Para 4
0.50€/pers.
420kcal/100g
Ingredientes
- 4 dientes de ajo medianos
- 4 dientes de ajo medianos
- 1 huevo
- 200 ml de aceite de girasol o de oliva suave
- 1 cucharada de zumo de limón o vinagre blanco
- 1 pizca de sal
- Pimienta blanca molida al gusto
- 2 cucharadas de leche (opcional, para suavizar)
- Perejil fresco picado (opcional, para decorar)
La salsa de ajo venezolana tiene ese sabor potente y cremoso que combina con todo: carnes, arepas, patatas, y sobre todo con el clásico pollo a la brasa venezolano. Su textura recuerda al alioli español, pero su sabor es más suave y equilibrado gracias al uso de aceite neutro y un toque ácido que le da mucha vida.
La salsa de ajo es un acompañamiento clásico de la cocina venezolana, especialmente en las parrillas y comidas callejeras. Se usa para mojar y acompañar casi todo: carnes asadas, yuca frita, al horno o asada, empanadas, arepas o incluso arroz blanco. En los restaurantes tipo “polleras” o “parrilleras”, no falta sobre la mesa junto al kétchup y la mayonesa.
Aunque su origen no está documentado con precisión, se cree que nació como una adaptación local del alioli o de la mayonesa con ajo. En España, el alioli se hace solo con ajo y aceite; en cambio, en Venezuela se opta por una emulsión más ligera, usando huevo o leche para conseguir una textura más cremosa. Lo que sí está claro es que su sabor, entre fuerte y fresco, conquista a cualquiera.
Para quienes disfrutan con las salsas caseras llenas de sabor, hay varias opciones que merecen un sitio junto a esta. La salsa tártara, por ejemplo, es perfecta para pescados y mariscos, con su toque de pepinillo y mostaza. También puedes probar la salsa rosa, muy popular en ensaladas y mariscos fríos, con ese equilibrio entre dulce y ácido que gusta a todos. Y, por supuesto, el clásico alioli casero, que comparte con la salsa venezolana el protagonismo absoluto del ajo, aunque con un punto más intenso.
Receta de salsa de ajo venezolana

Elaboración paso a paso
- Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en trozos medianos. Si queremos que la salsa tenga un sabor más suave, podemos retirar el germen del interior de cada diente.
- En el vaso de la batidora colocamos el huevo, los ajos troceados, el zumo de limón y una pizca de sal. Dejamos reposar unos segundos para que los ingredientes se asienten.
- Vertemos el aceite de girasol o de oliva suave de una sola vez, con cuidado de no mover el vaso ni el brazo de la batidora.
- Colocamos la batidora en el fondo del vaso y la encendemos sin moverla. Veremos cómo poco a poco empieza a emulsionar desde abajo. Cuando la mezcla se vuelva espesa y blanquecina, subimos el brazo lentamente mientras seguimos batiendo.
- Si queremos una salsa más ligera, añadimos las dos cucharadas de leche y batimos unos segundos más. Probamos y rectificamos con un poco más de sal, pimienta blanca o zumo de limón según nuestro gusto.
- Vertemos la salsa en un recipiente hermético y la dejamos reposar en la nevera unos 15 minutos antes de servir. Así se asientan los sabores y la textura se vuelve aún más cremosa.
- Servimos acompañando carnes, arepas, yuca, patatas o simplemente con pan crujiente. Si queremos darle un toque fresco, espolvoreamos por encima un poco de perejil picado.
Es el tipo de salsa que mejora cualquier plato y que, una vez la pruebas, terminas repitiendo. Ideal para acompañar carnes, pescados, patatas o, simplemente, para mojar pan sin parar. Sencilla, cremosa y con ese punto de ajo justo: una de esas recetas que pasan de mano en mano porque siempre funciona.

Consejos para una salsa de ajo venezolana perfecta
- Si no quieres usar huevo crudo, puedes sustituirlo por 100 ml de leche entera fría y hacer la emulsión solo con ajo, aceite y leche. El resultado es igual de cremoso y más ligero.
- Usa aceite de girasol o de oliva suave para que el sabor del ajo no quede oculto tras el del aceite.
- Para un sabor más intenso, añade un diente más de ajo; para uno más suave, escalda los dientes durante un minuto en agua caliente antes de batirlos.
- Guarda la salsa en la nevera, siempre tapada, y consúmela en un máximo de 48 horas.
- Si se corta, puedes recuperarla añadiendo una cucharada de leche fría y batiendo de nuevo hasta que emulsione.
- El zumo de limón no solo aporta sabor: también ayuda a estabilizar la mezcla y a que dure más tiempo sin separarse.
- Si la vas a usar para carne a la brasa o pollo, puedes añadir una pizca de comino molido o pimienta negra para darle un toque más venezolano.
Curiosidades de rechupete
En Venezuela, cada casa tiene su versión de la salsa de ajo. Algunas llevan perejil, otras cebollino, y no falta quien añade un poco de mayonesa ya hecha para asegurar la textura. En los locales callejeros, suele servirse en pequeñas botellas plásticas, listas para rociar sobre las arepas, las papas o el pollo.
Una curiosidad curiosa (valga la redundancia): fuera de Venezuela, muchos latinos la preparan usando leche en lugar de huevo por una razón práctica: aguanta mejor el calor y se conserva más tiempo sin refrigeración.
Última revisión: 28 enero 2026
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