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Recetas de rechupeteRecetas de rechupete – Recetas de cocina caseras y fáciles

Pollo a la mostaza

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Pollo a la mostaza

Info.

Ingredientes para Pollo a la mostaza

  • 2 pechugas de pollo grandes (600 g. aproximadamente)
  • 2 cucharadas colmadas de mostaza antigua
  • 1 cucharada de miel gallega
  • 1 cebolla grande o 2 pequeñas
  • 300 ml. de caldo de pollo
  • 1 ramita pequeña de romero fresco (si no tenéis podéis añadir a la receta, romero seco, una cucharadita)

La receta de hoy es muy fácil, ideal para preparar en una ocasión especial sin complicarnos la vida. Se trata de cocinar unas simples pechugas de pollo con una salsa muy especial, una salsa de mostaza.

Existen muchas recetas para este tipo de salsa, pero el denominador común que la convertirá en éxito o fracaso es el utilizar una mostaza de calidad y que se adapte a nuestros gustos. Hay muchos tipos de mostaza, pero casi todas provienen de 3 variedades: la negra, la parda y la blanca. La variedad más cultivada en el mundo es la mostaza parda, que a su vez se divide en dos subtipos, la Oriental o amarilla, la más empleada en Japón y la India o parda, típica de la cocina hindú. Las mostazas americanas e inglesas se preparan con mostaza blanca. La famosa mostaza de Dijón, de origen francés, se prepara con semillas de mostaza parda. Como veis hay un sinfín de opciones que nos ofrecen un amplio abanico a la hora de elegir. Actualmente es una de las especias más valoradas a nivel mundial por su aplicación gastronómica como condimento, aunque para esta receta os recomiendo que empleéis una mostaza suave, la mostaza antigua es perfecta aunque tenga bastante sabor. En mi opinión la mostaza Dijon es demasiado fuerte para esta receta, aunque para gustos, colores.

Pero esta receta tiene un ingrediente más que considero que le da un valor añadido: la miel, un tesoro de la naturaleza como fuente de beneficios para el organismo. El potencial de la miel es tan grande que puede ser usado tanto interna como externamente. Por sus propiedades antimicrobianas y antisépticas ayuda a cicatrizar y a prevenir infecciones en heridas o quemaduras superficiales, como alimento nos aporta múltiples vitaminas y antioxidantes. Con dos ingredientes como la mostaza y la miel, me atrevo a decir que casi es imposible que un plato no salga de rechupete.

Preparación del pollo a la mostaza

  1. Limpiamos las pechugas de restos de grasa que pudieran tener y las cortamos a la mitad de forma longitudinal. Reservamos.
  2. Pelamos y cortamos la cebolla en trozos no muy pequeños. Ponemos a calentar una sartén amplia con 2 cucharadas de aceite de oliva y echamos la cebolla. La pochamos hasta que esté casi transparente. Mientras mezclamos la mostaza y la miel en un bol. Cuando la cebolla esté lista le añadimos la mezcla de mostaza. Removemos para integrar.
  3. Añadimos el caldo de pollo, removemos bien y retiramos del fuego. Mientras se precalienta el horno a 180º C colocamos las pechugas en una fuente de horno, vertemos la salsa por encima y le incorporamos la ramita de romero. Horneamos a 180º C durante 40 minutos en la bandeja central con calor arriba y abajo.
  4. Para este plato no os olvidéis de hacer un buen acompañamiento, unas patatas al horno, fritas o cocidas con un poquito de cebolla caramelizada. Os permiten completar el plato con diferentes consistencias para alternar la fuerza del bocado del pollo y la intensidad del sabor de la salsa. Grandiosa esta salsa, por cierto, no puede falta un buen pedazo de pan paramojar. Otra recomendación es una ensalada fresquita de tomate con un poco de aceite de oliva virgen extra y albahaca fresca o a vuestro gusto.

Ya veréis como triunfáis con esta apetitosa receta. Entra por la vista pero el pollo a la mostaza y miel no defrauda en el paladar. La carne queda muy jugosa y está toda ella suavemente impregnada del peculiar sabor de la mostaza y tono dulzón de la miel, la mezcla perfecta.

En definitiva, si no tenéis ni idea de cocina y queréis empezar en este mundillo triunfando, este plato es muy fácil y rápido de preparar, tan solo hay que ser un poco previsor y empezar con tiempo suficiente para que no nos pille el toro a la hora de meter el pollo en el horno. Calentito con un buen vino, tus invitad@s fliparán. De rechupete.

 

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