Para 4
1.8€/pers.
275kcal/100g
Ingredientes
- Para las filloas: 300 ml. de leche entera
- 3 huevos L
- 150 g. de harina de trigo de todo uso
- 75 ml. de agua
- Una pizca de sal (2 gramos)
- Para el relleno de las filloas: 400 g. de espinacas frescas
- 150 g. de jamón serrano
- 40 g. de nueces picadas
- 150 g. de crema queso de untar (vuestra marca preferida)
- 1 cebolla
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimentón dulce
- Sal y pimienta negra recién molida (al gusto de cada casa)
Las “filloas” gallegas, para los que aún no las identificáis, son similares a las crêpes francesas. Una tortita que puede ser dulce o salada, y que pueden ser degustadas solas o con el relleno que más os guste. Me soléis preguntar la diferencia con los crêpes de la Bretaña francesa. A diferencia de éstas, en Galicia las filloas no se hacen nunca con harina integral ni se sirven con huevos, salchichas… aunque podemos encontrar como antaño su versión salada, las filloas tradicionales preparadas con caldo.
Esta receta en concreto, aunque sea salada, la base-crema la he elaborado con leche y un poco de agua, como si fuesen las dulces. De esta manera le damos más protagonismo al relleno, dejando la “filloa” como recipiente, sin que aporte un sabor extra al resultado final. Los rellenos que admiten son casi infinitos, en función de los gustos de cada uno. En este caso hemos combinado espinacas y jamón serrano que mezclado con una crema de queso, queda delicioso.
En Galicia, las “filloas” se hacen todo el año, pero tienen mucho protagonismo en las matanzas del cerdo (donde también hay la versión “heavy”, con un poquito de sangre del cerdo) y por supuesto en Carnaval, donde son las reinas de la sobremesa junto a las orejas y las flores fritas. Estas de hoy son saladas y estoy seguro que os van a encantar, ¡están de rechupete!
En el blog podéis encontrar también unas deliciosas filloas rellenas de merluza, las filloas dulces con compota de manzana o unas deliciosas filloas con crema pastelera o chocolate.
Receta casera de filloas rellenas de espinacas, jamón serrano y queso.
Ingredientes para hacer la receta



Preparación de la masa de las filloas
- En un bol, batimos los huevos. Añadimos la leche, el agua y la harina poco a poco, mientras vamos mezclando con unas varillas. Queremos que no queden grumos. Si es necesario, dadle un toque de batidora. Echamos una pizca de sal y listo.
- Dejamos reposar la crema, mientras preparamos el relleno salado. Lo ideal es que esté una hora cogiendo cuerpo, por lo que planificad bien la receta antes de poneros manos a la obra.







Preparación del relleno de espinacas, jamón serrano y queso
- Limpiamos las espinacas. Las escaldamos durante 1 minuto, en agua hirviendo con sal. Escurrimos, troceamos y reservamos.
- Cortamos la cebolla en “brunoise”. En una sartén con una lámina de aceite de oliva virgen extra, sofreímos 5 minutos, a fuego medio. Añadimos ahora las espinacas. Mezclamos bien. Salpimentamos al gusto. Salteamos durante un par de minutos.
- Incorporamos el queso, mezclamos bien. Troceamos el jamón y también lo añadimos al resto. Volvemos a mezclar. Finalmente, echamos las nueces troceadas. Apagamos el fuego y dejamos reposar, tapando la sartén.











Preparación final de las filloas rellenas
- En una sartén con una buena base antiadherente, echamos un chorrito de aceite de oliva y engrasamos con un papel de cocina. En las filloas más tradicionales esto se hace con un trozo de tocino o de unto gallego.
- Cuando esté caliente echamos medio cucharón de crema, moviendo la sartén para que se extienda por toda la superficie de la sartén. No deben quedar ni fina ni gruesa, pero sí lo suficiente para luego aguantar el relleno. La tenemos a fuego alto unos 10 segundos, hasta que vemos que cuaja y coge consistencia, y le damos la vuelta con un tenedor (o las manos).
- Si lo del tenedor no se te da bien puedes usar el truco de dar la vuelta a la filloa con un plato como si fuese una tortilla de patata, según vayas cogiendo práctica dejará de ser necesario.
- La primera filloa se la suele comer el cocinero/a o la tiramos porque la sartén está cogiendo calor y no queda bien. Cada vez que sacamos una filloa de la sartén debemos volver a echar unas gotas de aceite. Las vamos retirando en un plato. Reservamos, tapándolas con un paño limpio.
- Una vez listas, vamos echando un poco de relleno en cada “filloa”. Cerramos formando un pañuelo. Repetimos el proceso con el resto. Como toque final, una vez emplatadas, espolvoreamos con pimentón dulce.
Aquí tenéis un paso a paso en fotos donde muestro como preparar esta receta de filloas rellenas de jamón, queso y espinacas. No os perdáis detalle para que os salgan de rechupete.





