Garbanzos a la marinera con almejas y setas

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Garbanzos a la marinera con almejas y setas

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Ingredientes para Garbanzos a la marinera con almejas y setas

  • 500 g de garbanzos castellanos o dos botes de garbanzos ya cocidos de una buena marca y del tipo que más nos guste.
  • 2 kg de almejas japónicas (o las que más os gusten)
  • 6 dientes de ajo y 1 cebolla grande
  • 1 puerro, 1 pimiento rojo y medio apio
  • 2 hojas de laurel y un manojo de perejil fresco
  • 5 tomates grandes y maduros
  • 200 g de setas (vuestras preferidas)
  • 75 ml de aceite de oliva virgen extra Abril selección
  • 1 vaso grande de vino blanco (en este caso godello Monterrei)
  • Sal, una cucharita de pimentón de la vera dulce y pimienta negra recién molida (al gusto)

En estas fechas, a un mes vista de Navidad, mi madre que es muy previsora empieza a comprar los ingredientes de las comidas navideñas, congelando el cordero y el marisco. Y es que el ahorro comprando ingredientes antes de Navidad puede llegar a ser el 50%, con lo que os aconsejo que vayáis planificando para no tener que pagar cantidades astronómicas por productos que tienen un precio decente el resto del año. Si os pasáis por un mercado o supermercado ahora mismo, encontraréis almejas de tipo japónica a menos de 10 euros el kilo, las de esta receta me costaron 8,1 euros/kilo. No son autóctonas de Galicia pero de sabor están bastante ricas. Si os lo podéis permitir desde luego os recomiendo almejas de Carril (fina o babosa) aunque tendréis que rascaros más el bolsillo, no ha llegado aún la Navidad y ya están en Madrid a 18 euros el kilo, a mediados de Diciembre estarán a más del doble.

Es curioso, pero en los años 70 en Galicia el marisco era un alimento de orden menor, más propio de familias humildes que, al carecer de tierras y ganado, lo recolectaban libremente en las zonas costeras. Es recientemente cuando el marisco se convierte en un producto demandado y empieza incluso a cultivarse, sobre todo bivalvos (Galicia origina casi la mitad de la producción mundial para el consumo, de excelente calidad).

Es en estas fechas otoñales cuando la gastronomía alcanza su máximo esplendor. Tras el larguísimo verano toca por fin esa estación en la que buscamos guisos y platos de cuchara, con la despensa de temporada dominada por las legumbres, setas, marisco en meses con “R”, la caza y por supuesto las castañas, con “sus Magostos” el 11 de Noviembre. El guisote marinero que os presento hoy es muy común en el norte de España, en el que se suelen mezclar las legumbres con productos del mar, como las  famosas fabes con almejas asturianas. En casa de mi madre se suele preparar este tipo de guiso, con mucho garbanzo y pocas almejas, pero que le aportan muchísimo sabor al caldo. Además, desde que estoy en Madrid y Encarna me regala parte de su recolección de Boletus Edulis de la sierra madrileña, a este guiso familiar le añado setas elevándolo a las alturas más divinas. Un plato con un poderoso sabor a mar con el que fliparéis, os lo aseguro.

Antes de cocinar las almejas

  1. Es fundamental quitar bien la arena que suelen traer las almejas para que no nos estropee la receta. Conviene tenerlas unas tres horas antes de cocinarlas en una cazuela o recipiente grande de plástico con mucha agua, un buen puñado de sal gruesa y cambiarles tres o cuatro veces el agua. Las almejas beben y suelen soltar bastante arena, no os asustéis porque es señal de que la almeja es de buena calidad.
  2. Intenta comprar las almejas vivas y cocinarlas el mismo día que vas a tener la comida, aunque también podéis hacer la receta completa y congelar.
  3. Para que salgan de rechupete os aconsejo abrirlas al vapor. Las que no se abran las tendremos que tirar, así como las que estén rotas.
  4. Lavamos muy bien las almejas en agua fría y quitamos todas las impurezas. Ponemos a calentar un vaso de vino blanco en la cazuela. Cuando empiece a hervir añadimos dos hojas de laurel y a continuación las almejas. Las dejamos cociendo tapadas unos 3 minutillos y en cuanto estén todas abiertos las retiramos con una espumadera. Dejamos enfriar y reservamos en una fuente. El agua de la cocción no la vamos a tirar, la colamos y dejamos en un tupper, para darle luego el toque marinero a nuestro guiso.

Antes de cocinar los garbanzos

Puedes encontrar garbanzos como legumbre seca o ya cocidos, en bote o conserva y además de varios tamaños y calidades. En este caso me decidí por un buen garbanzo en conserva, debo reconocer que este tipo de garbanzos ya cocidos y envasados en tarro de cristal ahorran mucho tiempo en la cocina.

  • Los garbanzos ya cocidos hay que lavarlos muy bien sin que quede ningún resto de la gelatina que rodea al garbanzo y añadirlos al final de la cocción del guiso, sólo para que se impregnen bien del sabor del resto de los ingredientes.

Preparación de los garbanzos con almejas y setas

  1. Picamos la cebolla, el apio, el pimiento, el puerro y el ajo. Lo mejor es que los cortemos en trozos pequeños para que se vayan deshaciendo en la cocción. Al final casi no notaremos textura de ninguno de los ingredientes pero sí su sabor. Como a muchas personas no les gusta encontrar ajo en el plato podéis echarlo entero y retirarlo a mitad de la cocción.
  2. Haremos lo mismo con las setas (en este caso Boletus Edulis, pero podéis usar las que más os gusten) pero en trozos más grandes, pues como tienen mucha agua se quedarán en nada y queremos que se vean en el plato.
  3. Lavamos y troceamos los tomates en dos partes, mejor si están muy maduros. Vamos a utilizar la pulpa rallada sin piel, tal como podéis ver en las fotos, así tendremos un sofrito perfecto.
  4. En una cazuela echamos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté caliente añadimos la cebolla, el puerro, el apio y los pimientos. Sofreímos todo durante 10 minutos para que se mezclen bien los sabores. Echamos los ajos fileteados o si queréis muy finitos y la cucharita de pimentón de la Vera dulce, removemos todo muy bien y sofreímos también durante 4-5 minutos más.
  5. Añadimos la pulpa de tomate que tenemos reservada y juntamos bien con una cuchara de madera, rápidamente y a fuego alto, se empezará a evaporar enseguida. Salpimentamos y echamos las setas, removemos todo bien para que se junten los sabores durante otros 5 minutos.
  6. Escurrimos los garbanzos y los añadimos a la cazuela dando unas vueltas con la espátula. Cubrimos con el caldo que han soltado las almejas al juntarse con el vino blanco. Cuando empiece a hervir bajamos el fuego para que vaya más lento y no rompa las legumbres. Yo solo he utilizado dos vasos de líquido y un tiempo de cocción bajo (10 minutos) pues los garbanzos eran en conserva y no necesitan mucha cocción. Cuando haya reducido el líquido a la mitad, probamos de sal y rectificamos.
  7. En los últimos 3-4 minutos de cocción añadimos las almejas (incluso si usáis una buena cazuela podéis retirar del fuego pues conserva calor residual). Dejamos que se junten los sabores y tendríamos listo nuestro guiso para servir en la mesa.

Para emplatar lo mejor es un plato hondo con los garbanzos coronados por las almejas y los boletus, así de fácil, con todo el sabor del mar. ¡Para chuparse los dedos!

No dejéis de disfrutar de todas las recetas de pescado y marisco que tenemos en el blog, os aseguro que encontraréis un montón de ideas para hacer mucho más felices a los vuestros.

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