Para 10
2.5€/pers.
490kcal/100g
Ingredientes
- 200 g de mantequilla
- 200 g de chocolate negro rallado
- 350 g de harina de trigo
- 150 g de nata
- 275 g de azúcar
- 2 cucharaditas de levadura en polvo
- 2 huevos batidos
- 50 g de nueces
- 2 cucharadas de postre de café soluble
- 200 g de chocolate negro (cobertura)
- 150 g de mantequilla (cobertura)
- 50 g de avellanas
Hay tardes en las que uno no necesita un postre delicado ni una cucharita fina. Lo que apetece de verdad es cortar un cuadrado generoso, notar cómo la hoja atraviesa una capa firme de chocolate y encontrarse debajo una miga oscura, compacta y con ese punto pegajoso que convierte un simple bocado en una merienda seria. Justo ahí entra este brownie de chocolate con nueces y avellanas, una de esas recetas que no van de ligereza ni de disimular, sino de ir de frente al sabor.
La base sigue la lógica del brownie casero de los que dejan perfume a cacao en toda la cocina, pero aquí aparece un detalle que le sienta de maravilla: el café soluble. No está para convertirlo en un postre con sabor a moka, sino para empujar el chocolate un poco más allá y darle profundidad. Las nueces dentro aportan contraste, la cobertura remata el conjunto y las avellanas picadas arriba meten el crujido que pide cada porción. Esa mezcla de textura densa, interior jugoso y acabado firme hace que cueste mucho parar en el primer trozo.
También tiene ese punto de receta de celebración casera que funciona cuando quieres llevar algo al centro de la mesa y que se termine rápido. Y si te va este tipo de postre rotundo, en la misma familia encajan muy bien un brownie clásico de chocolate, un coulant de chocolate o un bizcocho bicolor con chocolate, tres ideas muy cercanas por ingrediente, golosidad o espíritu chocolatero.
Receta casera de brownie de chocolate con nueces y avellanas

Preparación paso a paso
- Engrasamos una bandeja o molde rectangular de unos 30 x 20 cm con mantequilla y espolvoreamos una pizca de harina para que luego sea más fácil desmoldar.
- Troceamos el chocolate negro y lo fundimos junto con los 200 g de mantequilla. Podemos hacerlo en microondas a baja potencia, en tandas cortas, removiendo entre una y otra para que no se queme.
- En un bol aparte tamizamos la harina con la levadura. Añadimos el café soluble, la nata y la mezcla de chocolate fundido con mantequilla.
- Removemos bien hasta conseguir una masa homogénea, espesa y brillante, sin grumos de harina.
- En otro recipiente batimos los huevos con el azúcar hasta que la mezcla quede bien integrada y algo espumosa. No hace falta montar en exceso, pero sí dejarla uniforme. Incorporamos esta mezcla al bol principal y mezclamos con suavidad.
- Vertemos la masa en el molde y repartimos por encima las nueces troceadas, presionando muy ligeramente para que queden integradas sin hundirse del todo.
- Con el horno ya precalentado a 180 ºC, horneamos el brownie durante 25 a 30 minutos. El borde debe verse hecho, pero el centro ha de quedar con migas húmedas al pinchar; si esperamos a que salga completamente seco, se nos irá hacia textura de bizcocho.
- Sacamos del horno y dejamos enfriar por completo dentro del molde o sobre una rejilla.
- Para la cobertura, fundimos los 200 g de chocolate negro con los 150 g de mantequilla, removemos hasta obtener una crema lisa y la extendemos sobre el brownie ya frío con ayuda de una espátula.
- Picamos las avellanas y las espolvoreamos por encima antes de que la cobertura se endurezca. Guardamos en la nevera hasta que la capa superior quede firme, crujiente y bien asentada.




Consejos para un brownie de chocolate con nueces y avellanas de rechupete
- El café soluble no está aquí para dominar el sabor. Usado en poca cantidad, refuerza el cacao y vuelve el conjunto más profundo. Incluso con descafeinado funciona muy bien.
- No lo horneéis de más. En un brownie jugoso, el palillo no debe salir impecable como en un bizcocho; lo bueno es encontrar miga húmeda, no masa cruda.
- Si queréis que las nueces sepan mejor, tostadlas unos minutos antes de añadirlas. Ganarán aroma y no se perderán dentro del chocolate.
