Bares qué lugares. Al amor de un bar

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¿Y si montamos un bar?

A quién no se le ha ocurrido alguna vez, en la juventud y en la no tan juventud, ¿montar un bar?

Que España sea el país del mundo, ojo, no de Europa, DEL MUNDO, con mayor número de bares por habitante es un claro ejemplo de ello.

En cuanto empezamos a salir de un periodo de crisis más lago del que a todos nos hubiese gustado volvimos al bar a tomar café y cerveza. A debatir sobre política, fútbol y crisis y a dar trabajo de nuevo a 1,6 millones de personas.

Voy al bar

Haz la prueba. Ve a un pueblo de pocos habitantes, de 500 o menos, y mira cuántos bares hay. Te aseguro que como mínimo habrá tres o más. En nuestro país un pueblo sin bar no es un pueblo.

El bar del pueblo, el bar de abajo, el bar de la esquina, EL BAR, en mayúsculas. Salimos del trabajo y vamos al bar.

Bajamos a tomar el café al bar, a leer el periódico al bar, a desayunar un pincho de tortilla al bar, a tomar una caña o un vino al bar. Así somos. Los bares forman parte de nuestro ADN y nos encanta.

El cierre de bares tocó techo en 2014, después de varios años intentando sobrevivir a la crisis.

En 2015 se volvieron a abrir más locales de los que se cerraron, lo cual no está nada pero que nada mal y de ahí in crescendo hasta la actualidad. 

La realidad es que el mejor indicador de cómo está nuestra economía es ver qué pasa en los bares.

Un bar por cada 175 personas

260.000 bares. Más que en toooodo Estados Unidos. El gasto mensual en bares cuando salimos de noche era de 95 € en 2009, de 67 € en 2015 y de 55 aproximadamente en la actualidad.

Aunque haya muchos bares, los ‘nocturnos’ han disminuido de un 18.604 a un 17.638, imagino que la normativa acústica habrá tenido algo que ver.

Lo que mantiene el bar

En un bar puedes encontrar muchas cosas. Bebidas alcohólicas y no alcohólicas, pero lo que sustenta, por lo que viven los bares en nuestro país es por las cervezas y el café.

La cerveza por ejemplo mueve cerca del 60 % de los ingresos del bar gracias al crecimiento de la hostelería diurna. Vamos, que ahora no nos cortamos en salir a tomar una caña antes de comer. O dos.

Los españoles en cuanto vemos que no estamos tan mal salimos a celebrarlo. De ahí el éxito de los locales-franquicia, que han traído innovación al mercado, o de la moda de los bares en los que lo más demandado son esos cubos de botellines a 0,50€ el botellín. Una ganga.

Con el tema del café cada vez somos más sibaritas. Nos gusta pagar 1,20€ o 1,40€ a gusto.

Por eso no nos conformamos con un café en vaso rallado del lavavajillas, ahora todos disfrutamos de un café espumoso acompañado de una galleta, un trozo de bizcocho o, dependiendo de la hora un pequeño pincho de tortilla.

No sé si después de leer esto te apetecerá montar un bar, pero por lo menos, baja a echarte una caña.

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