Para 4
0.7€/pers.
120kcal/100g
Ingredientes
- Agua abundante (que cubra las patatas)
- 1 kg de patatas gallegas especiales para cocer
- 1 hoja de laurel
- 20 g de sal gruesa para cocer las patatas
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera DOP dulce o agridulce
- 1 pizca de pimentón picante, opcional
- Sal en escamas o sal gruesa para terminar
En muchas casas, cuando toca pescado cocido, pulpo, lacón o una buena fuente de carne, las patatas no van de suplente: van de cachelos gallegos. Y no, no es solo poner unas patatas a hervir y listo. La gracia está en escoger una patata que aguante bien la cocción, cortarla como toca y dejarla tierna, pero sin convertirla en puré dentro de la cazuela. Entre una patata cocida aguada y una patata sabrosa hay un mundo, y en Galicia lo sabemos desde hace mucho.
La palabra cachelo está muy ligada a la idea de “cacho” o trozo de patata. Según la zona de Galicia en la que nos encontremos la podemos ver de distinta forma, en la costa se habla de patata cocida con piel, en otros de patata pelada y troceada, y también aparece la idea de escacharla, es decir, romperla un poco con el cuchillo para que el corte no quede limpio y suelte todo el almidón al cocerla.
Dicen que en épocas de escasez se aprovechaban los trozos de patata que quedaban tras cortar las partes destinadas a la siembra, se cocían y se comían como acompañamiento de lo que hubiera. De ahí viene parte de su encanto: no nacen como una receta complicada, sino como cocina de aprovechamiento y de producto.
Para esta receta vamos a hacer una versión casera, fácil y muy útil: patata gallega troceada, cocida con sal y laurel, y terminada con aceite de oliva virgen extra y pimentón de la Vera. Ni que decir tiene que la gastronomía que nos brinda Galicia es inmensa. Por eso hemos preparado esta selección de las mejores recetas de la cocina gallega.
Estos cachelos van de maravilla con recetas gallegas de las de toda la vida. Si pensamos en una mesa completa, entran solos junto a pulpo a la gallega, lacón con grelos o caldeirada de raya, tres platos donde la patata cocida no está puesta al azar: recoge sabor, calma el punto de sal y hace que el plato cunda como debe.
El resultado tiene que ser sencillo: patata blanda por dentro, entera al servirla, con el aceite agarrado a la superficie y ese toque de pimentón que le da color y alegría. No hace falta más. Si la patata es buena, aquí se nota enseguida.
Receta casera de cachelos gallegos

Preparación paso a paso
- Empezamos escogiendo bien las patatas. Lo ideal es usar patatas gallegas de tamaño medio y parecido, porque así se cuecen todas al mismo tiempo y no acabamos con unas duras y otras deshechas. Si encontramos variedad Kennebec, mejor, porque es una patata muy utilizada para cocer y queda firme, sabrosa y con buena textura.
- Lavamos las patatas bajo el grifo con paciencia, sobre todo si las vamos a cocer con piel. Frotamos bien la superficie para quitar cualquier resto de tierra, porque la piel va a estar en contacto con el agua de cocción y no queremos encontrar “campo extra” en el plato. Si hace falta, usamos un cepillito limpio de cocina.
- Decidimos si las vamos a preparar con piel, peladas o mezcladas. Con piel quedan más rústicas y con un sabor más marcado; peladas resultan más suaves y absorben mejor el aliño final. También podemos hacer mitad y mitad, como propone alguna versión moderna, para notar la diferencia en textura y sabor.
- Cortamos las patatas en trozos grandes. Si son pequeñas, podemos partirlas por la mitad; si son medianas, en dos o tres piezas. Para hacerlas más al estilo tradicional de “cachelo”, introducimos el cuchillo un poco y terminamos rompiendo la patata con un giro de muñeca, sin hacer un corte limpio del todo. Ese chascado deja una superficie irregular que suelta algo de almidón (la fécula de la patata) y queda más sabrosa.
- Ponemos una cazuela amplia al fuego con el agua, la sal gruesa y las hojas de laurel. La cantidad de agua debe cubrir bien las patatas, sin que naden como en una piscina olímpica, pero con espacio suficiente para cocerse sin amontonarse. Llevamos el agua a ebullición.
- Cuando el agua hierva, añadimos los cachelos con cuidado. Al meter las patatas bajará un poco la temperatura, así que esperamos a que recupere el hervor y después bajamos a fuego medio. La cocción debe ser alegre pero controlada, porque si ponemos el fuego muy fuerte la piel puede romperse y los trozos acabarán golpeándose entre sí.
- Cocemos los cachelos durante unos 20 o 22 minutos, aunque el tiempo dependerá del tamaño y de la variedad de patata. Para comprobar el punto, pinchamos un trozo con un cuchillo fino o un tenedor. Si entra sin resistencia pero la patata sigue entera, los tenemos listos. Si el centro ofrece pelea, les damos unos minutos más; tampoco hace falta negociar con ella.
- Escurrimos las patatas con cuidado, preferiblemente con una espumadera si queremos que no se rompan. Otra opción es retirar casi toda el agua de la cazuela y dejar los cachelos dentro un minuto al calor residual, ya sin fuego. Así pierden humedad y quedan más secos por fuera, que es justo lo que buscamos para que el aceite y el pimentón se agarren bien.
- Tapamos la cazuela con un paño limpio durante 3 o 4 minutos. Este reposo ayuda a que la patata termine de asentarse y pierda el exceso de vapor. No conviene dejarlas mucho más, porque queremos unos cachelos tiernos y firmes.
- Colocamos los cachelos en una fuente amplia y los aliñamos al momento. Añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal en escamas o un poco de sal gruesa y pimentón dulce. Si nos gusta un punto más alegre, podemos mezclar pimentón dulce con una pizca de pimentón picante.


