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San Jacobo casero. Receta fácil paso a paso

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San Jacobo casero. Receta fácil paso a paso

Info.

Ingredientes para San Jacobo casero. Receta fácil paso a paso

  • 8 lonchas de vuestro jamón cocido preferido
  • 8 lonchas de queso de calidad para fundir
  • Para el rebozado:
  • 2 huevos grandes
  • 4 cucharadas de harina de trigo
  • 4 cucharadas de pan rallado
  • Aceite de oliva suave para freír

Cómo preparar unos sanjacobos o San Jacobos, como queráis llamarlos, receta de carne sencilla a más no poder y que seguro forma parte de los recuerdos de infancia de más de uno.

A mí me trasladan a otra época, cuando en casa nos preparaban algún sanjacobo para cenar. Si sobraba alguno, al día siguiente desaparecía misteriosamente del plato y me lo comía en el patio del colegio. Siempre me encantaron los que preparaba mi madre, muy sencillos y con buenos ingredientes, nada que ver con los que hoy en día encontramos en las zonas de congelados de las grandes superficies.

Hace años podíamos encontrar este plato en la carta de los restaurantes, ahora las cosas han cambiado. El estilo de comida es otro, mejor en mi opinión, lo cual no quiere decir que este tipo de recetas de siempre no tengan su valor, aunque sólo sea en la memoria colectiva y como reflejo de una época.

En todo caso esta receta, hecha en casa, puede ser de las que están de rechupete. Elegir ingredientes de calidad marcará la diferencia, un buen jamón cocido y un queso rico harán de este plato algo para repetir, sin dejar de mencionar el hecho de que a los niños les encantará. Además los sanjacobos son una versión más sencilla de otros platos de su misma familia como los flamenquines, las propietas, el cordón bleu, un buen cachopo o el saltimbocca italiano. Todas estas recetas tienen la misma base, lardear con queso un trozo de carne, más o menos aliñada y/o adobada para protegerla y darle sabor durante su fritura, rebozada en harina, huevo y pan rallado.

Si os interesa una versión más noble del sanjacobo podríais sustituir el jamón cocido por un filetito de ternera o cerdo, relleno como un librillo con jamón serrano y queso, complementado incluso con una capa de bechamel antes del rebozado. Pero la receta de hoy es la más simple y fácil, los sanjacobos de toda la vida, normalmente poco valorados pero, si son caseros, pueden hacer las delicias de niños y mayores.

Preparación de los San Jacobos

  1. Con cada una de las lonchas de jamón cocido haremos una especie de libro en el que pondremos una loncha de queso, doblando el jamón por la mitad y dejando el queso en su interior. Hacemos cada san Jacobo con dos libritos, con lo que en cada uno irán dos lonchas de jamón y dos de queso.
  2. Empanaremos los san Jacobos con el clásico rebozado, pasándolos por harina, huevo y pan rallado. La harina ayuda a que el huevo se adhiera mejor al jamón cocido, y el huevo actúa como pegamento para fijar el pan rallado. Hay quien da una capa y hay quien prefiere usar dos. Lo mejor es rebozar con una sola capa para que no sea demasiado grueso. Así resultan más ligeros y absorben menos aceite en la fritura.
  3. Para obtener unos san Jacobos más crujientes podemos usar pan rallado crujiente que venden en cualquier supermercado o gran superficie.
  4. Para freír nos interesan aceites con alto punto de humo que se oxiden (quemen) menos. Esto depende de la calidad del aceite que empleemos, yo os recomiendo un aceite de oliva virgen extra suave, por ejemplo un arbequina.
  5. Estos aceites nos permitirán freír a alta temperatura resultando un empanado crujiente tras un corto proceso, por lo que el interior quedará más jugoso.
  6. Cuando tengamos todos los san Jacobos preparados calentamos abundante aceite en una sartén y los vamos friendo a temperatura media-alta. Siempre en tandas pequeñas para no bajar en exceso la temperatura del aceite.
  7. El aceite no debe estar muy caliente al freírlos, así evitamos que se queden muy tostados por fuera y crudos por dentro. Los cocinamos 2 minutos por cada lado.
  8. Retiramos a una bandeja con papel de cocina para absorber el aceite sobrante y servimos acompañados con un poco de vuestra ensalada preferida. A mi me encantan con trocitos de tomate y albahaca.
  9. Ya veréis como los preparáis varias veces en casa para cenar porque son rápidos y muy sencillos, están de rechupete.

Os animo a que visitéis más recetas de tapas, aperitivos y pinchos perfectos para una velada inolvidable con los vuestros.

Perfectas para una cena ligera, una fiesta o porque sí, una manera deliciosa de compartir tus recetas.

Recomendaciones sobre las frituras

  • No debemos mezclar distintos tipos de aceite, si utilizáis aceite de oliva no lo mezcléis con girasol, pues pueden tolerar peor la temperatura y se queman mucho antes.
  • Mi recomendación para frituras con rebozados es el aceite de oliva, aunque si vamos a preparar algo dulce mejor utilizar aceite de girasol.
  • Los alimentos que vayamos a freír deben estar secos para evitar que salte el aceite al meterlos en la sartén, así no nos quemaremos.
  • A altas temperaturas la fritura es más rápida por lo que el alimento pierde menos nutrientes.
  • Además las proteínas que se cocinan en la superficie de la fritura crean una capa que evita en parte la penetración del aceite. Así se limita el aporte de calorías y conserva en el interior su jugo y sales minerales.
  • El aceite de oliva potencia el sabor de los alimentos. Tenemos muchos tipos de aceite de oliva virgen extra en el mercado , con distintos grados de acidez, y cada uno aporta un sabor característico.
  • Debemos emplear nuestro oro líquido dependiendo del uso que le queramos dar, a una ensalada le irá muy bien un picual con bastante sabor pero para freír mejor un arbequina que es más suave.
  • ¿Cuántas veces podemos freír con un aceite? Depende de la calidad del mismo y de los alimentos que friamos con él. Cuanta mayor sea la calidad del aceite más se puede reutilizar.
  • Lo que más influye es el alimento que friamos y cuánto ensuciael aceite. Por ejemplo, unas patatas fritas no manchan casi, pero si freímos estos san jacobos, unos nuggets de pollo, croquetas, flamenquines o alimentos que suelten residuos (como el pan rallado) el aceite se quemará y perderá sus propiedades antes.
  • Si queréis reutilizar el aceite podéis filtrar con un colador los restos de la fritura anterior.
  • Y por último, cuando el aceite no lo podamos utilizar más, recordad que hay que guardarlo en un bote para reciclarlo en un punto limpio. Nuestro planeta nos lo agradecerá.

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