Cilantro. ¿No lo soportas? Tienes Cilantrofobia

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¿Detestas el cilantro? Tienes Cilantrofobia

No, no es perejil. Sí, ya sé que se parecen, pero en realidad no tienen nada que ver. Lo habrás olido, visto, probado e incluso comprado en el super o en la plaza.

El cilantro ya no está solo en el ceviche peruano o el guacamole mexicano, sino que puedes encontrarlo en muuuuchos sitios y si no te gusta, igual es porque tienes cilantrofobia.Tranquilos, no estáis solos ni solas en esto.

Todo o nada

O lo amas o lo detestas por encima de todas las modernidades culinarias, pero seguro que hay algo que no sabes. Las personas que no soportan el sabor ni el olor del cilantro, aseguran que les sabe a gel, a jabón, metal o ¡a perfume! De hecho, muchos ni siquiera pueden olerlo.

Luego están los amantes, los forofos, los que desde que lo han descubierto, no preparan ningún plato en el que no esté. A ellos el cilantro les da un toque de frescor, como el jengibre o el limón.

Y la realidad es que es justamente esto lo que pretende esta planta aromática. Refrescar y aromatizar nuestras recetas.

Pero, ¿por qué nos sabe tan distinto a unos y a otros?

Esto que sucede especialmente con el cilantro, no ocurre con ninguna otra especia. Puede no gustarte el eneldo o el hinojo, qué sé yo, pero aunque no te gusten, ninguno de ellos te genera aversión ni repugnancia como le ocurre a las personas que odian el cilantro.

La realidad es que existe un gen anti cilantro. Increíble pero cierto. Al parecer existe un componente hereditario a la reacción de la gente hacia el cilantro. De ahí que seas fan o seas hater.

En cuanto al sabor a jabón o espuma, resulta que hay un grupo de genes que influyen en el sentido del olfato. Entre ellos se encuentra el OR6A2, que es sensible a los aldehídos presentes en los aromas, unos compuestos orgánicos que están en la hoja del cilantro y también en jabones y perfumes. ¿Cómo te quedas?

Además del gen OR6A2, en los diferentes estudios realizados, en total se detectaron tres genes receptores del olfato: uno de sustancias químicas y dos de sabores amargos.

Se dice que solo 10 % de los odiantes de cilantro lo son por variables genéticas. ¿Y el resto? ¿es moda?

En función de la exposición que hayas tenido a lo largo de tu vida al cilantro,(en nuestro caso poca, ya que esta planta nos invadió con la cocina internacional hace no muchos años) lo toleras más o lo toleras menos. 

Por eso, en culturas donde no es un ingrediente común hay más aversión y resistencia que en las que siempre estuvieron están acostumbradas a probarlo en sus platos. ¿Pasará lo mismo con los grelos? Debería probarlo.

En fin, un artículo del New York Times confirmaba que “cuando probamos un nuevo alimento, nuestro cerebro busca un patrón de experiencias pasadas al que pertenece el sabor. Después utiliza ese mismo patrón para crear una percepción del sabor”.

Si su sabor no se ajusta a lo ya conocido, el cerebro lo rechaza. Así de simple. Vaya, lo que nos pasaba cuando éramos pequeños (y le pasa todavía hoy a muchos niños) cuando prueban alimentos nuevos e incluso con el pescado, por su fuerte olor y sabor.

Yo soy amante del cilantro y de probar cosas nuevas, en general, así que por si todavía no lo has probado, o no lo has probado lo suficiente y no sabes si eres amante u odiante de este ingrediente, puedes probar con un pollolangostinos al curry o un rico guiso de pollo con un toque de sofisticación.

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