Para 4
2.75€/pers.
265kcal/100g
Ingredientes
- Para las albóndigas: 3 caballas grandes y frescas o 4 caballas pequeñas. (unos 1 k. aprox.)
- 3 cucharaditas de pasta chermoula (salsa marroquí) y sal marina gorda (al gusto)
- 1 cebolla o cebolleta, 1 apio y 100 g. de pan duro
- 6 cucharadas de harina para rebozar y aceite de oliva virgen extra (el necesario para freír)
- Para la salsa de tomate: 450 g. de tomates maduros
- 1 cebolla grande y 1 pimiento rojo grande
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de páprika (o pimentón) y otra de azúcar
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Como podéis observar en el blog, cada vez tenemos más recetas de nuestro vecino Marruecos. La cocina mediterránea es una de las más importantes del mundo y todos los países que la integran tienen muchas similitudes en su gastronomía. Las albóndigas de pescado preparadas con sardinas o arenques son un plato marroquí clásico pero también muy famoso en las zonas costeras de España, Italia y Grecia.
La variante que os presento hoy son unas albóndigas de caballa acompañadas con 2 tipos de salsa, una salsa chermoula, aromática y especiada, y una salsa de tomate casera, picante, salada y dulce a la vez.
La propuesta de hoy es un plato barato, no muy complicado y diferente a lo que os tengo acostumbrados. El ingrediente principal es la caballa, en algunos sitios se conoce como verdel, un pescado azul muy sabroso, nutritivo y sano ya que tiene muchos ácidos grasos omega-3, vitaminas y proteínas.
Os dejo con esta receta de caballa, sarda, verdel o verta. Un plato donde notaréis la huella exótica de la cocina marroquí. Una más de su gastronomía vibrante que refleja su grandioso pasado imperial y las numerosas influencias absorbidas a lo largo de siglos de intercambios comerciales, invasiones y conquistas. Espero que la disfrutéis tanto como yo.
Receta casera de albóndigas de caballa

Preparación de las base de las albóndigas. Limpieza de las caballas
- Primero vamos a desmenuzar las caballas, esta es la tarea más entretenida de toda la receta. Para que sea un poco mas sencillo podemos pedir al al pescadero que nos corte la caballa en dos mitades. Preferiblemente en filetes, así será más fácil quitarle las espinas y desmenuzar el pescado.
- En casa limpié las caballas y es cierto que dan un poco de trabajo, pero seguro que vuestro pescadero de confianza no tendrá problema en hacerlo.
- Picamos las caballas en trocitos (mínimo en trozos de 1 cm.) y repasamos muy bien para que no lleve ninguna espina. Es muy importante que no se nos pase ninguna pues no es cómodo quitar espinas mientras comemos. Reservamos en un bol.
- Troceamos el pan en trozos pequeños y los añadimos al bol con el pescado.
- Pasamos la cebolleta o cebolla y el apio por una picadora y juntamos con el resto de ingredientes. Debe quedar muy picado, casi puré, para que no se noten los trocitos en las albóndigas.
- Añadimos las 3 cucharadas de salsa chermoula y sal, esta última al gusto de cada uno. Removemos muy bien hasta que se junten todos los ingredientes y sabores.
- Probamos de sal y si es necesario añadimos un poquito más. Dejamos reposar unos minutos.
- Ponemos abundante aceite de oliva virgen extra a calentar en una cazuela.












Preparación de las albóndigas de caballa. Forma, fritura y presentación final
- Hacemos unas bolas bien compactas que no sean muy grandes (tamaño pelota de golf) para que se hagan perfectamente por dentro. Nos podemos ayudar de 2 cucharas, con práctica las harás en unos minutos sin mancharte, pero si no le tienes pillado el punto, puedes hacerlas con la mano.
- Las pasamos por un poco de harina de trigo. Freímos a fuego alto, vuelta y vuelta hasta que estén doraditas.
- Conforme vayamos haciéndolas las iremos colocando sobre papel absorbente.
- A nosotros nos salieron unas 25 albóndigas, ideal para 4 personas, calculad que cada persona comerá unas 6.
- Sólo falta la salsa de tomate, para prepararla tenemos que cortar previamente todos los ingredientes. Sofreímos todo en una cacerola con el fondo grueso durante 10 minutos a fuego vivo.
- Salpimentamos al gusto, añadimos el comino en polvo, el azúcar y la cucharadita de pimentón de la Vera. Removemos durante unos minutos y vamos aplastando el contenido hasta que tengamos una salsa espesa.
- Si vemos que queda muy espesa podemos añadir unas cucharadas de agua. Si queremos la salsa sin grumos, podemos tamizarla.
- Una vez que tenemos la salsa en su punto e incorporamos las albóndigas a la cazuela. Dejamos cocinar a fuego medio durante 6 minutos hasta que se vaya espesando la salsa. Le damos la vuelta a las albóndigas a mitad de cocción.
No dejéis de disfrutar de todas las recetas con pescado que tenemos en el blog.















