0.25€/pers.
368kcal/100g
Ingredientes
- Para la base:
- 420 g de miel
- 100 g de avellanas
- 150 g de almendras
- 1 g de clavos de olor
- 200 g de pan rallado
- 1 cucharada de harina
- 10 g de canela en polvo
- 1 g de cilantro molido
- 15 g de ajonjolí o semillas de sésamo
- 60 g de azúcar
- Para la cobertura:
- 100 g de azúcar
- 100 g de agua
- 200 g de azúcar glas
La Navidad está a la vuelta de la esquina y ya ando en plena época de preparación de dulces típicos con que poner el broche de oro a las comidas y cenas de celebración. Porque hace años descubrí lo fáciles que son de hacer en casa y lo riquísimos que salen, así que ya no compro ni polvorones, ni turrones, ni el roscón, ni los alfajores. Y me refiero a los andaluces, que nada tienen que ver con los alfajores argentinos.
Estos han sido mi último descubrimiento y os garantizo que están de rechupete. Recuerdo las cajas de dulces surtidos que se compraban en casa hace años y que los alfajores siempre se quedaban para el final. Eran el dulce menos popular de todos, aunque esto ya no me pasa desde que los hago con esta receta que hoy os cuento. Fácil, rápida y deliciosa.
Lo importante, como siempre, es usar productos de calidad, una almendra y una avellana de categoría marcará la diferencia entre un buen alfajor andaluz y otro comsí comsá. Se elaboran con ingredientes simples y fáciles de encontrar en cualquier establecimiento de alimentación, harina, miel, pan rallado, especias y azúcar.
El alfajor andaluz original se suele presentar en una pieza única -que se porciona a la hora de servir- o en barritas de unos 15 centímetros de largo. Yo los he hecho individuales porque son más fáciles a la hora de comer. Además los podemos envolver y regalar esta Navidad. ¿Te animas?
Si quieres seguir explorando dulces tradicionales para estas fiestas, los alfajores de maicena argentinos ofrecen un perfil muy diferente al de los andaluces: más suave, esponjoso y dulce, ideal para quienes buscan un bocado liviano y delicado. Otra opción con sello clásico navideño son los mazapanes caseros, llenos de sabor a almendra y nostalgia de hogar, perfectos para acompañar un café. Y si prefieres algo de repostería más rústica y tradicional, unos buenos roscos de vino aportan un toque diferente: sencillos, con sabor profundo y esa textura quebradiza que contrasta con el dulzor festivo.
Receta casera de los alfajores andaluces

Para la base de los alfajores
- Empezamos preparando un almíbar calentando el agua y el azúcar en un cacito. En cuanto arranque a hervir bajamos el fuego y cocemos unos 6-7 minutos. Después lo transferimos a un cuenco y dejamos que se atempere.
- Mientras tanto tostamos los frutos secos. En caso de haber comprado avellanas tostadas, estas las dejamos tal cual y tostamos solo las almendras. Para ello las extendemos en una bandeja de horno y las tenemos bajo el grill unos 2-3 minutos, vigilando para que no se quemen. Después las sacamos del horno y dejamos que se atemperen.
- A continuación introducimos las avellanas y las almendras tostadas en el vaso de un robot o de una picadora eléctrica y las molemos hasta obtener una harina fina y sin tropezones. Reservamos.
- En un mortero molemos los clavos de olor y las semillas de cilantro hasta que estén hechos polvo. Podemos usar un molinillo de especias también. En cualquier caso, las reservamos.
- En una sartén calentamos la miel y la llevamos a ebullición. En cuanto esto ocurra, apagamos el fuego.
- Vamos incorporando los ingredientes de la base a la sartén con la miel: las avellanas y almendras trituradas, las especias, el pan rallado, la harina de trigo, las especias molidas, el ajonjolí o semillas de sésamo y el almíbar que hemos hecho al principio (que ya debería estar atemperado).
- Removemos con suavidad hasta que los ingredientes queden bien incorporados. Obtendremos una masa bastante pegajosa, pero manejable, que transferimos a una bandeja con papel vegetal, extendiendola para que se enfríe más rápido.
- Cuando la masa se deje manipular sin quemar, la dividimos en 36 porciones del mismo tamaño y peso y les vamos dando forma cilíndrica con las manos. Sí se nos queda pegada, nos las aceitamos ligeramente.
- Vamos colocando los alfajores en una bandeja con papel sulfurizado según los vamos teniendo listos, aunque aún nos queda la terminación de los mismos, es decir, la cobertura.














