agua para que a los que están arriba les llegue el agua también hasta el borde, entonces los de abajo se llegan a tapar por completo de agua… si queremos que los que están encima les llegue el agua. Yo lo que hacía es poner solo una tanda de frascos y encima de ellos nada, para no tener que sobrepasar mucho el nivel del agua, luego meto otra tanda y así hasta que termino. Me lo podéis aclarar por favor, si es que yo no lo he entendido bien, pero ya digo dos capas de frascos una encima de otra… los de abajo se tapan por completo de agua, aparte que tiene que ser una olla super honda, para que entren dos capas una encima de otra.”

A esta pregunta:

“El hecho de realizar las dos filas de tarros es para ahorrar tiempo nada más. Si lo prefieren que lo hagan de una en una capa, pero lo importante es que el agua cubra los botes. Se recomienda que sobrepase como mínimo unos 4-5 cm por encima de la tapa de los botes para que sea más fácil calentar el agua y tampoco desperdiciarla. Lo de poner un trapo de tela en la base de cada capa de botes es importante, para que asienten y no choquen entre ellos. En caso contrario pueden llegar a estallar.”

Consejos:

  • Yo he probado alguna vez a reducir con la batidora, craso error. Queda un puré naranja que no tiene nada que ver con esta salsa de tomate, no está mal de sabor pero lo que queremos es que nos entre tanto por su sabor como por su aspecto.
  • Si no os gusta el toque picante no le añadáis la cayena, en este caso es mínimo pero por supuesto es vuestra elección.
  • Si te queda demasiado espesa siempre puedes añadir agua, si está demasiado líquida tenla más tiempo en cocción, y no os recomiendo en absoluto añadir harina para espesar.

Curiosidad:

La salsa de tomate tiene una sustancia muy beneficiosa: el licopeno, un pigmento que le proporciona su característico color rojo. El licopeno ayuda a prevenir el cancer, reduce los niveles de colesterol y reduce la incidencia de ciertas dolencias de la vista. El tomate es uno de los alimentos con mayor proporción de este pigmento y se libera sobre todo al cocinarlos por lo que los profesionales de la salud recomiendan la salsa de tomate casera como parte de nuestra dieta mediterránea. Así que sólo me queda recomendaros que preparéis esta receta en casa, como siempre, os quedará de rechupete

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