Recetas de rechupete

Recetas de postres y dulces

Helado casero de avellanas. Postre helado

  • 4 personas
  • Preparación fácil
  • 1,3 euro/persona
  • Tiempo de preparación: 60 minutos
Receta de helado de avellanas

Ingredientes

  • 200 g. de avellanas tostadas y 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
  • 300 ml de nata montar o crema de leche 35% MG
  • 3 yemas de huevos grandes
  • 300 ml de leche entera.
  • 150 ml de miel gallega

Seguimos con recetas de esos helados cremosos que tanto gustan en casa, después del helado de turrón y sus almendras le llega el turno al segundo favorito en casa: el helado de avellanas. Después de varias pruebas nos quedemos con esta receta, un postre lleno de sabor a avellanas que satisface nuestra pasión por los frutos secos, con toda la untuosidad de la base láctea y el dulzor de la mejor miel gallega que recoge mi amigo Suso en sus colmenas lucenses.

Las avellanas son una buena fuente de proteínas y grasas monoinsaturadas, reducen el colesterol malo e incrementan ligeramente el colesterol bueno, además son ricas en vitamina E que mantiene super sana nuestra piel y el corazón. Quizás son uno de los mejores frutos secos y debemos comerlas habitualmente, bien en una ensalada, salteadas, con los cereales para el desayuno o como en este postre helado. En la despensa de casa siempre tenemos unas cuantas ya que se conservan mejor que otros frutos secos al contener menos grasas y actuar su vitamina E como conservante. Os recomiendo comprarlas enteras, ya que las trituradas contienen menos nutrientes.

Os dejo con un helado super fácil de hacer sin ningún ingredientes raro, sólo huevos, leche, nata, miel y frutos secos, una combinación genial y todo un clásico. Para que veáis que para hacer un helado cremoso y suave no hace falta utilizar azúcar invertido, montar claras o nata o añadirle creme fraiche. No tenéis excusa para poneros manos a la obra y hacer vuestro propio helado casero.

Preparación del helado de avellanas:

Este helado lo podemos hacer con o sin heladera, la diferencia es mínima pues la base grasa de los aceites de las avellanas y los lácteos, facilita su preparación. Os explico como hacerlo de las dos maneras.

  1. Añadimos la nata líquida y la leche entera a una cazuela y calentamos hasta que se temple. Trituramos con la picadora las avellanas hasta que queden lo más finas posible, apartamos unos 50 g de las avellanas picadas para añadir al final del proceso de mantecado y el resto lo pasamos por mortero, hasta que se forme una crema ligera. Primero convertiremos en polvo las avellanas trituradas y luego, ayudado con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, haremos una pasta de avellana. El proceso de triturado nos llevará unos 15 minutos, en él la avellana soltará su aceite y se transformará en una papilla líquida simplemente deliciosa, ideal para este helado o para otros postres e imprescindible para poder hacer un buen praliné. Resistid la tentación de comerla a cucharadas.
  2. Separamos los huevos, lo mejor es cascar el huevo con más cuidado de lo normal, exactamente por el centro para realizar una abertura entre las dos mitades en la que quepa el dedo pulgar, nos podemos ayudar de un cuchillo. Sostenemos el huevo sobre un cuenco y con el extremo más ancho hacia abajo, levantamos con cuidado la mitad más pequeña de la cáscara. Caerá parte de la clara en el cuenco, mientras que la yema permanecerá en la mitad más grande de la cáscara. Deslizamos con cuidado la yema hacia el trozo pequeño de la cáscara y luego de nuevo hacia la grande para que el resto de la clara caiga en el cuenco. Y de ahí a otro cuenco con el resto de la yemas que hemos separado. Parece fácil y lo es, pero lo mejor es hacerlo varias veces, la práctica hará que sea super sencillo.
  1. Batimos las yemas manualmente con unas varillas o un simple tenedor hasta que se quede como una crema.
  2. Añadimos a la crema de leche-nata las yemas, la miel y las avellanas. Batimos todo muy bien hasta que los ingredientes estén bien integrados. Dejamos unos minutos a fuego lento y sin dejar de remover para que la crema se integre bien hasta que espese un poco (no debe llegar a hervir o se cortará).
  3. Dejamos enfriar la crema de avellanas completamente antes de meterla en un recipiente o tupper. Metemos toda la mezcla en la nevera. Debemos dejarla allí por lo menos tres horas antes de empezar a trabajar con ella.
  4. Si hacemos el helado con heladera tenemos que dejar la crema varias horas en la nevera y luego podremos mantecarlo. Mantecar es convertir la crema que tenemos en una especie de mantequilla donde debemos ir rompiendo los cristales de hielo a través del movimiento e introduciendo aire a la mezcla, es el paso más importante para lograr nuestro objetivo: el helado cremoso. Introducimos el aire en la mezcla ya sea con el batido manual o con heladera.
    • Manualmente: Cuando hagamos el helado sin heladera mi recomendación es tener la crema en la nevera unas tres horas y luego pasar al congelador otra hora más de reposo, finalmente estaremos otras dos horas y media removiendo el helado en el congelador cada poco tiempo para ir rompiendo la cristalización. Para removerlo lo sacamos y pasamos la crema a un bol de metal que previamente hemos tenido en la nevera, tiene que estar muy frío, y batimos con unas varillas para evitar la formación los cristales, ya que por mucha grasa que tenga la base del helado se pueden llegar a formar. Durante la primera hora recomiendo hacerlo cada diez minutos, después cada treinta minutos y así unas tres veces. Al final de todo, añadimos las avellanas picadas y luego dejamos definitivamente en el congelador hasta el día siguiente.
    • Con Heladera: Este método es mucho más fácil, sacamos la crema de la nevera y pasamos a la heladera que habremos tenido en el congelador durante 24 horas, y batimos la crema con la espátula de manera constante (así entra aire en la mezcla, con lo que los cristales son más pequeños y la mezcla más ligera). El proceso llevará de 15 a 30 minutos, dependiendo de la calidad de la heladera. Una vez que veamos que la crema empieza a mantecar añadimos las avellanas picadas que tenemos reservados para crear ricos tropezones en el helado. Si vemos que tarda en mantecar el truco es mantecar durante 15 minutos, volver a meter en el congelador todo (cubilete con el helado) otra media hora, y volver a repetir el proceso. Una vez que tengamos la mezcla mantecada, sólo tenemos que pasarla a un tupper y congelar hasta el día siguiente.

Y aquí lo tenéis, uno de los mejores helados que hayáis preparado nunca, ya veréis el próximo… de chocolate al 70% cacao. Enganchaos a los helados de rechupete.

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