Para la cobertura
- Cuando hayamos dado forma a los alfajores preparamos un segundo almíbar siguiendo las mismas instrucciones, pero con las cantidades de agua y azúcar indicadas en el listado de ingredientes.
- Lo transferimos a un cuenco o un platillo hondo y dejamos que se atempere.
- En otro cuenco o platillo hondo introducimos el azúcar glas.
- Y solo queda rebozar todos los alfajores pasándolos, primero, por el almíbar y, después, por el azúcar glas hasta que queden bien rebozados.
- Para terminar, dejamos que los alfajores terminados reposen al aire hasta que estén completamente secos y se forme una costra fina de almíbar y azúcar por la superficie.
- Los podemos consumir en el momento o guardar para más adelante. Eso sí, siempre sin cubrir para que la cobertura se mantenga seca y crujiente. ¡Están de rechupete!





Consejos para unos alfajores andaluces de rechupete
- Es importante transferir el almíbar a un cuenco cuando esté listo para que no se sobre cueza. Sí dejamos que se atempere en el cacito, su consistencia cambiará y quedará demasiado espeso.
- Cuando rebozamos los alfajores conviene escurrir bien el exceso de almíbar, así se secarán más rápido y la capa exterior quedará más crujiente.
- Con estas cantidades salen muchos alfajores, pero es muy fácil de dividir por la mitad -en caso de no querer hacer tantos-.
- Aguantan muchos días en buen estado, siempre que los dejemos al aire, sin tapar y sin amontonar.
- Las especias se pueden variar al gusto, no hay una fórmula concreta y cada familia usa las que quiere. Así que haced vosotros lo mismo.
- Y también con los frutos secos, no todo el mundo usa la mezcla de avellanas y almendras que he usado yo. ¿Sólo tienes almendras? Pues adelante con ellas. ¿Te encantan las avellanas? Pues aumenta su cantidad, reduciendo la de almendras. Las variaciones son múltiples.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
A veces me preguntáis por qué la masa base queda demasiado pegajosa incluso después de mezclar todos los ingredientes. Suele ocurrir cuando la miel está demasiado caliente o cuando el almíbar se añade sin haber perdido temperatura. Al trabajar con calor excesivo, la mezcla se vuelve más fluida de lo normal y cuesta darle forma. Dejando que ambos líquidos se templen, la masa se vuelve manejable y se puede cilindrar sin pelearse con ella.
Otra duda habitual tiene que ver con la textura final: algunos me escribís diciendo que los alfajores quedan duros al secarse. Esto suele pasar cuando el rebozado en almíbar es demasiado generoso o cuando se acumula demasiado azúcar glas alrededor. El exceso crea una capa exterior gruesa que endurece el bocado. Escurriendo bien cada pieza y rebozando con una capa fina se consigue ese acabado crujiente pero delicado que caracteriza al alfajor andaluz tradicional.
También recibo mensajes preguntando por la conservación. Hay quien piensa que deben guardarse en recipientes cerrados, pero ocurre justo lo contrario: si los tapamos, la cobertura se humedece y pierde su textura característica. Lo ideal es dejarlos al aire, sin apilar y lejos de fuentes de calor. Bien hechos, duran días perfectos.
Y, por último, muchos dudáis sobre las especias: si se pueden cambiar, reducir o ampliar. La respuesta es que sí. El alfajor andaluz no sigue una fórmula rígida; cada familia tiene su mezcla. Lo importante es que las especias estén bien molidas para que se integren, y que no se domine el sabor con exceso de clavo o cilantro, que son fuertes y pueden eclipsar al resto.
Última revisión: 30 diciembre 2025
Hemos trabajado 3 horas y 05 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
75 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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