Para 4
1.05€/pers.
59kcal/100g
Ingredientes
- 1 melón piel de sapo pequeño
- 160 g de jamón serrano en lonchas finas
La combinación tiene bastante más recorrido del que parece. En el Arte cisoria de Enrique de Villena, escrito en 1423, ya aparece la costumbre de servir melón con puerco salado cortado fino, un antecedente muy reconocible del melón con jamón que hemos acabado convirtiendo en uno de esos entrantes habituales del verano dentro de la cocina española. Lo interesante es que, seis siglos después, la versión más sencilla sigue apoyándose prácticamente en lo mismo: melón dulce y carne curada salada.
Aquí vamos a preparar el melón con jamón clásico, sin convertirlo en una ensalada. Nada de aceite, vinagreta, frutos secos, hierbas ni pimienta. Son dos ingredientes y por eso se nota mucho si uno de ellos falla. Dentro de las recetas con pocos ingredientes esta es de las que menos margen tienen para disimular: necesitamos un melón con buen sabor y un jamón serrano cortado fino, que acompañe sin tapar la fruta.
En casa lo suelo plantear como un entrante, no como un plato dulce. El melón aparece entre los alimentos de temporada en agosto, y es precisamente en estos meses cuando este plato tiene más sentido. El contraste funciona mejor cuando el melón está fresco y firme. Además, conviene montarlo poco antes de llevarlo a la mesa, porque el melón empieza a soltar jugo en cuanto lo cortamos. Es una de esas recetas de verano que también encajan muy bien entre las tapas y aperitivos de una comida informal.
Si tenemos otro melón esperando en casa, podemos aprovecharlo en un helado de melón. Para seguir con el jamón, pero cambiar por completo de formato, están los crujientes de parmesano y jamón con tapenade. Y si lo que nos apetece es otro contraste dulce y salado para empezar una comida, la ensalada de canónigos con queso de cabra, nueces y mermelada de frambuesa va en una dirección distinta, pero cumple una función parecida en la mesa.
Receta casera de melón con jamón

Preparación paso a paso
- Antes de meter el cuchillo, lavamos bien la piel del melón bajo el grifo y la secamos. Aunque no vayamos a comernos la corteza, al cortar podemos arrastrar hacia la pulpa la suciedad que haya quedado en el exterior.
- Cortamos el melón por la mitad a lo largo. Con una cuchara retiramos las semillas y las fibras del centro, procurando no llevarnos demasiada pulpa.
- Dividimos cada mitad en gajos. Retiramos la piel con un cuchillo y cortamos los gajos en piezas cómodas de comer, de unos 3 o 4 cm. Si preferimos la presentación más clásica en plato, podemos dejar los gajos enteros y sin corteza.
- Repartimos unos 250 g de melón limpio por persona. Si la fruta está muy jugosa, dejamos las piezas un minuto sobre un plato antes de montar el entrante. No hace falta secarlas por completo; solo evitamos que el plato termine con demasiado líquido en el fondo.
- Cuando vayamos a montar el plato, sacamos el jamón y separamos con cuidado las lonchas. Si son muy grandes, las partimos con las manos. Queremos lonchas finas y sueltas, no un bloque de jamón doblado sobre la fruta.
- Repartimos unos 40 g de jamón por persona sobre el melón y entre los gajos, sin envolver cada pieza de forma apretada. Servimos el melón con jamón recién montado. No añadimos sal: el jamón ya aporta toda la que necesita el plato.








Consejos para un melón con jamón de rechupete
- Con solo dos ingredientes, merece la pena probar el melón antes de montar nada. Necesitamos un melón dulce pero todavía firme. Si está muy pasado, el plato pierde textura y suelta demasiado jugo.
- El piel de sapo funciona especialmente bien por su carne consistente y su dulzor. Podemos tener el melón en la nevera con antelación, pero es mejor cortarlo cerca del momento de servir que dejar los gajos preparados durante horas.
- El grosor del jamón importa más de lo que parece. Una loncha demasiado gruesa obliga a masticar mucho y acaba dominando al melón. Para este plato nos interesa jamón serrano cortado muy fino.
- No hace falta comprar el jamón más caro de la tienda. Sí conviene que tenga buen sabor y una cantidad de grasa razonable, porque la grasa del jamón se funde ligeramente en boca y suaviza el contraste con la fruta.
- Como proporción de partida, calculamos unos 40 g de jamón por persona para 250 g de melón limpio. Así el jamón se nota en cada bocado sin convertir el entrante en un plato principalmente salado.
- En la versión clásica no añadimos aceite de oliva, hierbabuena, frutos secos ni vinagreta. Pueden dar lugar a otras recetas, pero aquí cambiarían el plato. Melón y jamón son suficientes.
- Si nos sobra melón ya cortado, lo guardamos tapado en el frigorífico. Para el plato montado, en cambio, es mejor añadir el jamón en el último momento, así no queda mojado por el jugo de la fruta.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
A veces me preguntáis si se puede usar otro tipo de melón. Sí. No tenemos que renunciar a la receta si no encontramos piel de sapo. Lo que nos interesa es una variedad dulce, aromática y con una pulpa que se mantenga firme al cortarla. Si está demasiado blanda, el resultado se acerca más a una fruta muy madura con jamón que al entrante que buscamos.
También aparece mucho la duda de cuánto jamón necesitamos por persona. Para un entrante, unos 40 g funcionan bien con aproximadamente 250 g de melón limpio. Si después viene una comida completa, aumentar mucho el jamón solo hace que el conjunto resulte más salado y pesado.
Podemos adelantar parte del trabajo si tenemos invitados, pero no merece la pena dejar el plato montado durante horas. Podemos limpiar y cortar el melón, guardarlo bien tapado en la nevera y colocar el jamón justo antes de servir. Así mantenemos mejor la textura de ambos ingredientes.
Y hay una pregunta que parece menor, pero cambia bastante el resultado: ¿hay que aliñar el melón con jamón? En esta versión, no. Si el melón está bueno y el jamón tiene sabor, añadir sal, aceite o una vinagreta no mejora el clásico; simplemente lo convierte en otra preparación.
Última revisión: 15 agosto 2026
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