Galletas de jengibre para Navidad

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Galletas de jengibre para Navidad

Info.

Ingredientes para Galletas de jengibre para Navidad

  • 125 g. de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
  • 50 g. de azúcar blanco
  • 65 g. de azúcar moreno
  • 175 g. de miel gallega
  • 1 huevo pequeño
  • 390 g. de harina de trigo
  • Los aromatizantes: ½ cucharadita de bicarbonato, ½ cucharadita de jengibre en polvo, ½ cucharadita de canela en polvo, ½ cucharadita de cardamomo en polvo, 1/4 cucharadita de clavo en polvo, 1/4 cucharadita de sal
  • 230 g. de azúcar glass (glasa)
  • 40 g. de claras de huevo (glasa)
  • 6 gotas de vinagre blanco de vino (glasa)

Desde que Ikea llegó a nuestras vidas el conocimiento que tenemos de la gastronomía del norte de Europa ha mejorado mucho.

Ya todos podemos hablar con propiedad sobre las albóndigas suecas, las hamburguesas noruegas de salmón, la mermelada de arándanos, los arenques marinados en salsa agria (bueno, a lo mejor sobre esto no) y, cómo no, las galletas de jengibre.

En el blog podéis encontrar varios tipos de galletas de Navidad, son un pequeño resumen de varios años preparando galletas para regalar en estas fiestas.

He preparado bolsas con galletas de Navidad caseras y os aseguro que esta receta se convertirán en un top de mis regalos galleteros.

La gastronomía, como todo, se ha vuelto mucho más global en los últimos años, hemos aprendido a disfrutar de otros estilos gastronómicos, e incluso a integrarlos en nuestra vida y hábitos.

Ya forman parte de lo cotidiano en pastelerías los muffins, cupcakes, tartas británicas como la carrot cake o incluso la vistosa Red Velvet. Lo mismo ha pasado con las galletas de jengibre, típicas de Navidad en países como Alemania o Bélgica, que hasta hace pocos años nunca se habían visto en España.

Estas galletas están hechas a base de pan de jengibre, típico de la cocina navideña del norte de Europa. Este pan, especiado con jengibre y endulzado con melaza, fue traído a Europa por un monje armenio en 992.

La primera referencia documentada de la elaboración de estas galletas con forma de hombrecito se da en la corte de Isabel I de Inglaterra, donde la reina regalaba a sus invitados galletas parecidas a ella.

El “gingerbread man” encontró su propia historia en un cuento popular de finales del siglo XIX, el relato trata sobre un hombrecillo de galleta escapa del horno iniciando un largo camino lleno de obstáculos para acabar siendo devorado por un zorro.

En España conocemos a una versión del personaje (evolucionado) con el nombre de “Jengi” gracias a la película de animación Shrek.

La receta que yo hago tiene una diferencia con la original, sustituyo la melaza, o miel de caña de azúcar, por una miel de abejas gallega. Por un lado encontrar melaza es un poquito complicado y por otro ¿qué mejor qué una miel gallega de calidad para unas galletas? La diferencia de sabor es mínima y el resultado igual de bueno.

