Cocina & recetas

Recetas de rechupeteRecetas de rechupete – Recetas de cocina caseras y fáciles

Red Velvet cake o Tarta terciopelo rojo

Compartir Twittear
  • Custom Full
  • Custom Full
  • Custom Full
  • Custom Full
  • Custom Full
  • 0/5
  • 0 votos
Red Velvet cake o Tarta terciopelo rojo

Info.

Ingredientes para Red Velvet cake o Tarta terciopelo rojo

  • 275 g. de harina de trigo
  • 20 g. de cacao sin azúcar
  • 300 g. de azúcar blanquilla o normal
  • 130 g. de mantequilla
  • 1 cdta. de levadura química (tipo Royal) o polvo de hornear
  • 1 cdta. de bicarbonato sódico
  • 2 huevos
  • 250 ml. de Buttermilk
  • 1 cdta. de extracto de vainilla
  • 2 cdtas. de vinagre de vino blanco
  • 1/4 cdta. de sal
  • Colorante alimenticio Rojo en pasta
  • Glaseado de queso: 100 g. de mantequilla, 400 g. de queso en crema, 200 g. de azúcar glass y 1 cdta. de extracto de vainilla

No os podréis quejar, se acerca San Valentín y os estoy dando un montón de ideas para quedar mejor que bien.

Es verdad que es una fecha meramente comercial pensada sólo para consumir, recordad que “el amor se demuestra todos los días y no sólo en una fecha en concreto”. Pero como ese día no le regaléis algo a vuestra mujer o novia… seguro que la cosa no acaba muy bien. Qué mejor que entrar en la cocina y preparar un desayuno especial, una comida de no olvidar o una cena de infarto.

La receta de hoy es una idea para el postre, una tarta que siempre me ha llamado la atención, un bizcocho de tono rojo intenso y aterciopelado llamado Red Velvet. Se trata de una tarta con capas, que tradicionalmente se acompaña con glaseado de mantequilla o queso entre sus capas y como decoración exterior.

Investigando un poco sobre cual podría ser su procedencia me encuentro que tiene un origen confuso. Se dice que en torno a los años 50 en Nueva York estaba en la carta de postres del Hotel Waldorf Astoria. Cuando una clienta impresionada por el sabor de este pastel solicitó la receta, el chef se la cedió amablemente además de añadirle a su cuenta el coste desorbitado de la fórmula del famoso pastel. La clienta indignada decidió hacerla pública con la intención de hacerla popular, dejando así al descubierto una de las señas de identidad del famoso hotel.

En Canadá fue un postre muy conocido en los restaurantes de la cadena Eaton en torno a los años 40 y 50. Su dueña, la Sra. Eaton, hizo creer que el pastel era de su invención rodeándolo de misterio, obligando a sus empleados a guardar silencio sobre los ingredientes y la preparación de esta tarta. Existe otra versión que me parece la más creíble, que asegura que fue en la época de racionamiento durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la necesidad obligó a los panaderos a emplear el jugo de remolacha cocida para mejorar el aspecto de sus pasteles, siendo este el origen de la Red Velvet. En cualquier caso esta receta vio relanzada su popularidad en 1989 gracias a la película Magnolias de Acero que contaba con un pastel de bodas Red Velvet con forma de armadillo.

Actualmente todas las recetas utilizan colorante rojo para darle su tono, pero también hemos de tener en cuenta que la reacción entre el ácido del vinagre y el suero de leche del buttermilk, tiende a hacer aparecer el rojo antocianina en el cacao, manteniendo además el bizcocho húmedo, suave y esponjoso. Entre todos los ingredientes el que quizá nos llame un poco la atención por ser poco habitual en la gastronomía española es el buttermilk. No es más que suero de mantequilla, producto lácteo muy empleado en repostería en EEUU y Europa. Siguiendo el procedimiento tradicional sería el suero que queda después de batir la nata de la leche. Con la parte grasa que queda se hace mantequilla y el líquido sobrante sería el suero de mantequilla o buttermilk. Actualmente ya no se comercializa elaborado de forma tradicional así que se añaden acidulantes a la leche para simular el producto original, para elaborarlo en casa añadimos un chorrito de limón a una cierta cantidad de leche. Espero que os guste y os animéis con esta receta.

Preparación de la tarta y base de la Red Velvet

  1. Si no tenemos buttermilk lo primero que haremos será prepararlo. Ponemos 250 ml. de leche entera en un bol y le añadimos un chorrito de zumo de limón. Dejamos que repose por lo menos durante 15 minutos. Pasado este tiempo parecerá como si la leche se hubiera cortado, en ese momento estaría perfecto.
  2. En un bol tamizamos la harina, el bicarbonato, la sal, la levadura y el cacao. Reservamos.
  3. En otro bol mezclamos el buttermilk, el vinagre, el colorante rojo y la esencia de vainilla. En un tercer bol batimos la mantequilla con el azúcar hasta hacer una crema. Incorporamos los huevos uno a uno batiendo bien cada vez. Vamos echando a esta mezcla de manera alterna el contenido de los boles de los sólidos y los líquidos en cuatro y tres veces, comenzando por la harina.
  4. Untamos  con mantequilla el molde que vayamos a utilizar, vertemos la mezcla y horneamos con el horno, previamente caliente, a 175º C durante 30 minutos. Como cada horno funciona de una manera distinta os recomiendo que estéis pendientes y que probéis a pinchar el cake con un palito cuando creáis que puede estar, si el palito sale seco estará listo. Si lo que tenemos previsto es hacer una tarta de capas rellenas de crema, seguramente nos será más fácil hornear el bizcocho en varios moldes en lugar de en uno sólo. Esto nos evitará el trabajo de cortar las capas. Aunque siempre tenemos la alternativa de no hacer capas y decorarlo con azúcar glass.
  5. Retiramos el molde del horno y lo dejamos enfriar en una rejilla sin desmoldar durante 10 minutos. Una vez templado le podremos dar la vuelta y quitarlo del molde sin dificultad. Lo ideal es preparar este bizcocho con un día de antelación si la intención es capearlo y rellenarlo de crema. Una vez que el bizcocho está frío lo envolvemos en papel film y lo guardamos en la nevera hasta el día siguiente. Así conseguimos que el bizcocho asiente su miga y sea más fácil manipularlo en el corte y el montaje de la tarta.

Preparación del glaseado de queso y decoración final

  1. Para preparar esta cobertura es necesario que la mantequilla y el queso estén a temperatura ambiente. Batimos primero la mantequilla con el azúcar hasta que se haya creado una crema blanquecina. Añadimos el queso y el aroma de vainilla y batimos con una batidora de varillas mezclando bien.
  2. Cortamos el bizcocho con un cuchillo de sierra en tantas capas como queramos. Con una espátula vamos colocando alternativamente una capa de bizcocho y otra de crema de queso, hasta terminar con la última capa de bizcocho.
  3. Acabamos decorando la tarta con crema de queso.

Es un poco laboriosa de hacer pero el resultado final es impresionante y os aseguro que vuestros invitados/as fliparán en colores ¡en rojo! La tarta además es bastante económica, da para unas 15 raciones a 0,40 €/persona. Ya me contaréis que tal os queda.

 

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

Compartir Twittear Pin it Imprimir

Si te ha gustado esta receta o tienes alguna duda de cómo hacerla deja un comentario

  1. Jenni dice:

    Buenos días.
    Me parece una pasada de receta pero tengo una duda, ¿que molde es el más adecuado?
    Muchas gracias. Un saludo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *