Para 8
1.5€/pers.
430kcal/100g
Ingredientes
- 400 g de harina (200 por bizcocho)
- 4 cucharadas de cola cao
- 6 huevos (3 por bizcocho)
- 1 sobre de levadura (1/2 por bizcocho)
- 350 g de azúcar (175 por bizcocho)
- 200 g de mantequilla (bizcocho de chocolate)
- 30 ml de aceite de oliva (bizcocho de yogurt)
- 1 Yogurt natural (bizcocho de yogurt)
- 200 g de chocolate negro (cobertura)
- 6 cucharadas de agua (cobertura)
- 3 cucharadas de nata (cobertura)
- 100 g de mantequilla (cobertura)
Pocas meriendas lucen tanto con tan poco misterio como una buena bandeja de bizcocho bicolor ya cortado. Se ve esa capa clara de bizcocho de yogur, arriba o abajo la parte oscura del bizcocho de chocolate, y en cuanto entra en escena la cobertura, la cosa deja de ser un simple bizcocho para ponerse bastante seria. Aquí no estamos hablando de una masa mezclada al tuntún para hacer efecto mármol, sino de dos bizcochos distintos que se hornean por separado, se juntan después y se rematan con una capa de chocolate que lo deja a medio camino entre merienda casera y postre para sacar pecho.
Lo bueno de esta receta es que tiene algo de dos mundos que suelen funcionar de maravilla. Por un lado está la miga tierna y agradecida del bizcocho de yogur, de esas que nunca fallan y que en casa desaparecen a velocidad absurda. Por otro, entra el golpe más intenso del cacao y la mantequilla, que le da al conjunto ese punto goloso que hace que una rebanada no suela quedarse sola en el plato. Y cuando ambas capas se pegan con la cobertura, el resultado queda mucho más vistoso de lo que uno espera de una elaboración tan doméstica.
Si os gustan este tipo de dulces de horno, el terreno es parecido al de un bizcocho de plátano marmolado o a una tarta de chocolate y naranja, recetas de meriendas contundentes, muy de casa y con bastante tirón entre quienes buscan repostería fácil pero con recompensa de verdad.
Receta casera de bizcocho bicolor de chocolate y yogur

Preparación paso a paso
- Empezamos con el bizcocho de chocolate. En un bol grande ponemos 200 g de harina, 1/2 sobre de levadura, 3 huevos, las 4 cucharadas de cola cao, 175 g de azúcar y los 200 g de mantequilla. Batimos hasta conseguir una mezcla cremosa y sin grumos.
- Seguimos tal como manda la receta original: el orden de incorporación aquí no es lo más importante. Lo que buscamos es que quede una masa homogénea, bien ligada y sin bolsas de harina.
- Engrasamos una fuente con mantequilla y espolvoreamos un poco de harina. Vertemos la mezcla y horneamos a 180 ºC durante unos 30 minutos, vigilando el punto con un tenedor o palillo.
- Cuando el bizcocho esté hecho, lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar. Si no tenemos muchas fuentes, esperamos un poco y reutilizamos el mismo molde para la segunda masa.
- Vamos ahora con el bizcocho de yogur clásico. Tomamos el vasito del yogur como referencia tradicional de este tipo de bizcochos, aunque aquí ya llevamos las cantidades cerradas para que no haya margen de error.
- Batimos 3 huevos con 175 g de azúcar. Cuando la mezcla esté bien unida, añadimos 200 g de harina, el 1/2 sobre de levadura, el yogur natural y los 30 ml de aceite de oliva. Batimos de nuevo hasta que no queden grumos.
- Engrasamos de nuevo la fuente con mantequilla, espolvoreamos con harina, vertemos la masa y horneamos a 180 ºC durante unos 30 minutos.
- Desmoldamos el bizcocho de yogur y lo dejamos enfriar por completo antes de seguir con el montaje.
- Preparamos la cobertura y el relleno. Ponemos en un bol el chocolate negro, la nata, el agua y los 100 g de mantequilla. Lo llevamos al microondas a baja potencia, mejor en tandas cortas, hasta que todo se funda. Removemos con un tenedor o unas varillas pequeñas y dejamos templar. Conviene usar un recipiente de cristal apto para microondas y manipularlo con cuidado, porque coge mucha temperatura.
- Montamos el bizcocho bicolor como si fuera un pequeño lego: juntamos los dos bizcochos usando parte del chocolate como unión. Después repartimos la cobertura por fuera con una espátula, siempre con los bizcochos ya fríos, y llevamos a la nevera para que la capa exterior se asiente y coja cuerpo.




Consejos para un bizcocho bicolor de chocolate y yogur de rechupete
- Sacad huevos, mantequilla y yogur un poco antes de empezar. Cuando los ingredientes están a temperatura ambiente, la masa emulsiona mejor y atrapa aire con más facilidad, algo que ayuda a conseguir una miga más uniforme.
- En cuanto añadáis la harina, no os paséis batiendo por deporte. Mezclar demasiado puede desarrollar más gluten de la cuenta y dejar un bizcocho más denso o correoso.
- No os fiéis solo del reloj. Además del palillo, fijaos en que los bordes se despegan ligeramente y en que la superficie responde al tocarla con suavidad.
- La cobertura de chocolate debe ponerse con los bizcochos fríos. Si intentáis cubrirlos en caliente, la capa resbala peor y el acabado pierde mucha gracia.
- Para fundir el chocolate en microondas, mejor potencia baja o tandas cortas, removiendo entre una y otra. Así evitamos que se queme o se agarrote.
Curiosidades de rechupete
El bizcocho de yogur que aparece en esta receta tiene detrás una costumbre muy reconocible: usar el propio vasito como medida. Esa idea enlaza con el gâteau au yaourt francés, un pastel doméstico muy popular que durante años ha sido de los primeros que se aprenden en casa por lo fácil que resulta y por lo poco que exige de utensilios.
La gracia de este bizcocho bicolor no está en mezclar dos masas en el mismo molde para hacer vetas, sino en hornear dos bizcochos completos y unirlos después. Ese montaje le da un aire entre tarta sencilla y merienda de domingo, con más presencia en la mesa y con una textura más interesante en cada corte.
También tiene su punto bonito que esta receta ya apareciera en el recetario histórico de Rechupete como una elaboración de 8 personas y 90 minutos, acompañada además de otros dulces afines como la tarta de chocolate y Nutella o el pastel de chocolate a la naranja en bandeja.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
A veces uno va justo de moldes y enseguida aparece la misma pregunta: si se puede usar la misma fuente para los dos bizcochos. Sí, se puede, siempre que dejemos enfriar lo suficiente el primero antes de desmoldar y volver a engrasar. De hecho, la versión original ya comenta esa solución, y en este tipo de pasteles caseros es una salida muy normal cuando no queremos llenar media cocina de cacharros.
En el horno conviene olvidarse del gesto automático de sacar el bizcocho justo al cumplirse la media hora, porque la duda real suele ser otra: cómo saber si de verdad está hecho por dentro. Lo más fiable es combinar señales: bordes ligeramente separados, superficie con rebote suave al tocarla y un palillo que salga limpio o con migas secas, no con masa húmeda.
Con el pastel ya montado y frío, llega otra consulta muy de casa: si hay que servirlo directamente de la nevera. Se puede, claro, pero este tipo de bizcochos con mantequilla y cobertura ganan bastante cuando reposan unos minutos fuera. La miga se vuelve más tierna, el chocolate pierde rigidez y el conjunto sabe más a lo que tiene que saber.
Última revisión: 10 abril 2026
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