Para 4
3.6€/pers.
175kcal/100g
Ingredientes
- 600 g de lomo de cerdo
- 8 dientes de ajo
- 100 ml de vino blanco
- 100 ml de caldo de carne
- 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- 1 cucharadita de tomillo seco
- Perejil fresco
- 2 g de pimienta negra recién molida (o al gusto de cada casa)
- 5 g. de sal fina (o al gusto de cada casa)
A veces tenemos carne en la nevera y no nos apetece hacer una receta demasiado complicada, con muchos ingredientes. En esos casos, ajo, aceite de oliva y un poco de vino blanco pueden solucionar la comida, y con un resultado de rechupete, no lo dudes. Este lomo de cerdo al ajillo es precisamente eso: una receta sencilla, económica y rápida, pero con una salsa “de rechupete”, que pide tener una buena hogaza de pan para mojar hasta que se acabe.
El lomo es una de las piezas más magras del cerdo y, precisamente por eso, hay que tratarlo con un poco de cuidado. Si nos pasamos con la cocción puede quedar seco, mientras que un sellado rápido seguido de unos minutos en la salsa permite conservar una carne mucho más jugosa. El ajillo, por su parte, es más una forma de cocinar que una receta cerrada. En España lo encontramos aplicado al pollo, al conejo, a las gambas, a las setas y, por supuesto, a distintas piezas de cerdo. Ajo, aceite y vino forman una base de lo más fácil, que cada uno le da su toque, como siempre digo, al gusto de cada casa.
Y si te gustan las recetas de cerdo fáciles y con salsa, en nuestro blog podéis encontrar un montón de propuestas, pero con el solomillo de cerdo al ajillo, el lomo de cerdo en salsa o el clásico solomillo de cerdo al whisky tenéis tres maneras diferentes de preparar una carne económica y muy resultona, aunque hoy nos quedamos con el ajillo. Busquemos una sartén amplia o cazuela y manos a la obra.
Cómo hacer lomo de cerdo al ajillo, tierno y jugoso
Ingredientes para preparar la receta

Preparación de la carne
- Comenzamos revisando la carne y retirando la grasa exterior que pueda tener el lomo. Lo cortamos en filetes gruesos o medallones de unos 2 centímetros, procurando que todos tengan un tamaño parecido, para que se cocinen al mismo tiempo.
- Secamos bien la carne con papel de cocina. Este detalle es importante, porque una superficie si están húmedos no se dorarán en su punto. Corremos el riesgo de que la carne se cueza en vez de sellarse tal como queremos. Salpimentamos ligeramente por ambos lados justo antes de cocinar. No hace falta pasarse con la sal porque después reduciremos el caldo y la salsa concentrará bastante los sabores.
- Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en láminas, procurando que no sean excesivamente finas. Así podremos dorarlos sin que pasen de tostados a quemados en cuestión de segundos.
- Calentamos el aceite de oliva en una sartén amplia o cazuela, a fuego medio y añadimos los ajos. Los cocinamos lentamente hasta que comiencen a tomar un bonito color dorado. En cuanto estén listos, los retiramos y reservamos. No debemos dejar que se oscurezcan demasiado porque el ajo quemado amarga y puede estropear toda la salsa.
- Vamos a dorar el lomo de cerdo. Subimos ligeramente el fuego y colocamos los filetes de lomo en la misma sartén, aprovechando el aceite aromatizado con ajo. Es mejor cocinarlos en varias tandas, en caso de que quepan holgadamente.
- Doramos la carne aproximadamente un minuto o minuto y medio por cada lado, dependiendo del grosor. En este momento no pretendemos cocinar completamente el lomo, sino conseguir una superficie bien dorada que aporte más sabor al plato. Retiramos los filetes a un plato según estén listos. Los terminaremos de cocinar más adelante dentro de la salsa.
- Bajamos ligeramente el fuego y vertemos el vino blanco. Con una cuchara de madera o una espátula raspamos suavemente el fondo para recuperar todos los jugos caramelizados que haya dejado la carne. Dejamos cocinar el vino durante 2 ó 3 minutos para que reduzca y se evapore el alcohol. Poco a poco veremos cómo empieza a formarse la base de nuestra salsa.












