Yemas dulces de Santa Teresa

Yemas dulces de Santa Teresa

Icono personas Para 8Icono euro 0.4€/pers.Icono calorias 348kcal/100g

Ingredientes

  • 12 yemas de huevo (tamaño L)
  • 100 ml de agua
  • 200 g de azúcar
  • La ralladura de medio limón
  • Para rebozar las yemas: Azúcar en polvo o glacé 

Algo por lo que muchos conventos son conocidos y dignos de peregrinación son sus variadas recetas de dulces. Postres artesanales elaborados a la antigua usanza, con amor, tiempo, mimo y buena materia prima, son difíciles de superar. Mantecados, mazapanes, buñuelos, cocadas, el famoso tocinillo de cielo y muchos más. Cada convento tiene sus especialidades, pero la que parece repetirse en la mayoría de ellos son las yemas dulces de convento.

Las más conocidas son las Yemas de Santa Teresa, el elemento de repostería más identificador de la provincia de Ávila que recibe su nombre en honor de Santa Teresa de Jesús. Hace años que su fama traspasó fronteras y hoy en día se pueden encontrar en pastelerías a lo largo de España. También han alcanzado mucha popularidad las Yemas de San Leandro,  elaboradas por las monjas de clausura agustinas ermitañas del Convento de San Leandro en Sevilla. O las yemas de Almazán, de la localidad que les da el nombre en la provincia de Soria, y las yemas del Tajo, típicas del municipio malagueño de Ronda.

La comunidad castellanoleonesa es cuna de innumerables recetas tradicionales. Aquí os dejo una selección de las mejores recetas de su gastronomía.

Según hemos podido comprobar todas las yemas dulces de convento se elaboran con yema de huevo y almíbar, así que tal cual las hemos hecho nosotros también aunque nos ha apetecido mucho aromatizar el almíbar con una piel de limón (algo completamente prescindible). El resultado son estas pequeñas bolas de color naranja que veis en la foto y que son un bocado exquisito, suave y muy elegante.

Si te encantan los dulces tradicionales elaborados con técnicas clásicas y sabores de antaño, prueba con bambas de Santa Catalina, un postre clásico de repostería conventual; tirabuzones dulces de vino o cañas fritas, crujientes y ligeros para Semana Santa; o las alpisteras, otro dulce tradicional con historia y sabor que encaja genial con las yemas dulces.

Receta casera de yemas dulces de Santa Teresa

Preparación de base de las yemas dulces

  1. Pelamos el limón con un cuchillo bien afilado. Nos aseguramos de no arrastrar la parte blanca de la piel pues esta amarga y nos puede estropear el resultado.
  2. Vertemos el agua en un cacito y añadimos el azúcar y la piel de limón. Llevamos a ebullición y cocemos a fuego suave hasta conseguir un almíbar a punto de hebra fina, es decir, hasta que este alcance los 105º C de temperatura.
  3. Podemos usar un termómetro para comprobar el punto, pero si no tenemos uno en casa retiramos el cazo del fuego antes de que el almíbar tome color.
  4. Mientras hacemos el almíbar colocamos las yemas en un recipiente hondo y las batimos. Las pasamos por un colador para retirar posibles grumos.
  5. Vertemos el almíbar sobre las yemas. Lo hacemos lentamente y poco a poco (que caiga en un hilo fino). Al tiempo que batimos para ligar la mezcla y homogeneizar. Podemos hacerlo con unas varillas metálicas para un mejor resultado.

Cocción y presentación de las yemas dulces de convento

  1. Pasamos la mezcla a un cacito limpio y lo colocamos al fuego. Cocemos a fuego muy suave hasta que espese y la mezcla se despegue de las paredes del recipiente.
  2. Removemos la mezcla durante todo el tiempo que sea necesario. Esto puede llevar unos 30-40 minutos. Así que hay que armarse de paciencia y servirse un buen vino mientras le damos a la mezcla. la espera  se nos hará más amena.
  3. Cuando la mezcla haya alcanzado la textura deseada. La pasamos a un recipiente limpio y la dejamos enfriar por completo. Tienen que estar frías antes de guardar en la nevera durante unas horas para que coja cuerpo. Es una recomendación aunque esto no es estrictamente necesario.
  4. Terminamos las yemas dulces de convento tomando pequeñas porciones de la masa, boleando y pasando por azúcar glacé.
  5. Introducimos las yemas en cápsulas de papel de pequeño formato (como las de las trufas y bombones). Las mantenemos en el frigo hasta el momento de servir.