Consejos para unos cachelos gallegos de rechupete
- La patata manda. Una patata harinosa pero firme, tipo Kennebec, funciona muy bien porque queda cremosa sin romperse demasiado.
- No conviene cocerlos a fuego bruto. Si el agua hierve como loca, los bordes se rompen antes de que el centro esté bien hecho.
- El corte importa más de lo que parece. El corte escachado deja una superficie irregular que agarra mejor el aceite, el pimentón y los jugos del plato principal.
- Si los haces con piel, lava las patatas a conciencia. En ese caso quedan más rústicos y con sabor más marcado.
- El pimentón se añade fuera del fuego y al final. Si lo echamos en aceite demasiado caliente, amarga y fastidia el plato.
- Para acompañar pulpo, quedan perfectos con aceite, pimentón y sal gruesa. Para pescado cocido, también puedes servirlos con una ajada sencilla de ajo, aceite y pimentón.
¿Cachelos con o sin piel?
Pues depende, como decimos en mi tierra. Depende de la receta que vayas a hacer desde luego, pero a veces es solo por ser prácticos. En casa solemos hacer las dos versiones, pero solemos hacer más cachelos sin piel.




Si queréis cocer las patatas con piel (como en la foto de abajo). Lo ideal para los cachelos gallegos es pelarlos en caliente, justo después de cocerlos. Para evitar quemarte y que la piel salga sola, haz un corte superficial alrededor de cada patata antes de hervirlas.
En cuanto estén cocidas, pásalas a un bol con agua muy fría durante unos segundos (choque térmico) y la piel se deslizará casi sola. Para ver exactamente cómo realizar este sencillo truco y conseguir que la piel se desprenda en segundos sin quemarte.Tenéis el vídeo de ¿Cómo pelar patatas con piel? en Youtube, en nuestro perfil. Podéis verlo a continuación.
Curiosidades de rechupete
El nombre cachelo no se usa igual en toda Galicia. En algunas zonas se asocia más a la patata cocida con piel, mientras que en otras se entiende como patata pelada y troceada. Lo importante, en la mesa, es que hablamos de una patata cocida pensada para acompañar platos potentes, sobre todo de pescado, pulpo, lacón o chorizo.
La patata gallega tipo Kennebec se ha ganado muy buena fama porque aguanta bien la cocción y tiene una textura estupenda para este tipo de preparaciones. No queda aguada ni insípida si se cuece con cuidado, y eso en una receta tan simple se nota muchísimo. También es muy habitual que los cachelos aprovechen el sabor de otros ingredientes. Si se cuecen junto a chorizo, lacón o en el agua del pulpo, la patata recoge parte de ese gusto y pasa de guarnición discreta a parte importante del plato.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
En muchas casas surge la discusión de si los cachelos van con piel o sin piel, y la respuesta más sensata es que depende de la costumbre de cada zona y de la patata que tengamos delante. Si la piel es fina, limpia y la patata es buena, se puede dejar. Si buscamos una textura más suave o la piel viene gruesa, mejor pelarla.
¿Cuánto tiempo tienen que cocer los cachelos? Lo normal es que tarden entre 18 y 25 minutos, según el tamaño del corte y la variedad de patata. La prueba más fiable es pincharlos: si el cuchillo entra fácil y el trozo sigue entero, están en su punto.
¿Por qué se me rompen las patatas al cocerlas? A veces la patata se rompe demasiado y parece que hemos hecho puré. El fallo suele estar en un hervor muy fuerte o en trozos demasiado pequeños. Para que mantengan la forma, conviene usar trozos medianos y cocción tranquila, sin andar removiendo cada dos minutos.
También puede pasar que queden sosos por dentro. La solución no es echar sal al final como si no hubiera mañana, sino cocerlos desde el principio con sal suficiente. Así la patata se sazona mejor y luego solo necesita el remate de aceite, pimentón y un poco de sal gruesa.
Si sobran, no hace falta tirarlos. Los cachelos fríos se pueden saltear al día siguiente con un poco de aceite, ajo y pimentón, o aplastarlos ligeramente en la sartén hasta que cojan costra. No será la receta clásica recién hecha, pero queda un apaño estupendo.
Última revisión: 28 mayo 2026
Hemos trabajado 4 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 120 min. para grabar y editar el vídeo, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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