Para 6
0.74€/pers.
399kcal/100g
Ingredientes
- 190 g de harina de trigo de todo uso
- 75 g de azúcar blanquilla
- 4 g. o una cucharadita de extracto de vainilla
- 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 4 g de levadura química o en polvo
- 60 ml. de leche entera
- 3 g. de sal
Ya sabéis mi pasión por las rosquillas, las he publicado en todos los formatos posibles, tenemos más de 40 recetas distintas, aunque las rosquillas fritas, las tradicionales rosquillas de anís o las rosquillas ronceras están entre mis preferidas. En mi búsqueda de la rosquilla perfecta, nos hemos cruzado varias veces con estas rosquillas de la cocina venezolana que se hacen al horno, ya sea en libros de cocina o en internet, y siempre nos ha llamado la atención esa forma tan bonita que tienen.
Además de estar deliciosas su elaboración es súper fácil y no requieren de ingredientes raros. Mantequilla, azúcar, vainilla, harina, levadura, sal y leche. Seguro que los tenéis en casa ¿verdad? Pues ya estáis tardando en poner en práctica nuestra receta. Además, como podéis ver estas rosquillas no llevan huevo y esto las convierte en el dulce perfecto para alérgicos e intolerantes. Otro punto a su favor.
Las rosquillas venezolanas o rosquitas de leche son propias del pueblo de Carache, en el estado Trujillo en Venezuela. Se suelen preparar en Navidad en grandes cantidades y consumir a lo largo de las fiestas, ofreciéndolas a los invitados con el café. Nada nos impide hacerlas en cualquier otra época del año, de hecho nosotros ya estamos con la segunda tanda. ¿Os animáis con ellas?
Receta casera de rosquitas caracheras de leche

Preparación de la masa
- En un recipiente hondo introducimos la mantequilla junto con el azúcar y batimos con unas varillas eléctricas. Para que sea más fácil conseguir que ambos ingredientes se integren y podamos blanquear la mezcla, conviene que la mantequilla esté muy blanda, casi fundida. A continuación añadimos la esencia de vainilla y continuamos batiendo.
- Por otro lado mezclamos la harina con la levadura química y la sal. Pasamos por un tamiz o colador y la agregamos a la mezcla anterior, poco a poco y alternando con la leche, mientras batimos con las varillas eléctricas.
- Obtendremos una masa consistente y con aspecto rugoso. Que no cunda el pánico, para homogeneizar dejamos las varillas de lado y trabajamos con una lengua de silicona. La masa quedará suave y algo elástica.
- Cubrimos el recipiente con un trapo limpio y dejamos que repose la masa durante 10-15 minutos dentro de la nevera. Así toma cuerpo, endurece un poco y resulta más fácil de manejar cuando toque formar las rosquillas.
- Pesamos la masa y dividimos entre 24. Formamos bolitas con el peso resultante para que nos queden toda las rosquillas de igual tamaño.
- Estiramos una porción de masa sobre la mesa de trabajo, formando un cilindro largo y fino. Doblamos por la mitad y retorcemos sobre sí mismo para formar un cordón. Unimos los extremos formando la rosquilla, presionando ligeramente para que quede bien cerrada. Repetimos la operación con el resto de la masa.




Horneado y presentación final de las rosquillas
- Colocamos todas las rosquillas sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal o con un tapete de silicona. Por último pincelamos las rosquillas con un poco de leche.
- Introducimos la bandeja en el horno, precalentado a 175 °C con calor arriba y abajo, y cocemos las rosquillas durante 14-16 minutos o hasta que la base esté ligeramente dorada.
- Retiramos la bandeja del horno y trasladamos las rosquillas a una rejilla metálica para que se enfríen más rápidamente.
- Servimos con un vaso de leche para merendar, el café de la sobremesa o las disfrutamos tal cual.







Consejos para unas rosquillas perfectas
- Podéis utilizar unas varillas eléctricas o un robot para preparar la masa. Ayuda a la hora de conseguir la textura necesaria, pero no es indispensable. No te quedes sin probarlas por no tener ninguno de estos aparatos.
- La masa necesita reposar antes de formar las rosquillas. Es más fácil de manejar si está fría de la nevera así que no te saltes este paso. Si vas con prisas, mejor deja su elaboración para otro momento.
- Las rosquillas venezolanas aguantan en perfecto estado de revista durante días, aunque es posible que no tengas oportunidad de comprobarlo porque son tan deliciosas que van a volar.
Curiosidades de rechupete
Las rosquillas venezolanas conocidas como rosquitas caracheras tienen una seña de identidad muy clara: se hornean en lugar de freírse, lo que les da una textura más seca y crujiente por fuera, pero agradable y tierna en el interior. Esa forma trenzada tan característica no es solo estética, también ayuda a que el horneado sea uniforme.
Al no llevar huevo, estas rosquillas se conservan muy bien durante varios días, algo fundamental en su consumo tradicional durante las fiestas, cuando se preparan en grandes cantidades para acompañar el café. Son un dulce sencillo, sin rellenos ni coberturas, pensado para mojar y disfrutar sin prisas.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Muchos preguntáis por la textura inicial de la masa, ya que al principio puede resultar algo rugosa y poco homogénea. Es normal; tras integrar bien los ingredientes y trabajarla con espátula, la masa se vuelve suave y manejable sin necesidad de añadir más harina.
También surgen dudas sobre el reposo en frío, especialmente si es imprescindible. Ese paso facilita muchísimo el formado de las rosquillas, ya que la mantequilla se asienta y la masa endurece lo justo para poder retorcerla sin que se rompa ni se deforme.
Otra consulta habitual tiene que ver con el dorado final, porque estas rosquillas no deben quedar muy tostadas por arriba. El punto correcto es cuando la base empieza a dorarse ligeramente y el conjunto mantiene un color pálido, garantizando que queden crujientes pero no secas.
A veces comentáis si se pueden aromatizar más, pero la gracia de esta receta está en su sabor limpio y sencillo, donde la vainilla acompaña sin tapar. Cargarla de aromas haría que perdiera su carácter tradicional.
Última revisión: 1 enero 2026
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50 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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