Para 10
0.4€/pers.
335kcal/100g
Ingredientes
- 400 g de harina de repostería o con leudante (harina floja de trigo o tipo 0000 con un 7-9 % de proteína)
- 6 g de levadura química o impulsor tipo Royal
- 3 huevos L a temperatura ambiente
- 100 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 170 g de azúcar blanquilla
- 2 g de sal
- Ralladura de 1 naranja
- 1 cucharadita de anís en grano
- 30 ml de leche entera
- Azúcar glasé para decorar
Uno de los bizcochos más populares en Italia es el bizcocho berlingozzo. Un dulce muy versátil que es perfecto para el desayuno o la merienda y que recomendamos servir con un café, infusión o, mejor aún, una taza de chocolate bien humeante.
Aunque no lo necesita, nosotros lo hemos decorado con azúcar glasé. También se puede preparar un baño de glasa mezclando azúcar glasé y zumo de naranja o agua y esparcirlo por la superficie para dar un toque extra de sabor a este tradicional dulce italiano. Podríamos decir que tiene un sabor similar al bizcocho de naranja del blog, pero con más cuerpo.
Con esta receta aumentamos la lista de dulces de Carnaval que tenemos en nuestro haber. Todos ellos deliciosos y bien merecedores de que les déis una oportunidad. De este bizcocho berlingozzo nos gusta que, a diferencia de la mayoría de los dulces de Carnaval anteriores, no se prepara en sartén sino que se hornea. Menos engorroso, más limpio y ligeramente más saludable.
Es un pastel, como lo denominan algunos, sencillo pero delicioso. Un bizcocho con aroma y sabor a “tradición” que tiene todas las papeletas de quedarse en vuestros recetarios. Un vicio de los de empezar y no parar.
Receta casera de bizcocho berlingozzo

Preparación de bizcocho berlingozzo
- Precalentar el horno a 180º C y engrasar un molde grande en forma de anillo.
- En un recipiente amplio y hondo batimos los huevos, el azúcar y la sal hasta que la mezcla se vuelva esponjosa, blanquecina y cremosa. Tiene que aumentar mucho en volúmen.
- Lo mejor es hacerlo con unas varillas eléctricas porque lleva unos cuantos minutos y, a no ser que tengáis buenos brazos, seguramente os resulte cansado hacerlo de forma manual.
- A continuación añadimos la mantequilla, que habrá de estar en punto pomada (es decir, muy blanda pero sin llegar a estar fundida).
- Rallamos la naranja, añadimos la ralladura y batimos un poco más.
- Por último incorporamos la harina, la levadura química, las semillas de anís y un par de cucharadas de leche. Mezclamos usando la velocidad más baja de las varillas, para no incorporar más aire.
- Obtendremos una masa cremosa, pero bastante espesa. La podemos aligerar un poco añadiendo más leche, aunque no conviene pasarse para no cambiar la textura final de este bizcocho tan tradicional italiano.
- Untamos un molde de rosca con mantequilla y lo espolvoreamos con harina, asegurando que queda bien encamisado para que resulte más sencillo desmoldarlo una vez cocido.





Horneado y presentación final del bizcocho
- Repartimos la masa por todo el molde (es tan espesa que tendremos que hacerlo a cucharadas) y alisamos la superficie.
- Introducimos el molde en el horno, precalentado a 180 ºC con calor arriba y abajo, y cocemos durante 30-35 minutos.
- Retiramos y esperamos a que se atempere unos minutos antes de desmoldar y dejar que se enfríe por completo sobre una rejilla metálica. En el momento de servir espolvoreamos la superficie con azúcar glasé y ¡a disfrutar!





Consejos para un bizcocho berlingozzo perfecto
- Podemos utilizar harina con levadura incorporada, tipo “bizcochona” y ahorrarnos incorporar la levadura química. Es una buena opción si la tenéis en casa y no sabéis qué hacer con ella.
- Las semillas de anís aportan un aroma y sabor delicioso a este bizcocho. Se pueden sustituir por un par de cucharadas de licor de anís y, en ese caso, no añadir la leche.
- Sí el bizcocho se empieza a dorar en exceso por la superficie antes de que termine el tiempo indicado de cocción, lo podéis cubrir con una lámina de papel de aluminio para protegerlo del calor.
- Es un bizcocho denso y contundente que conviene acompañar de algún tipo de bebida que lo equilibre. Perfecto para mojar en un vaso de leche.
- En caso de no tener naranja, podemos rallar mandarinas o usar una cucharadita de esencia.
Curiosidades de rechupete
El berlingozzo es un bizcocho tradicional del centro de Italia, muy ligado a las celebraciones de Carnaval, especialmente en regiones como Toscana. Su forma característica de anillo no es casual: facilita una cocción uniforme y permite obtener un bizcocho bien hecho por dentro sin resecar el exterior.
A diferencia de otros dulces carnavalescos que se fríen, este bizcocho se hornea, lo que históricamente lo convirtió en una alternativa más cómoda para preparar en grandes cantidades y con menos trabajo en cocina.
El uso de anís en grano es uno de los rasgos que definen su personalidad. No busca un sabor dominante, sino un aroma suave que acompaña al cítrico de la naranja y refuerza esa sensación de dulce tradicional.
En muchas casas italianas se sirve sin ningún tipo de cobertura, dejando el protagonismo a la miga. El espolvoreado de azúcar glasé o la glasa ligera son añadidos más modernos que aportan un acabado visual más festivo.
Este tipo de bizcochos, densos y con cuerpo, estaban pensados para acompañar bebidas calientes, algo muy habitual en desayunos y meriendas de invierno.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Al preparar la masa, a veces surge la inquietud de por qué queda tan espesa. Es completamente normal en este bizcocho, ya que su textura busca una miga compacta y consistente. Añadir demasiada leche alteraría el resultado final.
Cuando el bizcocho no sube tanto como otros, aparece la duda de si ha fallado la levadura. En este caso no se busca un gran volumen, sino una subida moderada y uniforme, acorde con su carácter tradicional.
En hornos muy potentes puede pasar que la superficie se dore antes de tiempo. Cubrirlo con papel de aluminio durante los últimos minutos protege el bizcocho sin afectar a la cocción interior.
Al desmoldar, hay quien se encuentra con el bizcocho algo frágil. Dejarlo reposar unos minutos dentro del molde ayuda a que se asiente y se desmolde con más facilidad.
Si no se dispone de semillas de anís, surge la pregunta de si es imprescindible este ingrediente. No lo es, aunque aporta un matiz muy característico. Se puede sustituir por licor de anís o incluso omitirlo para un sabor más neutro.
Cuando sobran porciones, se consulta cómo conservarlo correctamente. Guardado en un recipiente hermético, aguanta varios días en perfecto estado, manteniendo su textura sin resecarse en exceso.
En casas donde se busca variar el aroma, aparece la duda de si se pueden usar otros cítricos. Mandarina o limón funcionan bien, siempre que se empleen con moderación para no eclipsar el resto de sabores.
Última revisión: 29 enero 2026
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60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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