Patatas salteadas con romero y ajo

Patatas salteadas con romero y ajo

Icono personas Para 4Icono euro 1.2€/pers.Icono calorias 165kcal/100g

Ingredientes

  • 800 g de patatas pequeñas o de guarnición
  • 4 dientes de ajo
  • 2 ramas de romero fresco
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 20 g de mantequilla, opcional
  • Sal gruesa
  • Pimienta negra recién molida
  • 1 cucharadita de pimentón dulce, opcional
  • 1 cucharadita de zumo de limón, opcional
  • Perejil fresco picado, opcional

Hoy preparamos patatas salteadas con romero y ajo, una receta sencilla, aromática y muy útil para acompañar carnes, pescados, huevos o verduras. La clave está en cocer primero la patata, secarla bien y saltearla después con aceite caliente hasta que quede crujiente por fuera y tierna por dentro.

La sartén de acero inoxidable Fissler Original-Profi está pensada para trabajar a temperaturas altas, dorar bien y repartir el calor de forma uniforme gracias a su base con núcleo de aluminio. Sus sartenes de acero inoxidable 18/10 son aptas para todo tipo de cocinas, incluida la inducción, y pueden ir al horno hasta 230 ºC.

El romero lleva siglos ligado a asados, carnes y platos de campo. Su aroma aguanta bien el calor, por eso va tan bien con patatas salteadas, patatas al horno o guisos. Eso sí, conviene no pasarse, porque el romero tiene carácter y puede acabar mandando más que el cuñado en una sobremesa. La sartén de acero tiene su truco. No es antiadherente, así que necesitamos calentarla bien, usar suficiente grasa y no mover las patatas demasiado pronto. Si esperamos a que se forme costra, se despegan mejor y quedan mucho más doradas.

Para seguir con guarniciones sencillas y muy de casa, en el blog podéis enlazar con patatas panadera, perfectas para acompañar pescados y carnes al horno, patatas bravas, con su salsa y su punto de tapeo, y patatas revolconas, más contundentes y con ese toque de pimentón tan nuestro.

También vienen muy bien enlaces a pollo asado, solomillo de cerdo en salsa, huevos fritos y mayonesa casera, porque estas patatas lo mismo acompañan una comida seria que arreglan una cena de diario.

Preparación de las patatas salteadas con romero y ajo

  1. Empezamos lavando muy bien las patatas bajo el grifo. Si son pequeñas y tienen la piel fina, las dejamos con piel, porque aportan sabor y ayudan a que mantengan mejor la forma. Dependiendo del tamaño, las podemos cortar por la mitad. Si usamos patatas grandes, las pelamos y las cortamos en dados medianos, procurando que todos tengan un tamaño parecido.
  2. Ponemos una olla con agua y sal al fuego. Añadimos las patatas y las cocemos durante unos 15 minutos, hasta que estén tiernas, pero no deshechas. Deben ofrecer un poco de resistencia al pincharlas, porque luego terminarán de cocinarse en la sartén.
  3. Escurrimos las patatas con cuidado y las dejamos sobre una bandeja o un paño limpio durante unos minutos. Este paso es importante: cuanto más secas estén, mejor se dorarán. Si las echamos húmedas a la sartén, empezarán a cocerse con vapor y nos quedaremos sin ese exterior crujiente que buscamos.
  4. Mientras se secan las patatas, preparamos los aromáticos. Lavamos el romero, lo secamos y separamos algunas hojas. Aplastamos los dientes de ajo con piel usando la hoja de un cuchillo, sin picarlos demasiado, para que perfumen el aceite sin quemarse tan rápido.
  5. Ponemos la sartén de acero Fissler al fuego medio-alto y la dejamos calentar bien. Para comprobar el punto, podemos echar una gota de agua: si forma pequeñas bolitas que se mueven por la superficie, la sartén está lista. Secamos esa gota si queda algo de humedad y añadimos el aceite de oliva.
  6. Incorporamos las patatas en una sola capa. Si no caben cómodamente, las hacemos en dos tandas. Amontonar patatas es una forma muy rápida de pasar de salteado crujiente a patata triste, y no hemos venido a eso.
  7. Dejamos que las patatas se doren sin moverlas durante 2 o 3 minutos. Este reposo permite que se forme costra en la base. Después las giramos con una espátula, mejor de madera o silicona resistente, y seguimos dorando por varias caras.
  8. Añadimos los ajos aplastados y el romero cuando las patatas ya tengan algo de color. Si los ponemos desde el principio, el ajo puede quemarse y amargar. Bajamos un poco el fuego si vemos que la sartén está demasiado fuerte.
  9. Salteamos durante 8 o 10 minutos más, moviendo las patatas de vez en cuando. No hace falta remover sin parar. Queremos que cada lado toque la sartén el tiempo suficiente para dorarse bien.
  10. Si usamos mantequilla, la añadimos al final, cuando las patatas ya estén casi listas. Dejamos que se funda y movemos la sartén para que se mezcle con el aceite, el ajo y el romero. La mantequilla aporta sabor y ayuda a que la superficie quede más brillante.
  11. Salpimentamos al gusto. Si nos apetece, añadimos una pizca de pimentón dulce fuera del fuego y mezclamos rápido para que no se queme. También podemos terminar con unas gotas de zumo de limón, que dan frescor y equilibran la grasa.
  12. Retiramos los dientes de ajo si están muy tostados o los dejamos en la fuente para quien quiera pelarlos. Espolvoreamos perejil fresco picado si nos gusta. Servimos las patatas calientes, recién salteadas, porque es cuando están en su mejor momento.
  13. El resultado son unas patatas doradas, aromáticas y con ese punto crujiente que hace que desaparezcan antes de llegar al segundo plato. Sacadlas a la mesa sin mucha ceremonia, pero con una advertencia: conviene reservarse alguna antes de que empiece el “yo solo pruebo una”.