Consejos para unas ricas filloas rellenas de jamón
- En las filloas tradicionales saladas, se usa un caldo, sustituyendo al resto de líquidos (leche y agua). Este caldo sería principalmente aquel que se hace con espinazo, costilla y lacón, por ejemplo cuando hacemos un cocido.
- Este caldo se deja enfriar una vez listo y se desgrasa. Así tendremos listo un estupendo caldo para unas increíbles filloas de caldo gallegas. Existen diferencias en textura sabor y olor con las filloas de leche. Se trata de unas filloas que permiten ser mucho más finas.
- Están cuajadas de agujeritos como si de una puntilla se tratase y cuentan con un sabor diferente, inconfundible y maravilloso, más si tenemos la oportunidad de disfrutarlas recién hechas, buenísimas.
- Las filloas saladas son una gran opción para comer más verduras en casa. Integradas en cualquier relleno, van más disimuladas, y los peques las comerán con más ganas. Al tener forma de pañuelo, se comen directamente con las manos, algo que también les gusta bastante.
Curiosidades de rechupete
Las filloas son una de las elaboraciones más antiguas y versátiles de la cocina gallega. Aunque hoy muchos las asocian a versiones dulces, históricamente las filloas saladas han tenido un papel muy importante, sobre todo en contextos rurales y festivos.
A diferencia de las crêpes francesas, la filloa tradicional gallega no busca protagonismo propio, sino servir de base neutra para acompañar otros ingredientes. De ahí que, en versiones saladas como esta, se intente que la masa sea suave y poco invasiva en sabor.
El uso de espinacas, jamón y queso conecta esta receta con una cocina doméstica práctica, donde se combinan productos sencillos para crear un plato completo y fácil de comer.
Durante el Carnaval y las matanzas del cerdo, las filloas ocupaban un lugar central en la mesa porque permitían alimentar a mucha gente con ingredientes asequibles y rendidores.
Las filloas rellenas, dobladas en forma de pañuelo, son una adaptación más moderna, pensada para comerlas de un bocado y servirlas como plato único o entrante caliente.

Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Al preparar la masa, es habitual preguntarse por qué necesita reposo. Ese tiempo permite que la harina se hidrate correctamente y da lugar a filloas más flexibles y menos quebradizas.
Cuando la filloa se rompe al darle la vuelta, suele surgir la duda de si la masa está mal hecha. En la mayoría de los casos el problema está en el grosor: si queda demasiado fina, no aguanta bien el relleno.
En el relleno, algunos se preguntan si es necesario escaldar previamente las espinacas. Este paso ayuda a eliminar exceso de agua y a que el relleno no humedezca la filloa en exceso.
Al montar las filloas, aparece la cuestión de cuánta cantidad de relleno poner. Conviene no excederse para que se puedan cerrar bien sin que se abran o se rompan.
Cuando se preparan con antelación, surge la duda de si se pueden recalentar. Un golpe rápido en la sartén o en el horno, tapadas, permite recuperar la textura sin resecar la masa.
En casas con niños, muchos se plantean si el jamón se puede sustituir. Pavo, pollo salteado o incluso solo verduras funcionan muy bien y mantienen el espíritu de la receta.
Si sobran filloas ya rellenas, se pregunta cómo conservarlas. Guardadas en la nevera y bien tapadas, aguantan un día sin problema, aunque están mucho mejor recién hechas.
Última revisión: 2 febrero 2026
Hemos trabajado 5 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
90 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 120 min. para grabar y editar el vídeo, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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