Consejos para unas yemas dulces de rechupete

  • Esta es una receta fácil, pero se necesita ser paciente. Si no le damos el punto de espesor necesario a la masa, no obtendremos el resultado adecuado. Estarán ricas, eso sí, pero la consistencia no será la de las yemas dulces de convento que todos conocemos.
  • Es importante que la masa no cueza o, de lo contrario, la yema de huevo cuajará y no podremos salvar la mezcla de ninguna manera. Por ello el fuego ha de estar muy bajo y no debemos parar de remover.
  • La masa es un poco pegajosa y formar las yemas tiene su aquel. Para que no se nos adhiera a las manos, lo mejor es engrasarlas ligeramente con aceite vegetal y repetir la operación cuantas veces sea necesario.
  • Podemos prescindir del limón si no lo tenemos a mano y hacer un almíbar básico. Por el contrario, podemos aromatizar el almíbar más aún con una rama de canela.
  • Con estas cantidades de ingredientes nos han salido 26 yemas. Las hemos hecho de pequeño tamaño, que es como más nos gustan. Si las queréis más grandes, os saldrán menos. Lógicamente.
  • La mejor manera de disfrutar de las yemas dulces de convento es a temperatura ambiente. Si nos aseguramos de sacarlas del frigo una hora antes de servirlas estarán de rechupete. Y si las acompañamos con un licor o café de sobremesa, mejor que mejor.

Curiosidades de rechupete

Las yemas dulces de convento son uno de los mejores ejemplos de cómo la repostería tradicional española ha sabido convertir ingredientes humildes en auténticas joyas gastronómicas. El origen de estas recetas está muy ligado a la vida conventual, donde el aprovechamiento era fundamental y las claras de huevo solían destinarse a otros usos, como clarificar vinos o preparar engrudos. Las yemas sobrantes se transformaban así en dulces delicados y muy valorados.

Las Yemas de Santa Teresa se han convertido con el tiempo en el emblema repostero de Ávila, hasta el punto de identificar a toda la provincia. Su nombre no responde a una receta escrita por la santa, sino a un homenaje posterior que acabó consolidándose como seña de identidad gastronómica. Algo parecido ocurre con otras yemas famosas repartidas por España, cada una con ligeras variaciones, pero siempre con la misma base: yema y almíbar.

Otro detalle curioso es su color intenso. Ese tono anaranjado tan característico no es fruto de colorantes ni artificios, sino del propio pigmento natural de la yema de huevo, concentrado tras una cocción lenta y paciente. Por eso, la calidad del huevo influye directamente en el resultado final, tanto en sabor como en apariencia.

Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails

  • Una de las dudas más habituales tiene que ver con el punto del almíbar. El punto de hebra fina es clave para que la mezcla ligue correctamente con las yemas. Si el almíbar está demasiado flojo, la masa no espesa bien; si se pasa de temperatura, puede cuajar la yema al incorporarla. Por eso es importante añadirlo poco a poco y siempre en hilo fino.
  • También preguntáis mucho si se pueden usar yemas pasteurizadas. Se pueden utilizar, pero el resultado no es exactamente el mismo. Las yemas frescas aportan un sabor y una textura más auténticos, algo especialmente importante en una receta tan sencilla, donde cada ingrediente cuenta.
  • Otra consulta frecuente es el tiempo de cocción de la masa. No hay un minuto exacto, ya que depende del fuego, del recipiente y de la cantidad. La referencia correcta es visual y táctil: la mezcla debe espesar y despegarse de las paredes del cazo sin llegar a hervir en ningún momento.
  • Por último, muchos dudáis sobre la conservación. Las yemas dulces aguantan bien varios días en la nevera, siempre en un recipiente hermético. Eso sí, conviene sacarlas con antelación para que se atemperen, ya que es a temperatura ambiente cuando muestran todo su sabor y esa textura suave tan característica que las hace inconfundibles.

Última revisión: 17 mayo 2026

Hemos trabajado 2 horas y 35 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

45 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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Categorías: Recetas de postres y dulces

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Sobre el autor

Cuéntame qué tal te ha salido la receta, anécdotas, trucos o preguntas. Leo todos los comentarios y respondo siempre a las dudas. Firmado: Alfonso.

2 comentarios en “Yemas dulces de Santa Teresa”

  1. Javier

    Las originales no llevan el aroma de limñon, pero recientemente la pastelería que las produce, La Flor de Castilla, ha comercializado tres variedades más: con anís, con ron y bañadas en una fina capa de chocolate. Todas muy ricas, pero la original sigue siendo, a mi gusto, la mejor.
    Por cierto, las originales de esta pastelería se llaman «Yemas de Santa Teresa» y es un nombre registrado. Y vienen con un cartoncito que es un jeroglifico donde pone precisamente eso. Las copias de otras pastelerías tienen el nombre de «Yemas de Ávila». También están muy buenas. Yo creo que solo se diferencian en el nombre. Y en el precio, claro. Los nombres registrados hay que pagarlos, como las denominaciones de origen.

  2. Lupe

    Están también explicadas que las voy hacer, en casa nos gustan muchísimo, cuando voy a Avila siempre compro. Gracias por la receta

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