Para 10
0.4€/pers.
520kcal/100g
Ingredientes
- 500 g de harina de trigo
- 250 g de manteca de cerdo
- 250 g de azúcar
- 4 yemas de huevo medianas o 3 grandes
- La ralladura fina de 1 limón
- 40 g de azúcar glas, aproximadamente, para terminar
En una bandeja de dulces menorquines se reconocen enseguida: piezas redondas con forma de flor, claras y cubiertas de azúcar en polvo. Los pastissets de Menorca son unas pastas secas y quebradizas, con sabor a manteca, yema y limón. No llevan relleno ni impulsor y tampoco necesitan un dorado marcado; al salir del horno aún están tiernos, pero terminan de endurecerse al enfriar.
El nombre puede llevar a confusión porque en otros puntos del Mediterráneo encontramos pastissets doblados y rellenos. Los menorquines que preparamos aquí son los tradicionales sin relleno, cortados con su molde característico y terminados con azúcar glas. La masa se hace con manteca de cerdo, no con mantequilla, y solo utiliza yemas de huevo. Esa combinación explica su textura compacta, tierna al morder y algo arenosa.
Durante mucho tiempo se reservaron para Navidad, fiestas familiares y otras celebraciones, aunque hoy se preparan durante todo el año. El cortador puede tener cinco, seis o siete puntas según la casa y la ocasión; eso cambia el dibujo, no la receta. También tiene sentido que las claras no entren en la masa: en la repostería menorquina se aprovechaban para preparar otros dulces de almendra.
En una bandeja de pastas caseras pueden compartir sitio con unas galletas de mantequilla caseras, que también se estiran y cortan, o con unos polvorones de almendra, más arenosos y hechos igualmente con manteca. Las claras que nos sobren sirven para preparar unos amargos mallorquines, otra buena receta balear para acompañar el café.
Receta casera de pastissets de Menorca

Preparación paso a paso
- Sacamos la manteca de la nevera con antelación. Necesitamos que esté blanda y manejable, pero no derretida. Separamos las yemas de las claras y rallamos únicamente la parte amarilla de la piel del limón, sin llegar a la zona blanca.
- Ponemos las yemas y el azúcar en un cuenco amplio. Mezclamos durante un par de minutos con unas varillas manuales, hasta que ambos ingredientes queden bien unidos. No hace falta montar la mezcla ni conseguir que el azúcar se disuelva por completo.
- Añadimos la manteca y la ralladura de limón. Trabajamos con una espátula o con las manos limpias hasta obtener una crema espesa y bastante uniforme, sin trozos grandes de grasa.
- Incorporamos primero unos 450 g de harina, en varias tandas. Mezclamos lo justo y añadimos el resto poco a poco hasta conseguir una masa firme y moldeable. Debe dejar de pegarse a las manos, pero no quedar seca ni abrirse en grietas al presionarla.
- Juntamos la masa sin amasarla como si fuera pan. El exceso de trabajo desarrolla el gluten y deja los pastissets más duros. Formamos un bloque, mientras precalentamos el horno a 170 ºC, con calor arriba y abajo y sin aire.
- Colocamos una parte de la masa entre dos hojas de papel de horno y la estiramos hasta dejarla con 5 o 6 milímetros de grosor. Así evitamos añadir harina de más a la mesa y todas las piezas salen bastante parejas.
- Retiramos el papel superior y cortamos la masa con un molde de flor. Pasamos cada pieza a una bandeja forrada, ayudándonos con una espátula fina para que no pierda la forma. Dejamos una pequeña separación entre ellas, aunque apenas se expanden.
- Reunimos los recortes, los presionamos para unirlos y volvemos a estirarlos. Procuramos hacer esta operación una sola vez y sin volver a amasar, porque cada manipulación endurece un poco la masa.
- Si la cocina está caliente y las flores se deforman al moverlas, metemos la bandeja en la nevera durante 15 minutos. Este reposo no es obligatorio; solo sirve para que la manteca recupere consistencia antes del horneado.
- Horneamos cada tanda durante 12-14 minutos. Los sacamos cuando la superficie siga clara y los bordes estén apenas dorados. Si esperamos a que toda la pasta tome color, quedará demasiado seca al enfriarse.
- Dejamos los pastissets sobre la bandeja durante 5 minutos, ya que están muy frágiles en caliente. Después los trasladamos con cuidado a una rejilla y esperamos a que se enfríen por completo.
- Terminamos con una capa generosa de azúcar glas tamizado. No los guardamos hasta que estén totalmente fríos, para que no se forme humedad dentro del recipiente.









Consejos para unos pastissets de Menorca de rechupete
- La manteca a temperatura ambiente se integra con facilidad. Si está fría quedarán grumos; si está líquida, las flores perderán definición y la masa pedirá más harina.
- El tamaño de las yemas importa. Con huevos pequeños puede faltarnos humedad, por eso conviene añadir los últimos 50 g de harina de manera gradual y parar cuando la masa tenga buen tacto.
- La cantidad de harina puede variar ligeramente según la marca y el tamaño de los huevos. Es preferible una masa que ceda al presionarla antes que una masa dura compensada con más grasa.
- Un grosor uniforme evita que unas piezas se sequen mientras otras siguen crudas. Con medio centímetro largo quedan firmes, pero conservan una miga agradable.
- Estos dulces no deben quedar tostados. El color se vigila en la base y en los bordes, no en toda la superficie.
- Para moverlos recién horneados utilizamos una espátula plana. Intentar cogerlos con los dedos en caliente es la forma más rápida de romper las puntas.
- Se conservan durante dos o tres semanas en una caja hermética, lejos de humedad y calor. Si vamos a guardarlos varios días, podemos añadir el azúcar glas poco antes de servirlos.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Cuando la mezcla se abre al estirarla suele aparecer la misma pregunta: ¿por qué se deshace la masa? Puede faltarle algo de humedad o estar demasiado fría. La presionamos unos segundos con las manos para templarla y, si continúa quebrándose, incorporamos una cucharadita de yema batida. No añadimos agua de golpe porque cambiaría la textura.
A veces apetece utilizar lo que tenemos en casa, pero sustituir la manteca por mantequilla no da el mismo pastisset. La mantequilla contiene agua, aporta otro sabor y modifica cuánto se extiende la masa en el horno. Se puede preparar una pasta rica, pero ya no sería esta fórmula tradicional menorquina.
En una cocina fresca podemos cortar y hornear directamente; por eso el reposo de la masa no es imprescindible. Solo la enfriamos cuando la manteca está muy blanda, las piezas se pegan al papel o el dibujo pierde las puntas al trasladarlo a la bandeja.
Una vez fríos, surge la duda de cuándo poner el azúcar glas. Si vamos a consumirlos pronto, lo añadimos al final de la receta. Para una conservación más larga es mejor espolvorearlo al servir, porque con los días puede absorber humedad y dejar de verse blanco y suelto.
Última revisión: 6 agosto 2026
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