Recetas de rechupete

Recetas de sopas, guisos y legumbres

Potaje de garbanzos y espinacas. Receta de abuela

  • 6 personas
  • Preparación fácil
  • 0,8 euro/persona
  • Tiempo de preparación: 70 minutos
Receta de potaje de garbanzos

Ingredientes

  • 500 gr de garbanzos castellanos
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cebollas grandes
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharada de pimentón de la Vera
  • Sal y pimienta (al gusto)
  • 4 cucharadas de aceite de Oliva extra virgen
  • 2 tomates grandes
  • 2 chorizos, 1 morcilla y 100 g de panceta curada
  • Agua
  • 350 g espinacas limpias (o congeladas)

Guisanderos de la cocina hoy os presento un típico potaje casero. Una receta que prepara mi abuela en Semana Santa, muy habitual en esas fechas, pero que me parece ideal como plato de cuchara en cuanto aparece este tiempo revuelto lleno de niebla, lluvia y frío. Tras probar la primera cucharada va una detrás de otra y os aseguro que repetiréis. Este potaje es habitual en Semana Santa porque los viernes de Cuaresma no se debe comer carne y se le suele añadir bacalao. Para ser sincero a mí me gusta mucho más con chorizo y morcilla, pero está increible de las dos maneras de forma que os lo dejo a vuestra elección.

El origen de esta receta se atribuye a los franceses que describían el potaje como un guiso compuesto de carnes, tubérculos y legumbres cocidas. Es una receta común en Semana Santa y al parecer data del mediévo. El bacalao como ingrediente principal se popularizó gracias a la difusión en España de las técnicas de salazón que usaban los judíos. En el potaje cabe casi cualquier ingrediente, por eso además de garbanzos nos encontremos con espinacas o acelgas, y carne o pescado dependiendo de la ocasión elegida.

Los potajes son un plato estrella en Otoño, muy reñido con unas buenas lentejas con chorizo o una cazuela de garbanzos con chorizo. Esta receta es muy versátil para el día a día porque se puede tomar como plato único, sienta genial en tiempos de frío y además aguanta muy bien en la nevera. Si la podéis preparar el día antes estará incluso más rica que recién hecha. Aquí os dejo mi potaje tuneado con su buen chorizo para compensar lo sano de la verdura y las legumbres. Los dos consejos para que este potaje salga de rechupete son usar ingredientes de calidad y dedicarle tiempo y paciencia.

Antes de cocinar

  1. Uno de los pasos importantes es la elección de los garbanzos, los tienes como legumbre seca o ya cocida y puedes encontrar varios tamaños. A mí me gustan los garbanzos castellanos de tamaño grande, forma esférica y un característico color amarillento. Yo os recomiendo emplear garbanzos secos porque permiten controlar el punto de sal del guiso al evitar los tratamientos que traen los enlatados. También prefiero no emplear garbanzos tratados con conservantes.
  2. El día anterior ponemos los garbanzos en agua templada con una cucharadita de bicarbonato o un puñado de sal y los dejamos en remojo durante la noche, normalmente 12 horas. Es importante lavarlos después para quitar posibles impurezas y que no se te cuele ningún garbanzo estropeado que te puede fastidiar un diente, lo digo por experiencia.
  3. Sólo nos quedará escurrir y apartar hasta el momento de preparar el potaje.
  4. Si váis a emplearlos ya cocidos lavadlos muy bien sin que quede ningún resto de la gelatina que rodea al garbanzo y añadidlos al final de la cocción del guiso, sólo para que se impregnen bien del sabor del resto de los ingredientes. Debo reconocer que este tipo de garbanzos ya cocidos y envasados en tarro de cristal ahorran mucho tiempo en la cocina, aunque es mejor usarlos para otro tipo de platos como un hummus o una ensalada.

Preparación del potaje de garbanzos y espinacas

  1. Picamos la cebolla y el ajo en trozos muy pequeños para que se vayan deshaciendo en la cocción. Al final casi no notaremos textura de ninguno de los ingredientes pero sí su sabor. Como el ajo a muchas personas no les gusta encontrarlo en el plato podéis echarlo entero y retirarlo a mitad de la cocción.
  2. Pelamos y troceamos los tomates en dos partes.
  3. En una cazuela echamos un chorrito de aceite, las cebollas y los dientes de ajo. Sofreímos todo durante 10 minutos para que se mezclen bien los sabores. Añadimos el tomate y la hoja de laurel. Sofreímos tambien durante 2-3 minutos.
  4. Añadimos una cucharada generosa de pimentón de la Vera. Removemos con una cuchara de madera rápidamente y echamos los garbanzos ya escurridos. Removemos otra vez para que se junte todo bien (3 minutillos)
  5. Cubrimos con agua fría (importante para que comienze a hervir lentamente) hasta que quede la cazuela casi llena, recordad que tenemos que añadir más ingredientes. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego para que vaya más lento y no rompa las legumbres.
  6. Cuando lleve 1/2 hora cociendo le añadimos sal y pimienta al gusto.
  7. Añadimos 2 chorizos, una morcilla y trocín de panceta. Dejamos que se cocinen lentamente a temperatura media durante los siguientes 20 minutos removiendo de vez en cuando con una cuchara de madera. A continuación retiramos los chorizos, la morcilla y panceta para que el potaje no tenga tanta grasa.
  8. En otra cazuela blanqueamos las espinacas para quitarles un poco el amargor (a mí me encanta ese puntito de picante, pero reconozco que es fuerte). Para blanquear ponemos agua hirviendo con sal y metemos y sacamos la verdura. Os aconsejo el uso de espinacas congeladas para evitar restos de tierra. En una tabla troceamos con un cuchillo grande las espinacas blanqueadas y las añadimos en los últimos 10-15 minutos de cocción del potaje. Debe ser a fuego lento probando de vez en cuando por si no necesitasen más cocción.
  9. Para emplatar lo mejor es un plato hondo con el potaje y el chorizo, morcilla y panceta encima en rodajas y trocitos, así de fácil.

Consejos y recomendaciones

  • Para vegetarianos la receta es la misma pero sin carne. Eso sí, como ingrediente esencial podemos emplear algas, muy buenas para que los garbanzos tengan mejor digestión y además se cuezan antes.
  • Si le añades un puñadito de arroz, ya están que se salen.
  • Podemos presentar también acompañando el potaje con costrones de pan frito. Delicioso.

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