Para 4
2.2€/pers.
165kcal/100g
Ingredientes
- 300 g de mezcla de lechugas variadas
- 300 g de solomillos de pollo
- 8 rodajas de rulo de queso de cabra
- 1 tomate grande y firme
- 4 lonchas de bacon
- 60 g de picatostes
- 50 ml de aceite de oliva virgen extra
- 25 ml de vinagre de Módena
- Sal
- Pimienta negra
Una ensalada de verdad no se sostiene solo porque lleve hojas verdes. Tiene que tener contraste, gracia y algo que te haga dejar el tenedor un segundo para pensar que esto, más que una ensalada, es un plato completo con todas las letras. Aquí entra justo eso: jugosidad del pollo, el punto salado del bacon, la cremosidad del queso de cabra y el crujiente que remata cada bocado sin volver la fuente un batiburrillo.
La ensalada templada de pollo y bacon funciona muy bien cuando se cuidan tres cosas que a menudo se hacen deprisa y regular: que el pollo quede dorado por fuera pero tierno por dentro, que el bacon llegue crujiente y no lacio, y que la vinagreta no caiga a lo bruto sobre unas hojas medio mojadas. Esa es la diferencia entre una cena apañada y un plato que volverías a pedir mañana. Aquí además le damos un pequeño empujón marcando ligeramente el queso de cabra, para que el contraste frío-caliente tenga más sentido y no se quede a medio camino.
Si este tipo de platos os va, hay un pequeño parentesco claro con otras ensaladas muy resultonas: la César con pollo, por su aire de plato único; una templada de setas y queso de cabra, por el juego de temperatura y cremosidad; y otra combinación con pollo, alcachofas y queso de cabra, que también tira de contraste y de ingredientes con pegada.
Receta casera de ensalada templada de pollo y bacon

Preparación paso a paso
- Lavamos bien la mezcla de lechugas y la escurrimos a conciencia. Si tenemos centrifugadora, mejor. Si no, las dejamos unos minutos sobre papel de cocina o un paño limpio. Cortamos el tomate en dados medianos y reservamos. La base de una ensalada buena empieza aquí: hojas secas para que la vinagreta se agarre y no se escurra sin más.
- Sacamos el queso de cabra del frío y lo cortamos en 8 rodajas. Lo devolvemos 5 minutos a la nevera mientras seguimos con el resto. Así cogerá algo de firmeza y aguantará mejor el paso por la sartén.
- Cortamos los solomillos de pollo en tacos no muy pequeños. Los salpimentamos. Ponemos una sartén amplia al fuego y añadimos una cucharada de aceite. Cuando esté caliente, doramos el pollo a fuego medio-alto durante unos 4 o 5 minutos, removiendo lo justo para que tome color y no suelte agua. Cuando esté hecho y jugoso, lo pasamos a un plato.
- En la misma sartén, sin necesidad de añadir mucho más, cocinamos el bacon cortado en tiras hasta que quede crujiente. Lo sacamos sobre papel absorbente para que mantenga el punto y no engrase la ensalada. Si hiciera falta, retiramos el exceso de grasa de la sartén, pero dejamos una película fina para el siguiente paso.
- Marcamos las rodajas de queso de cabra 20 o 30 segundos por cada lado en la sartén bien caliente. No hay que marearlas ni aplastarlas. Solo buscamos que se doren un poco por fuera y sigan cremosas por dentro. Las retiramos enseguida.
- Preparamos la vinagreta en un vaso o en un tarro pequeño. Mezclamos el vinagre de Módena con una pizca de sal y pimienta negra. Después vamos incorporando el aceite de oliva virgen extra y batimos con un tenedor o agitamos el tarro hasta que quede bien ligada.
- Montamos la ensalada en una fuente amplia o en cuatro platos. Colocamos primero las hojas verdes, repartimos por encima el tomate, añadimos el pollo aún templado, el bacon crujiente y las rodajas de queso de cabra marcadas. Terminamos con los picatostes y aliñamos justo antes de llevar a la mesa. Así cada cosa llega con su textura donde tiene que llegar.






Consejos para una ensalada templada de pollo y bacon de rechupete
- Secad muy bien las hojas antes de montar el plato. Si quedan húmedas, la vinagreta resbala y el conjunto pierde fuerza.
- No cortéis el pollo demasiado pequeño. Un taco mediano queda más jugoso y se nota mejor en boca.
- El bacon crujiente mejora mucho si lo cocinamos sin prisas y luego lo dejamos un minuto sobre papel de cocina.
- El queso de cabra necesita fuego vivo y poco tiempo. Si lo dejáis de más, se ablanda tanto que acaba deshaciéndose.
- Los picatostes van al final, siempre. Si los echamos antes, se humedecen y se acabó la gracia.
- Si queréis dejarla medio adelantada, tened todo preparado por separado y montad en el último momento. Esa simple manía cambia el resultado una barbaridad.
Curiosidades de rechupete
Convertir una ensalada en plato único no tiene nada de raro. De hecho, algunas de las más famosas del recetario popular juegan precisamente a eso: hojas verdes, proteína, algo crujiente y un aliño con carácter. Ahí están la ensalada César con pollo o la Cobb, dos ejemplos claros de que una ensalada puede sentar como una comida completa sin dejar sensación de castigo.
El queso de cabra tiene muy buena mano para este tipo de platos porque aguanta un marcado rápido y desarrolla una costrita exterior muy agradecida mientras el interior sigue cremoso. La clave está en cortar rodajas algo gruesas y darles una vuelta y vuelta breve, no más.
Otra tontería que no es ninguna tontería: el orden del aliño. La sal se disuelve mejor en la parte ácida, así que conviene mezclar primero vinagre, sal y pimienta, y después incorporar el aceite. Parece un detalle menor, pero ayuda a que la vinagreta quede más equilibrada y mejor ligada.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
A muchos os pasa que, al hacer este plato en casa, aparece la duda de si el pollo debe quedar muy hecho o todavía jugoso. Aquí no merece la pena pasarse. En cuanto el taco esté dorado por fuera y cocinado por dentro, lo sacamos. Si lo dejamos demasiado tiempo, se seca y luego en la ensalada se nota el doble.
También sale mucho la pregunta de si el queso de cabra se pone frío o caliente. Poder, se puede de las dos maneras, pero en una ensalada templada el marcado rápido tiene bastante más sentido. No solo suma temperatura, también da un punto tostado que redondea mejor el plato.
Otra cuestión que suele venir enseguida es cuándo echar la vinagreta para que no se venga abajo la ensalada. La respuesta aquí es fácil: al final del todo. Si aliñamos con antelación, las hojas pierden firmeza, el bacon deja de crujir y los picatostes se ablandan. Montad, aliñad y a la mesa.
Y hay una última que merece respuesta porque fastidia el resultado: si el bacon puede hacerse junto al pollo desde el principio. Se puede, sí, pero sale mejor por separado o entrando más tarde. El bacon necesita su tiempo para quedar crujiente; el pollo, en cambio, pide una cocción más corta para no secarse. Si los tratamos como si fueran lo mismo, pierde uno de los dos.
Última revisión: 21 abril 2026
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Que rica, creo que esta pasa al archivador de recetas. La de ideas que voy a sacar con este concurso
Tiene una pinta estupenda. Me encantan las ensaladas que llevan pollo y bacon.Hummm!!
Qué pinta!!!!! En cuanto pueda la hago!!!!
Está buenísima. Ideal para invierno que no apetece la comida demasiado fresca. La combinación de sabores es deliciosa y la vinagreta combina a la perfección. Mejor que cada uno la aliñe a su gusto.