Consejos y trucos para que las patatas no se peguen a la sartén de acero

  • Antes de empezar, hay que hacer las paces con la sartén de acero. No se comporta como una antiadherente, pero a cambio dora de maravilla y aguanta temperaturas altas. La Fissler Original-Profi conserva bien el calor y está fabricada en acero inoxidable robusto, con base pensada para una distribución eficiente del calor.
  • El primer truco es cocer las patatas solo hasta que estén casi tiernas. Si las cocemos demasiado, se romperán al saltearlas. Si se quedan muy duras, tardarán más en dorarse y corremos el riesgo de quemar el ajo antes de que la patata esté lista.
  • El segundo truco es secarlas bien. La humedad es enemiga del dorado. Después de escurrirlas, las dejamos unos minutos extendidas para que pierdan vapor.
  • El tercer truco es no moverlas demasiado pronto. Cuando la patata toca la sartén caliente, necesita tiempo para formar costra. Si intentamos despegarla enseguida, se rompe y se pega más.
  • También importa no llenar la sartén en exceso. Mejor dos tandas bien doradas que una sola tanda apelmazada. En una sartén de 28 cm caben bien unas 700 u 800 g de patata si están en trozos medianos, pero si vemos que se montan unas sobre otras, dividimos.
  • Si queremos convertirlas en plato único, añadimos un huevo poché, un poco de jamón o una cucharada de alioli casero.
  • Podemos hacer una versión con pimentón y ajo, más cercana a las patatas de tapeo. Retiramos la sartén del fuego, añadimos pimentón dulce o picante y removemos rápido. Si el pimentón se quema, amarga, así que aquí no conviene hacerse el valiente.
  • También quedan muy bien con tomillo en lugar de romero. El tomillo tiene un aroma más suave y combina especialmente bien con pollo, conejo o pescados al horno. Podemos usarlo fresco o seco, aunque con el seco hay que poner menos cantidad.
  • Otra opción es añadir cebolla en juliana. La incorporamos cuando las patatas ya estén medio doradas y dejamos que se cocine junto a ellas. Queda una guarnición más melosa, menos crujiente, pero muy sabrosa.
  • En muchas cocinas europeas existen versiones parecidas de patatas salteadas con hierbas. En Francia aparecen como pommes sautées, en Alemania son habituales las bratkartoffeln y en España las hemos llevado a nuestro terreno con ajo, aceite de oliva y hierbas del monte.

Algunas dudas que te pueden surgir. Contestando vuestros mails

Vamos con las dudas típicas, porque una receta con pocos ingredientes también tiene sus pequeñas trampas. La más habitual es que la patata se pegue o se rompa, y casi siempre la culpa está en la humedad, la prisa o la sartén poco caliente.

¿Tengo que cocer las patatas antes de saltearlas?

Sí, es lo más recomendable. Así conseguimos que queden tiernas por dentro y doradas por fuera en menos tiempo. Si las salteamos crudas, tardarán bastante más y pueden dorarse por fuera antes de estar hechas.

¿Puedo hacerlas directamente en la sartén sin cocer?

Se puede, pero hay que cortarlas más pequeñas y cocinarlas con paciencia. Primero las salteamos con aceite, luego bajamos el fuego y tapamos unos minutos para que se hagan por dentro. El resultado suele ser menos uniforme que con una cocción previa.

¿Por qué se me pegan en la sartén de acero?

Normalmente se pegan porque la sartén no estaba bien caliente, porque había poca grasa o porque hemos movido las patatas demasiado pronto. En acero inoxidable hay que dejar que el alimento forme costra. Cuando está bien dorado, se despega con mucha más facilidad.

¿Qué patata va mejor para esta receta?

Van muy bien las patatas pequeñas de guarnición o una patata de cocción firme. Nos interesa que aguante el hervido y luego el salteado sin deshacerse. Si usamos patata muy harinosa, puede romperse más.

¿Puedo usar romero seco?

Sí, pero en menor cantidad. El romero seco concentra más sabor y puede resultar intenso. Con media cucharadita suele ser suficiente para 800 g de patatas.

¿Se pueden preparar con antelación?

Podemos cocer las patatas con antelación y guardarlas en la nevera. Lo mejor es saltearlas justo antes de servir para que queden crujientes. Si las recalentamos ya salteadas, perderán parte de la textura.

¿Qué hago si el ajo se quema?

Si el ajo se quema, lo retiramos cuanto antes para que no amargue el aceite. Por eso lo añadimos cuando la patata ya tiene color, no al principio. También podemos usar dientes enteros aplastados con piel, que aguantan mejor el calor.

Última revisión: 4 octubre 2026

Hemos trabajado 2 horas y 25 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

35 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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