Consejos para unas albóndigas de caballa de rechupete
- Como acompañamiento os recomiendo un arroz blanco cocido, algo sencillo para que las verdaderas protagonistas sean las albóndigas.
- Esta preparación admite prácticamente cualquier tipo de pescado, ya sea azul o blanco (merluza, bacalao…) y se puede preparar con otro tipo de salsa.
- Ahora es el mejor momento para degustar este pescado tal como podéis ver en el calendario de alimentos. Tiene muy buen precio, es quizás de los pescados más baratos y sabrosos del mercado. No podía ser perfecto, para mi gusto tienen un montón de espinas, pero el trabajo merece la pena. En este caso necesitamos quitar todas las espinas para comer las albóndigas sin problemas.
- Pero si las preparáis abiertas a la parrilla o al horno siempre las podéis servir con ellas. Para quitarlas y no destrozar el bicho necesitaréis unas pinzas y un poco de paciencia, pero una vez que le coges el tranquillo, os las ventiláis en un santiamén.
Curiosidades de rechupete
La caballa, o verdel como dicen por el norte, es la reina de los pescados azules cuando hablamos de calidad-precio. Lo curioso de esta receta es que nos trae todo el aroma de los zocos marroquíes a la cocina de casa gracias a la chermoula, una marinada que es sagrada en el Magreb. Allí las albóndigas de sardina o caballa son un clásico callejero que se cocina en tajines de barro, pero aquí les damos nuestro toque pasándolas por la sartén para que queden bien selladitas.
Es un plato que demuestra que no hace falta gastarse un dineral en merluza o rape para disfrutar de un pescado con una potencia de sabor increíble y un montón de Omega-3.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Seguro que te da una pereza tremenda el tema de quitar las espinas a la caballa. No te voy a mentir, es la parte más entretenida, pero el secreto para no morir en el intento es usar unas pinzas de cocina y pedirle al pescadero que te saque los lomos limpios. Una vez tengas los filetes, pasa el dedo por el centro y saca esa fila de espinas pequeñas; tardarás diez minutos más, pero comerse una albóndiga sabiendo que no te vas a clavar nada no tiene precio.
Muchos consultáis si se puede sustituir la pasta chermoula si no la encontráis en el súper. Aunque ya se vende en muchas grandes superficies, puedes apañar una versión casera rápida triturando cilantro fresco, ajo, comino, pimentón, zumo de limón y aceite de oliva. No será la auténtica de Marrakech, pero le dará ese alma exótica al pescado que es lo que buscamos en esta receta.
Respecto al pan duro en la masa, soléis preguntar si es mejor usar pan rallado de bote. Yo te recomiendo que uses miga de pan del día anterior remojada o muy picadita; esto hace que la albóndiga de pescado quede mucho más jugosa y no se convierta en una bola seca después de freírla. El pan rallado de bote suele compactar demasiado la carne y le quita esa textura rústica tan rica.
Otra duda habitual es si la salsa de tomate tiene que picar. En la cocina marroquí el toque alegre es fundamental, pero si en casa hay niños o no te va el mambo, sustituye el pimentón picante por uno dulce de la Vera. La magia del plato sigue ahí gracias al comino y al azúcar, que quita la acidez del tomate y deja una salsa melosa de las de empezar a mojar pan y no parar.
Última revisión: 23 enero 2026
Hemos trabajado 2 horas y 35 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
45 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Tienen que estar estupendas, gracias por la receta