Para 4
4.2€/pers.
225kcal/100g
Ingredientes
- Para las patatas y el queso:
- 1 kg de patatas Agria o de otra variedad especial para freír
- 300 g de cuajada fresca de queso cheddar o cheese curds
- Aceite de girasol o de oliva suave para freír
- Sal
- Para la salsa marrón:
- 35 g de mantequilla
- 30 g de harina de trigo
- 1 diente de ajo pequeño
- 500 ml de caldo casero bien concentrado: 350 ml de caldo de carne y 150 ml de caldo de pollo
- 10 g de harina fina de maíz o maicena
- 20 ml de agua fría
- Pimienta negra recién molida
- Sal, solo si el caldo la necesita
A primera vista puede parecer una bandeja de patatas con queso y salsa, pero una poutine canadiense bien hecha tiene una textura muy concreta. El queso en grano se calienta con la salsa, se ablanda y conserva parte de su forma; no debe convertirse en queso fundido pegado a las patatas como ocurre en unas cheese fries.
La receta apareció en establecimientos de comida rápida de la zona rural de Quebec a finales de los años cincuenta, aunque varias localidades discuten su origen exacto. Lo que identifica a la versión clásica de Quebec es la combinación de patatas fritas, cuajada fresca de cheddar y salsa marrón caliente. La carne, el bacon, los guisantes o las salchichas pertenecen a versiones posteriores.
En España, lo menos sencillo será encontrar la cuajada fresca de cheddar. Es el ingrediente que aporta los trozos blancos irregulares y ese ligero chirrido al morder. Merece la pena buscarla antes de preparar el plato; si no aparece, podemos recurrir a una mozzarella de bloque, entera y baja en humedad, cortada en dados gruesos, sabiendo que el resultado será una adaptación. El resto depende de una fritura correcta, una salsa con cuerpo y servirla en cuanto se monta.
Hay otras formas de convertir una ración de patatas en un plato para compartir. Las patatas bravas también combinan doble cocción y salsa caliente; las patatas Deluxe cambian el corte y añaden especias; y las patatas bravas con dos salsas llevan el picoteo hacia una versión más cargada.
Receta casera de poutine


Preparación paso a paso
- Pelamos las patatas, las lavamos y las cortamos en bastones de alrededor de un centímetro de grosor. Procuramos que tengan un tamaño parecido para que se cocinen al mismo tiempo.
- Las dejamos en un bol cubiertas con agua fría durante 30 minutos. Este remojo retira parte del almidón superficial. Después las escurrimos y las secamos a conciencia con un paño limpio o papel de cocina. No debe quedar agua antes de introducirlas en el aceite.
- Mientras reposan las patatas, preparamos la salsa. Derretimos la mantequilla en un cazo a fuego medio, añadimos la harina y removemos durante unos 4 o 5 minutos. Debemos conseguir un roux dorado, con olor tostado suave, pero sin dejar que se queme.
- Picamos el ajo muy fino, lo incorporamos al cazo y cocinamos unos 30 segundos. Vertemos el caldo poco a poco mientras batimos con unas varillas. Así conseguimos una salsa sin grumos y podemos controlar mejor su espesor.
- Mezclamos la maicena con el agua fría hasta disolverla. La añadimos a la salsa cuando empiece a hervir suavemente y cocinamos entre 3 y 5 minutos, removiendo. Ponemos pimienta, probamos y corregimos de sal. La mantenemos caliente a fuego muy bajo.
- Calentamos abundante aceite a 165-170 ºC. Hacemos la primera fritura en dos o tres tandas durante 4 o 5 minutos. Las patatas deben quedar cocidas y pálidas, sin tomar todavía mucho color.
- Retiramos las patatas a una rejilla o una bandeja con papel absorbente. Las dejamos reposar entre 5 y 10 minutos mientras el aceite sube de temperatura. Este pequeño descanso ayuda a que la superficie pierda humedad.
- Aumentamos el aceite hasta 185 ºC y hacemos la segunda fritura durante 2 o 3 minutos, también por tandas. Las sacamos cuando estén doradas y firmes por fuera. Escurrimos bien y salamos inmediatamente.
- Repartimos las patatas en cuatro cuencos o platos hondos calientes. Distribuimos por encima los trozos de cuajada de cheddar, procurando que no queden todos amontonados en el centro.
- Removemos la salsa y la vertemos muy caliente sobre el queso y parte de las patatas. No necesitamos inundar el plato: añadimos suficiente para que llegue al fondo sin borrar por completo el crujiente de la fritura.
- Servimos al momento. El queso debe ablandarse, pero conservar trozos reconocibles, mientras la salsa se cuela entre las patatas. La poutine pierde bastante cuando espera, así que todos deben estar sentados antes de montarla.












Consejos para una poutine de rechupete
- La patata debe ser harinosa y apta para fritura. Agria funciona bien en España porque dora con facilidad y mantiene un interior tierno.
- No amontonamos demasiadas patatas en la freidora. Trabajar por tandas evita que la temperatura del aceite caiga y que los bastones absorban más grasa.
- Conviene salar después de freír. Si añadimos sal antes, la patata empezará a soltar humedad.
- La salsa tiene que cubrir la cuchara con una capa ligera. Si queda como una crema muy espesa, no podrá repartirse entre las patatas; si parece caldo, las empapará sin adherirse.
- Podemos preparar la salsa con antelación y recalentarla a fuego suave, añadiendo una cucharada de caldo si ha espesado en la nevera.
- No confundimos los cheese curds con queso cheddar rallado. El rallado se funde enseguida y cambia la textura que distingue a la receta.
- Para mantener el contraste, es mejor no cubrir completamente todas las patatas. Algunas quedarán más bañadas y otras conservarán el borde crujiente.
- La salsa aporta bastante sal si usamos caldo concentrado. La probamos antes de sazonar las patatas en exceso.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Cuando no encontramos cuajada fresca aparece la pregunta de qué queso puede sustituir los cheese curds. Una mozzarella de bloque, entera y baja en humedad, cortada en trozos pequeños e irregulares, es la alternativa más razonable. No dará el mismo chirrido ni se comportará exactamente igual con el calor, pero conserva mejor la forma que un cheddar rallado y evita convertir el plato en unas patatas gratinadas.
Si la salsa cambia de textura al reposar, conviene saber cómo corregir una salsa demasiado espesa o demasiado líquida. Para aligerarla añadimos caldo caliente poco a poco. Si está floja, disolvemos media cucharadita de maicena en agua fría, la incorporamos y dejamos hervir un minuto mientras removemos.
En una cocina doméstica también es habitual plantearse si se puede hacer la poutine en freidora de aire. Se pueden cocinar las patatas de esa manera, pero el resultado no será idéntico al de la doble fritura. En ese caso usamos poco aceite, las dejamos bien separadas y añadimos siempre el queso y la salsa después, nunca durante el cocinado.
Al terminar, el problema es qué hacer con las sobras. La poutine no se conserva bien montada porque la salsa reblandece las patatas. Guardamos cada componente por separado: salsa y queso en la nevera, y las patatas en un recipiente aparte. Para recuperarlas, calentamos las patatas en horno o freidora de aire y la salsa en un cazo; montamos de nuevo justo antes de comer.
Última revisión: 6 agosto 2026
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