Preparación de las galletas de jengibre y canela

  1. Batimos la mantequilla en un bol hasta que se haga una crema. Es fundamental que la mantequilla esté a temperatura ambiente, con textura de pomada, para poder trabajarla. Añadimos el azúcar a la mantequilla y batimos de nuevo la mezcla hasta que se vuelva blanquecina. Echamos la miel poco a poco, removiendo constantemente hasta integrar los ingredientes. Añadimos el huevo a la mezcla y removemos bien.
  2. El un bol aparte tamizamos la harina y el bicarbonato y añadimos el clavo, el jengibre, la canela, el cardamomo y la sal. Mezclamos con unas varillas y echamos la mezcla de harina al bol con el resto de ingredientes. Removemos hasta integrar totalmente, nos quedará una bola un poco pegajosa debido a la miel.
  3. Dividimos la masa en varias partes partes y las envolvemos en papel film. Metemos en la nevera durante 2 horas hasta que veamos que está durita. Una vez que la masa esté fría, estiramos las porciones entre 2 papeles de hornear con un rodillo.
  4. Con el cortapastas de hombrecito cortamos la masa y guardamos las galletas en el frigo para que vuelvan a endurecer. Es importante para que las galletas no crezcan, o lo hagan lo menos posible, durante el horneado. Los restos de masa que nos queden de después de cortar las galletas los dejaremos enfriar de nuevo en la nevera antes de volver a utilizarlos.
  5. Con el horno precalentado a 180º C, horneamos las galletas en la bandeja del medio con calor arriba y abajo durante unos 10 minutos, o hasta que estén doraditas.
  6. Al sacar las galletas del horno las dejaremos reposar en la propia bandeja de horneado unos minutos antes de pasarlas a una rejilla. Recién salidas del horno las galletas están muy blanditas y es fácil que se rompan en el traslado a la rejilla, si tenéis cuidado y con la ayuda de una espátula podríais pasarlas inmediatamente.

Una vez que las galletas estén completamente frías podemos comenzar a decorarlas. Para la decoración usaremos glasa, una mezcla de claras de huevo y azúcar.

Cómo preparar glasa para decorar galletas

El azúcar tiene que ser azúcar glass, no vale azúcar blanco ni azúcar molido. El azúcar glass tiene almidón en su composición, necesario para este tipo de receta, que el azúcar normal no tiene. Además os aconsejo que utilicéis claras de huevo pasteurizadas en lugar de las frescas, primero para intentar no desperdiciar ninguna yema y segundo porque la glasa se consume en crudo, así que considero recomendable que el huevo sea pasteurizado, sobre todo si las galletas las vais a regalar o las van a consumir otros.

  1. Batimos ligeramente la clara en un bol hasta conseguir que espumee. No hay que montarla, simplemente batirla. Incorporamos un tercio del azúcar glass y mezclamos bien. Echamos el segundo tercio de azúcar glass y seguimos batiendo, en este momento la mezcla habrá adquirido una dureza considerable. Es importante que agreguemos el azúcar en tandas para poder calibrar el momento en que no haga falta más.
  2. Echamos el último tercio de azúcar y batimos. La mezcla se habrá vuelvo totalmente blanca y bastante durita. Tenemos que conseguir la consistencia suficiente para “escribir”, es decir, que si cogemos glasa con una cuchara esta no se caiga hasta pasados 5 segundos.
  3. La glasa así de consistente es la que usamos para los contornos o las líneas sueltas en la decoración, reservamos una parte en un biberón de repostería. Si además queremos rellenar, por ejemplo para hacerles un jersey a los hombrecitos, tenemos que conseguir una glasa un poco más fluida. Para ello al resto de la glasa le añadiremos agua en gotas, es decir, muy poco a poco. Añadimos, removemos y comprobamos la consistencia hasta conseguir que quede como si fuera un yogurt griego, o sea, que si movemos con la cuchara la mezcla no volverá a su posición original hasta pasados 10 segundos.
  4. Si le añadimos demasiada agua y queda muy líquido, podemos remediarlo añadiendo más azúcar glass, pero lo mejor es ir agregando el agua muy poco a poco y no pasarnos.
  5. Una vez preparados los dos tipos de glasa que necesitamos para decorar nuestras galletas, los ponemos en sendos biberones con boquilla, o en una manga pastelera y a pintar.

No dejéis de disfrutar de todos estas galletas caseras de Navidad que tenemos en nuestras recetas de postres y en el especial recetas de Navidad, os aseguro que encontraréis un montón de ideas para hacer mucho más felices a los vuestros.

 

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  1. Maconce dice:

    Me parecen muy interesante tu página de cocina y sus consejos sacas recetas que no tenía ni idea de hacer y así amplio mi campo de cocina gracias por tu interés y dedicación mucho gente lo agradecemos aunque sepamos cocinar y tengamos familia que se dedica a la cocina

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