0.85€/pers.
412kcal/100g
Ingredientes
- Para la masa:
- 300 g de harina 0000
- 3 yemas de huevo
- 60 g de manteca (mantequilla) a temperatura ambiente
- 55-60 ml de agua
- ½ cucharada de licor de anís (puedes usar coñac)
- ½ cucharadita de sal
- Para el relleno:
- Dulce de leche repostero (generoso)
- Para el glaseado:
- 200 g de azúcar común
- 50 ml de agua
- 1 clara de huevo
- Unas gotas de zumo de limón
- 180 g de azúcar glas (impalpable)
Los alfajores santafesinos son un clásico de la repostería argentina, en concreto de la provincia de Santa Fe. No tienen nada que ver con los típicos alfajores de maicena que estamos más acostumbrados a ver por aquí. Estos son de masa crujiente, tres capas finitas, un buen pegote de dulce de leche y un glaseado blanco que parece casi porcelana. Son una bomba dulce que entra por los ojos y conquista a cualquiera que les dé un bocado.
Estos alfajores tienen más historia de la que parece. Fueron creados en 1851 por un confitero llamado Hermenegildo Zuviría, más conocido como “Merengo”, en la ciudad de Santa Fe, Argentina. Su tienda estaba justo enfrente del Cabildo, y fue durante la Convención Constituyente de 1853 que sus alfajores se hicieron famosos.
Los delegados que participaban en la reforma de la Constitución se llevaron unos cuantos de vuelta a sus provincias, y ahí empezó todo. Desde entonces, el alfajor santafesino es un emblema de esa ciudad. Y sí, la confitería Merengo todavía existe y sigue vendiéndolos igualitos. ¿Quieres más postres argentinos?
Si te va la repostería latinoamericana, también te pueden interesar recetas como la de los alfajores de maicena, blanditos, con coco rallado y dulce de leche a rabiar. También tenemos las bolas de fraile, unas bolitas rellenas de crema que vuelve locos a los niños de Sudamérica. Y siempre podemos recurrir a la típica chocotorta, pastel frío de galletas de chocolate y crema de queso con dulce de leche. Sin horno, y más fácil que pelar una mandarina.
Receta casera de alfajores santafesinos


Preparación de la masa
- Ponemos la harina en un bol grande y hacemos un hueco en el centro. Añadimos las yemas, la manteca en pomada, el licor, la sal y el agua. Vamos mezclando desde el centro hasta que la masa se integre. Amasamos durante 5-10 minutos hasta que quede lisa, que no se pegue. La envolvemos en film y la dejamos reposar 30 minutos.
- Espolvoreamos la encimera con un poco de harina y estiramos la masa bien fina (2 mm aprox). Cortamos círculos con un cortapastas de unos 6 cm. Si no tienes, un vaso estrecho sirve igual. Los pasamos a una bandeja con papel de horno.
- Con el horno precalentado a 180 ºC (arriba y abajo), horneamos los discos durante 8-10 minutos. No tienen que dorarse, solo estar cocidos. Dejamos enfriar sobre una rejilla.





Preparación del glaseado y montaje
- Hacemos un almíbar con el azúcar común y el agua, llevándolo a fuego medio hasta que alcance 115 ºC (punto de hebra). Mientras, montamos la clara a punto de nieve. Vertemos el almíbar caliente en hilo fino sobre la clara sin dejar de batir. Añadimos las gotas de limón y el azúcar glas, y batimos hasta conseguir una textura espesa y brillante.
- Cogemos tres tapas por alfajor. Ponemos una buena cucharada de dulce de leche sobre la primera, extendemos sin llegar al borde, colocamos la segunda, repetimos y tapamos con la tercera. Presionamos con cuidado.
- Cubrimos los alfajores con el glaseado por arriba y los laterales con ayuda de una cuchara. Si el glaseado lo permite, también puedes sumergirlos. Los dejamos secar sobre una rejilla con papel debajo (chorrean bastante). Necesitan varias horas o, mejor aún, toda la noche.
Es cierto que llevan trabajo, pero una vez que los pruebas, sabes que ha merecido la pena. Perfectos para regalar, llevar a una merienda o simplemente darte un buen homenaje dulce.








Consejos para unos alfajores santafesinos de rechupete
- Dulce de leche repostero sí o sí: el normal se desparrama y puede arruinar el montaje.
- No te saltes el reposo de la masa: es clave para que no se encoja ni se rompa al estirar.
- No los guardes en la nevera: mejor a temperatura ambiente en una caja hermética, ya que de lo contrario podrían humedecerse y perder textura.
- El glaseado manda: si ves que no cubre bien, añade un poquito más de azúcar glas y remueve fuerte.
Curiosidades de rechupete
No es raro encontrar en Argentina a gente que discute sobre cuál es el mejor alfajor del país: si los cordobeses, los de maicena o estos santafesinos. Lo que está claro es que los santafesinos tienen un punto artesanal que los hace únicos.
Hay confiterías en Santa Fe que los hacen exactamente igual desde hace más de 100 años, y la receta ha pasado de generación en generación. Comer uno de estos alfajores no es solo darse un capricho dulce, es morder un pedacito de historia.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
A veces llegan mensajes preguntando por qué la masa queda demasiado dura al estirarla. Normalmente ocurre cuando se incorpora más harina de la necesaria durante el amasado o cuando el reposo se acorta. Esta masa necesita relajarse para poder trabajarse fina sin romperse, así que respetar ese rato envuelta en film marca la diferencia.
Otra consulta bastante habitual tiene que ver con el glaseado. Hay quien me comenta que queda demasiado líquido o que, al secarse, pierde brillo. En la mayoría de los casos, el problema está en la temperatura del almíbar: si no alcanza el punto de hebra, la mezcla no toma consistencia. También influye batir la clara con paciencia mientras se añade el almíbar en hilo. Cuando se hace bien, el glaseado queda espeso y manejable.
También suele surgir la duda de si se pueden rellenar con dulce de leche normal. Técnicamente sí, pero el resultado no tiene nada que ver. El repostero es más firme, aguanta el montaje y no se escurre cuando presionamos las capas. Con el otro el alfajor pierde forma y puede humedecer la masa.
Y por último, algunos teméis que el horneado de las tapas sea demasiado corto porque salen muy claras. En realidad deben quedar así: cocidas pero sin tostarse. Son discos crujientes pero frágiles, y si se doran demasiado, el sabor cambia y el bocado se vuelve más duro de lo que debe.
Última revisión: 30 enero 2026
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