Skordalia griega tradicional, la salsa de ajo cremosa que no pasa desapercibida

Skordalia griega tradicional, la salsa de ajo cremosa que no pasa desapercibida

Icono personas Para 4Icono euro 1.2€/pers.Icono calorias 220kcal/100g

Ingredientes

  • Opción tradicional con patata:
  • 4-5 dientes de ajo
  • 500 g de patatas harinosas
  • 80 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 30 ml de vinagre de vino o zumo de limón
  • Sal
  • Opción alternativa con pan:
  • 150 g de miga de pan del día anterior
  • 120 ml de leche
  • 4-5 dientes de ajo
  • 80 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 30 ml de vinagre de vino o zumo de limón
  • Sal

La skordalia griega es una de esas salsas que no pasan desapercibidas. Cremosa, intensa y con un sabor a ajo muy marcado, se usa como acompañamiento de pescados fritos, verduras rebozadas o carnes a la parrilla. Es un clásico absoluto de la cocina griega y una alternativa muy potente al típico alioli.
Aunque su base parece sencilla, la textura y el equilibrio entre ajo, aceite y ácido marcan una diferencia enorme entre una skordalia correcta y una realmente buena. Con unos pocos detalles técnicos, en casa se puede conseguir una skordalia casera suave, untuosa y nada basta.

La skordalia es una salsa tradicional del Mediterráneo oriental, especialmente asociada a Grecia. Su nombre viene de la palabra griega “skordo”, que significa ajo.
Se consume desde hace siglos como acompañamiento de platos humildes, sobre todo en épocas de ayuno religioso, cuando no se comía carne.
Según la región, se prepara con patata cocida o con miga de pan, y en algunas zonas se añaden nueces o almendras molidas para enriquecer la textura.

Receta casera de skordalia griega

Versión con patatas

  1. Pelamos las patatas y las cortamos en trozos medianos para que se cuezan de forma uniforme. Las ponemos en una olla con agua fría y sal y las llevamos a ebullición. Cocemos durante unos 15–20 minutos, hasta que estén muy tiernas al pincharlas con un cuchillo.
  2. Escurrimos bien las patatas y las dejamos reposar un par de minutos para que pierdan el vapor y parte de la humedad superficial. Este paso es clave para que la skordalia griega no quede aguada.
  3. Mientras se cuecen las patatas, pelamos los dientes de ajo. Si se quiere un sabor menos agresivo, se les puede quitar el germen central y escaldarlos 30 segundos en agua hirviendo para suavizarlos.
  4. Machacamos los ajos en un mortero con una pizca de sal hasta obtener una pasta muy fina. Cuanto más triturados queden, más homogénea será la salsa final y menos tropezones de ajo se notarán.
  5. Pasamos las patatas aún templadas a un bol grande y las chafamos con un pasapurés o tenedor hasta obtener un puré liso. Conviene evitar la batidora en este punto, porque las patatas se vuelven gomosas.
  6. Añadimos la pasta de ajo al puré de patata y mezclamos bien para repartir el sabor de forma uniforme por toda la base.
  7. Incorporamos poco a poco el aceite de oliva virgen extra, en hilo fino, mientras removemos sin parar con una espátula o cuchara de madera. La mezcla irá emulsionando y volviéndose más cremosa.
  8. Añadimos el vinagre o el zumo de limón en pequeñas tandas, probando entre cada adición. El punto ácido debe equilibrar el ajo y la grasa, sin tapar ninguno de los sabores.
  9. Rectificamos de sal y seguimos mezclando hasta obtener una textura espesa, untuosa y sin grumos. Si queda demasiado densa, se puede añadir una cucharada de agua caliente o del agua de cocción de la patata para aligerarla.
  10. Tapamos y dejamos reposar la skordalia en la nevera unos 20–30 minutos antes de servir. Este reposo ayuda a que los sabores se integren y el ajo pierda un poco de agresividad.

Versión con pan

  1. Remojamos la miga de pan en la leche durante unos minutos hasta que esté bien empapada. La escurrimos apretando con la mano para eliminar el exceso de líquido.
  2. Machacamos los ajos con sal en el mortero, igual que en la versión de patata.
  3. Mezclamos la miga de pan con el ajo triturado hasta formar una pasta homogénea.
  4. Añadimos el aceite poco a poco, removiendo de forma constante para emulsionar.
  5. Incorporamos el vinagre o limón, ajustamos de sal y trabajamos la mezcla hasta obtener una textura cremosa y untuosa.

La skordalia griega es una salsa potente, sencilla y con mucha personalidad, ideal para acompañar pescados fritos, carnes a la parrilla o verduras rebozadas. Con pocos ingredientes y un proceso bastante directo, se consigue una crema untuosa y llena de sabor que levanta cualquier plato sencillo.

Consejos para una skordalia griega de rechupete

  • Usar patatas harinosas da una textura más fina y evita que la salsa quede acuosa.
  • Quitar el germen del ajo y escaldarlo suaviza bastante su intensidad sin perder aroma.
  • Añadir el aceite en hilo fino es clave para que la skordalia emulsione bien y no se corte.
  • Dejar reposar la salsa antes de servir mejora mucho el equilibrio de sabores.

Curiosidades de rechupete

En Grecia es muy habitual servir skordalia junto a bacalao frito el 25 de marzo, día de la independencia y festividad religiosa.
En algunas zonas se enriquece con nueces o almendras molidas, lo que le da un sabor más profundo y una textura todavía más densa.
También se usa como salsa para mojar pan de pita o como acompañamiento de verduras fritas tipo calabacín o berenjena.

Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails

Al hacerla por primera vez suele surgir la duda de si la skordalia se puede preparar con antelación. Se puede hacer sin problema el día antes y guardarla en la nevera bien tapada; al reposar gana en sabor y se asienta mejor la textura.

En cocinas donde el ajo gusta poco aparece la pregunta de cómo suavizar el sabor sin cambiar la receta. Escaldar los ajos, quitarles el germen y aumentar un poco la patata o el pan ayuda a rebajar la intensidad.

Cuando la salsa queda demasiado espesa, mucha gente se plantea cómo aligerarla sin estropearla. Añadir una o dos cucharadas de agua caliente o de leche y mezclar bien suele ser suficiente.

En versiones más rústicas surge la cuestión de si se pueden añadir frutos secos. Se pueden incorporar nueces o almendras molidas para una textura más densa y un sabor más profundo.

Al probar distintas variantes aparece la duda de qué es mejor, patata o pan. La de patata es más suave y ligera; la de pan es más intensa y tradicional en algunas regiones.

Cuando sobra salsa se pregunta cuánto tiempo aguanta en la nevera. Bien tapada, dura 2–3 días sin problema, aunque el ajo se va intensificando con el paso del tiempo.

Última revisión: 23 febrero 2026

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