- La cobertura hay que ponerla con el brownie totalmente frío. Si lo hacéis templado, se volverá más blanda y os costará conseguir esa capa firme de chocolate.
- Para cortar porciones limpias, dejad que repose bien en frío y usad un cuchillo largo, seco y ligeramente templado.
Curiosidades de rechupete
El brownie nació en Estados Unidos a finales del siglo XIX y una de las historias más repetidas lo sitúa en el entorno del Palmer House de Chicago, ligado a la petición de Bertha Palmer de un postre más cómodo de transportar y comer que una porción de tarta. Con el tiempo se convirtió en una de las piezas dulces más reconocibles de la repostería norteamericana.
Lo curioso es que no todos los brownies han sido siempre iguales. Desde muy pronto convivieron versiones más densas y húmedas con otras más aireadas, y también apareció el blondie, que mantiene el formato de barrita horneada pero prescinde del chocolate en la masa. Esa familia de dulces explica por qué a veces uno muerde esperando una cosa y se encuentra otra bastante distinta.
El café y el chocolate hacen muy buena pareja en repostería porque una pequeña cantidad de café ayuda a intensificar la percepción del cacao sin convertir necesariamente el postre en uno con sabor evidente a café. Por eso esta receta tiene bastante sentido: no va de disfrazar el brownie, sino de darle más fondo.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
A veces el susto llega justo al sacar el molde del horno, porque el centro parece algo tierno y da la impresión de que le faltan minutos. En este tipo de dulce, la clave está en entender que el brownie no debe quedar seco. Ese interior termina de asentarse al enfriarse, y lo correcto es buscar bordes hechos y un centro con migas húmedas, no una aguja limpia como si estuviésemos haciendo un bizcocho clásico.
En más de una casa aparecerá la pregunta de si se puede usar café descafeinado. La respuesta es sí, sin problema. Lo importante aquí no es la cafeína, sino ese pequeño refuerzo aromático que empuja el sabor del chocolate. De hecho, en cantidades moderadas, el café actúa casi como un actor secundario: está, se nota en el resultado, pero no roba protagonismo.
También pasa bastante que alguien quiere cambiar los frutos secos porque tiene más a mano almendras, pecanas o solo avellanas. Poder, se puede, pero conviene saber lo que cambia: las nueces dentro de la masa quedan muy bien porque aportan amargor suave y textura, mientras que las avellanas en la cobertura dan un remate más crujiente y aromático. Si alteráis eso, no vais a arruinar la receta, pero sí le moveréis el carácter.
Y luego está el momento cuchillo, que parece menor hasta que salen los bordes destrozados. Aquí ayuda mucho dejar que la cobertura se enfríe del todo y cortar con calma. Si queréis cuadrados limpios, el brownie pide reposo, nada de prisas. Recién hecho está buenísimo, sí, pero cuando se asienta gana estructura y se deja porcionar bastante mejor.
Última revisión: 13 abril 2026
Hemos trabajado 2 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Sandra, Nuri, Maria, Suso…este es distinto, como me habéis comentado que el anterior os salió muy bien. A ver este???
Alfonso, serás reconocidos por esos pedazos de brownies!!!!! Eres el rey
Hola! Me encanta como describes el paso a paso, pero no veo la cantidad de los ingredientes!! Me podrías ayudar con esto, te lo agradecería mucho!
Saludos desde Colombia!
Liu
Hola.
Gracias por tus recetas y las explicaciones.
Sólo quería hacer una sugerencia: ¿Te apuntas a defender el castellano y dejar de usar la palabra ‘bol’?
Puede sustituirse por cuenco si es grande, tazón si más pequeño… Recipiente, cacerola…
Hola Senex, gracias por tu comentario. Sí, por supuesto, aunque bol es una palabra castellana según la rae:
bol (Del inglés bowl)
1. m. Tazón sin asa, cuenco. Designa un tipo de recipiente redondo y sin asas.
Intentaré emplear también tazón, cuenco, taza, ponchera, vaso, jábega, malla… aunque se suelen emplear para tamaños pequeños no como los que emplean para repostería.
Un familiar no puede comer nueces……por cual otro fruto seco lo puedo sustituir?
Sería avellanas y……si me puedes sugerír alguno se lo agradecería….gracias
Hola María! Pues se puede hacer con cacahuetes, anacardos, unos piñones. La verdad es que le pega casi cualquier fruto seco. A tu gusto y al de tu casa. Buen brownie.