Brócoli al horno dorado y tierno, con ajo, pimentón y limón

Brócoli al horno dorado y tierno, con ajo, pimentón y limón

Icono personas Para 2Icono euro 1.4€/pers.Icono calorias 110kcal/100g

Ingredientes

  • 1 brócoli grande (aproximadamente 500 g)
  • 2 dientes de ajo
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Sal
  • Pimienta negra molida
  • Zumo de medio limón (opcional)
  • 50 g de queso rallado (opcional)

Un ramillete de brócoli tiene dos zonas que no se comportan igual en el horno: el tallo es compacto y tarda más en ablandarse, mientras que las puntas finas de la copa se tuestan muy deprisa. Esa diferencia explica por qué unas veces sale dorado y tierno y otras termina con las puntas demasiado hechas y el centro todavía duro. Para equilibrarlo nos interesan ramilletes medianos, bien secos y de grosor parecido, no piezas idénticas.

También importa lo que hacemos antes de meter la bandeja. El agua que queda después de lavar el brócoli genera vapor; si además amontonamos los ramilletes, tendremos una verdura más blanda y pálida. Por eso aquí trabajamos con horno fuerte, una sola capa y espacio entre las piezas. Si quieres profundizar en otros métodos, tienes nuestra guía para cocinar bien el brócoli y estos consejos para preparar verduras asadas o al horno.

En el recopilatorio de recetas con brócoli hay más formas de aprovecharlo. Para seguir con esta verdura podemos preparar un brócoli gratinado con salsa de queso o un brócoli al ajillo; y, si queremos aplicar una técnica muy parecida a otra crucífera, merece la pena probar la coliflor al horno.

Cómo hacer brócoli al horno

Cortamos y secamos el brócoli para que pueda dorarse

  1. Precalentamos el horno a 220 °C con calor arriba y abajo, o a 210 °C si usamos ventilador. Conviene que alcance bien la temperatura antes de meter la bandeja; un horno todavía templado alarga la cocción y favorece que la verdura pierda agua antes de empezar a dorarse. En nuestra guía sobre errores al cocinar al horno repasamos este y otros fallos habituales.
  2. Separamos el brócoli en ramilletes medianos. Los más grandes los cortamos por la mitad a través del tallo para que tengan un grosor parecido. Aprovechamos también el tronco: retiramos la parte exterior más fibrosa y cortamos el interior tierno en bastones o rodajas de alrededor de 1 cm.
  3. Lavamos el brócoli y, después, lo secamos todo lo posible con un paño limpio o papel de cocina. Lo ponemos en un bol y añadimos tres cucharadas de aceite de oliva y sazonamos con pimienta negra y sal. Mezclamos hasta dejar una película fina de aceite sobre todas las piezas.

Asamos primero y añadimos el ajo y el pimentón al final

  1. Extendemos el brócoli en una bandeja amplia, en una sola capa y sin que los ramilletes se monten unos sobre otros. Si hemos cortado piezas por la mitad, dejamos la cara plana en contacto con la bandeja. Horneamos durante 15 minutos.
  2. Mientras tanto, mezclamos la cucharada de aceite restante con los dos dientes de ajo laminados finos o picados sin reducirlos a trozos diminutos y el pimentón dulce. Sacamos la bandeja, damos la vuelta a los ramilletes más grandes y repartimos esta mezcla. Bajamos el horno a 200 °C y horneamos 5-6 minutos más. Así el ajo y el pimentón perfuman el brócoli sin pasar toda la cocción expuestos al calor fuerte.
  3. El brócoli está listo cuando el tallo está tierno al pincharlo y los bordes están bien dorados, sin llegar a ennegrecerse. Si queremos añadir queso, lo repartimos durante los últimos 2 minutos para que se funda. Sacamos la bandeja y terminamos con el zumo de limón fuera del horno, justo antes de servir.

Si cambia el brócoli, también cambia el horneado

Con brócoli congelado también se puede hacer, pero el resultado suele quedar algo más tierno y menos crujiente porque tiene más agua disponible durante la cocción. Lo llevamos al horno directamente congelado, retirando los cristales de hielo sueltos, sobre una bandeja ya caliente y con espacio entre los ramilletes. Necesitará unos minutos más que el fresco.

En esta receta no hace falta cocer ni escaldar el brócoli antes de hornearlo. Ese paso añade humedad y dificulta conseguir bordes tostados. Si nos sale blando y pálido en lugar de dorado, antes de aumentar el tiempo conviene revisar tres cosas: que estuviera bien seco, que la bandeja no estuviera abarrotada y que el horno hubiese alcanzado la temperatura.

Las sobras se pueden guardar hasta 3 días en un táper o recipiente bien cerrado en la nevera. Para recuperar mejor la textura, recalentamos el brócoli unos 5-7 minutos a 200 °C; el microondas sirve si prima la rapidez, pero lo deja más blando.

Tal cual funciona como guarnición, pero también podemos convertirlo en una cena más completa. Va muy bien con una salsa de yogur, con un huevo poché o sobre un poco de arroz blanco. El limón conviene añadirlo al final también en estos casos: aporta frescor sin humedecer el brócoli durante el asado.

Última revisión: 12 octubre 2026

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