Preparamos la salsa al ajillo y preparación final del lomo
- Añadimos el caldo de carne, la hoja de laurel y el tomillo. Incorporamos también buena parte de los ajos que habíamos reservado, dejando algunos para terminar el plato. Cocinamos la salsa a fuego medio durante 5 minutos para que reduzca ligeramente. No buscamos una salsa especialmente espesa, sino un jugo concentrado y aromático que acompañe la carne.
- Rectificamos de sal, si es necesario. Entre el caldo y la reducción puede que no necesitemos prácticamente ninguna.
- Devolvemos los filetes de lomo a la cazuela junto con todos los jugos que hayan soltado mientras reposaban. Los distribuimos procurando que estén en contacto con la salsa. Cocinamos durante unos 3 ó 4 minutos a fuego medio-bajo, dando la vuelta a los filetes a mitad de cocción. El tiempo exacto dependerá de su grosor, así que es preferible quedarse ligeramente cortos antes que convertir un buen lomo en una suela de zapato.
- Movemos suavemente la sartén “en vaivén”, para que la salsa y los jugos de la carne se integren. Si vemos que ha reducido demasiado, podemos añadir un poquito más de caldo. Retiramos la hoja de laurel y apagamos el fuego. Añadimos los ajos reservados y un poco de perejil fresco picado.
- Dejamos reposar la carne un par de minutos en la propia salsa antes de servir. De esta forma los jugos se asientan y conseguimos un lomo más tierno. Servimos bien caliente y repartimos por encima una buena cucharada de salsa “al ajillo”. A partir de aquí, toca disfrutar de un plato estupendo, y dando rienda a suelta a rechupetear en la salsa.






Consejos y trucos para un lomo al ajillo perfecto
- La parte más importante de esta receta es controlar la cocción. El lomo de cerdo contiene poca grasa intramuscular y puede secarse con facilidad, así que debemos dorarlo rápidamente y terminarlo durante pocos minutos dentro de la salsa. Tampoco conviene llenar demasiado la sartén cuando doramos la carne. Si colocamos todos los filetes amontonados, la temperatura bajará y empezarán a soltar agua en lugar de dorarse. Es preferible trabajar en dos tandas y reunir después toda la carne.
- Con los ajos merece la pena tener paciencia. Los doramos a temperatura media para que aromaticen el aceite y los retiramos en cuanto tengan color. Después vuelven a la salsa, por lo que no necesitan quedar completamente cocinados durante el primer paso.
- Si no quieres utilizar vino, puedes sustituirlo por más caldo y añadir unas gotas de zumo de limón para aportar un poco de acidez. Para una versión sin gluten solo tendremos que comprobar que el caldo utilizado esté certificado como tal.
- Como guarnición tenemos unas cuantas posibilidades. Unas patatas fritas son difíciles de superar, pero también podemos servirlo con puré de patata, patatas asadas, arroz blanco o unas verduras salteadas. Y para aprovechar la salsa, aquí sí que recomendamos poner un buen pan artesano en la mesa.
- Podemos darle un punto diferente añadiendo una guindilla junto con los ajos. No necesitamos mucha cantidad; basta con un pequeño trozo para conseguir un picante suave que combina especialmente bien con el cerdo.
- Otra posibilidad es incorporar unos champiñones laminados después de dorar la carne. Los salteamos hasta que pierdan parte de su agua y continuamos después con el vino y el caldo. Tendremos una salsa más abundante y prácticamente la guarnición resuelta.
- También podemos cambiar el lomo por solomillo de cerdo cortado en medallones. Es una pieza más tierna y algo más cara, pero la técnica es prácticamente idéntica y funciona especialmente bien para una comida un poco más especial.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails.
Parece una receta de las que no tienen ningún misterio, pero precisamente con el lomo suelen repetirse unas cuantas preguntas. La mayoría tienen que ver con conseguir una carne tierna y una salsa sabrosa sin complicarnos demasiado.
¿Cómo conseguimos que el lomo de cerdo no quede seco?
Lo fundamental es no cocinarlo en exceso. Primero lo doramos rápidamente por ambos lados y después terminamos la cocción durante unos minutos en la salsa. Si los filetes son finos, tendremos que reducir todavía más los tiempos.
¿Podemos utilizar filetes de lomo ya cortados?
Por supuesto. Si compramos filetes finos en lugar de una pieza entera, simplemente debemos adaptar la cocción. Con un dorado muy breve por cada lado y uno o dos minutos dentro de la salsa puede ser suficiente.
¿Qué vino blanco va mejor para esta receta?
Nos sirve un vino blanco seco que beberíamos tranquilamente en una copa. No hace falta utilizar uno caro, pero tampoco merece la pena recurrir a un vino de mala calidad porque, al reducirse, su sabor queda bastante presente.
¿Se puede preparar el lomo al ajillo con antelación?
Podemos dejar preparada la salsa y la carne dorada, pero lo ideal es terminar la cocción poco antes de servir. Si dejamos el lomo demasiado tiempo dentro de la salsa caliente o lo recalentamos repetidamente, terminará secándose.
¿Cómo podemos conseguir más cantidad de salsa?
Podemos aumentar ligeramente el caldo de carne y dejarlo reducir hasta conseguir el sabor que buscamos. Es mejor hacerlo así que añadir mucha agua, porque acabaríamos diluyendo el sabor del ajillo.
¿Podemos sustituir el caldo de carne?
Sí. Un caldo de pollo suave funciona perfectamente e incluso podemos utilizar agua si no tenemos caldo, aunque la salsa tendrá algo menos de intensidad. En ese caso, podemos reforzarla con un poco más de ajo, tomillo y los propios jugos que deje la carne.
Última revisión: 3 octubre 2026
Hemos trabajado 2 horas y 20 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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