Julio no pide complicarse mucho en la cocina. Pide fruta fría, ensaladas grandes, sopas frescas, pescado a la plancha y recetas que no conviertan la casa en un horno. Es un mes perfecto para comprar mejor, cocinar más sencillo y tirar de productos que están en un momento estupendo.
Los alimentos de temporada en julio ayudan justo a eso. Suelen tener más sabor, mejor precio y más sentido en la mesa. No es lo mismo comprar un melón en pleno invierno que cortarlo ahora, cuando ya empieza a salir dulce de verdad. Lo mismo pasa con los tomates, las cerezas, los melocotones, las sardinas o el bonito.
Además, julio tiene una ventaja clara: muchos productos se pueden comer casi sin cocinar. Con sandía, melón, tomate, pepino, pimiento, bonito del norte o sardinas tenemos comidas completas, cenas rápidas y platos fríos para dejar preparados.

Qué comer en julio
En julio conviene llenar la cesta con fruta de verano, verduras para ensaladas y gazpachos, y pescado azul. No hace falta montar un menú de dieta ni ponerse intensos con el tema. Basta con comprar bien y dejar que el producto haga parte del trabajo.
La fruta de hueso está en uno de sus mejores momentos. Hay melocotones, nectarinas, paraguayas, albaricoques y ciruelas, además de cerezas, higos, peras, melón y sandía. Son frutas perfectas para tomar tal cual, pero también sirven para batidos, postres sencillos, ensaladas o gazpachos con un punto distinto.
En verduras y hortalizas, julio es mes de tomate, pepino, pimiento, calabacín, berenjena, judía verde, lechuga, zanahoria, remolacha y pimientos de padrón. Aquí tenemos la base de media cocina de verano: gazpachos, salmorejos, cremas frías, ensaladas, guarniciones a la plancha y platos que se pueden dejar hechos de un día para otro.
En pescadería, merece la pena mirar bien los pescados azules. La sardina, el bonito del norte, el jurel y la caballa están muy ligados al verano. También podemos encontrar cabracho, pez espada, merluza, calamar, chipirón, sepia y bogavante, según mercado y zona.

Frutas de temporada en julio
Julio es buen mes para comer fruta sin pensar demasiado. La sandía y el melón son los reyes del calor, sobre todo porque entran solos cuando aprieta la temperatura. Cortados en dados y guardados en la nevera, solucionan desayunos, meriendas y postres sin tocar una sartén.
La cereza sigue dando alegrías, aunque depende mucho de la zona y del momento de la campaña. El albaricoque y la ciruela van muy bien para comer al natural, pero también para preparar compotas rápidas, bizcochos, tartas o postres con yogur.
El melocotón, la nectarina y la paraguaya son compra muy de julio. Si están maduros, no necesitan mucho más. Si salen algo firmes, pueden usarse en ensaladas con queso fresco, en macedonias o pasados ligeramente por la plancha.
También aparecen los higos, que funcionan muy bien con queso, jamón, yogur, frutos secos o ensaladas. No hace falta convertirlos siempre en postre: en platos salados dan muchísimo resultado.

Verduras y hortalizas de julio
Si hay un producto que no debería faltar en julio es el tomate. Sirve para gazpacho, salmorejo, ensaladas, tostadas, sofritos ligeros y guarniciones. Cuando huele bien y está maduro, no necesita mucha explicación.
Con pepino, pimiento y tomate tenemos el trío básico para muchas recetas frías. El gazpacho andaluz es el primero que viene a la cabeza, pero también podemos preparar salmorejo cordobés, porra, pipirrana, ensaladas con legumbre o platos de pasta fría.
El calabacín y la berenjena dan mucho margen sin complicarse. A la plancha, al horno, rellenos, en tortilla, en crema fría o como base de una ensalada templada. Son productos baratos, fáciles de encontrar y muy útiles para no repetir siempre la misma guarnición.
Las judías verdes también encajan muy bien en cocina de verano. Cocidas lo justo y enfriadas, quedan estupendas en ensalada con patata, huevo, tomate y bonito. La remolacha puede ir en cremas frías, ensaladas o gazpachos con color, y la zanahoria aguanta muy bien en crudo, rallada o en ensaladillas.
Los pimientos de padrón o de Herbón merecen hueco propio. Se preparan en pocos minutos y acompañan casi cualquier comida de verano. Unos pican y otros no, ya lo sabemos, pero ahí está parte de la gracia.

Pescados y mariscos de temporada en julio
Julio huele a sardina. A plancha, a brasa, a espeto, a cena sencilla con ensalada y pan. La sardina está en un momento muy bueno del año y conviene aprovecharla mientras llega grasa, sabrosa y bien de precio.
El bonito del norte también empieza a mandar en muchas pescaderías. Es perfecto para hacerlo a la plancha, en marmitako, en escabeche, con tomate o en ensaladas frías. Si compramos una buena pieza, merece la pena no pasarnos con la cocción para que no quede seco.
El jurel y la caballa son dos pescados muy de verano y muchas veces más baratos que otros nombres más populares. Funcionan bien a la plancha, al horno, en escabeche o con patatas cocidas. No tienen tanto escaparate como el bonito, pero en casa dan mucho juego.
También podemos comprar caballas, cabrachos, pez espada, merluza, calamares, chipirones, sepia y bogavante. Aquí conviene mirar el mercado del día, preguntar en la pescadería y elegir según precio, tamaño y frescura.
Con el marisco, mejor no quedarse solo con la regla de los meses con erre. Es una orientación popular, pero cada especie tiene su temporada y cada zona trabaja con calendarios distintos. En julio, si hay buen producto y buen precio, se puede aprovechar, pero el protagonismo del mes debería estar en sardinas, bonito, jurel, caballa y cefalópodos.

Recetas con ingredientes de temporada en julio
Con los productos de julio se puede comer fresco sin caer todos los días en lo mismo. Para empezar, las sopas frías son apuesta segura: gazpacho andaluz, salmorejo, gazpacho de cerezas, gazpacho de sandía, ajoblanco o crema fría de calabacín.
Para comidas completas, funcionan muy bien las ensaladas con patata, huevo, tomate y bonito. Una ensalada campera aguanta bien en la nevera, se puede preparar con antelación y sirve tanto para comer en casa como para llevar.
Con verduras, podemos preparar pimientos de padrón, berenjenas a la plancha, calabacín relleno, judías verdes con patata, hummus con crudités o ensaladas con remolacha. Son platos sencillos, pero bien montados resuelven mucho.
Con pescado, julio pide recetas rápidas: sardinas asadas, bonito con tomate, ventresca a la plancha, sepia a la plancha, chipirones salteados o pastel de cabracho para servir frío. Lo importante es no convertir el pescado en una penitencia de cocina larga.
Y con la fruta, pocas vueltas. Batidos, smoothies, macedonias, brochetas de fruta, tarta de melocotón, cerezas al natural, higos con yogur o sandía bien fría. A veces el mejor postre de verano es abrir la nevera y cortar lo que está en su punto.

Lista de alimentos de temporada en julio
Frutas: albaricoque, melocotón, nectarina, paraguaya, ciruela, melón, sandía, cereza, higo, pera, frambuesa, manzana y plátano.
Verduras y hortalizas: tomate, pepino, pimiento, calabacín, berenjena, judía verde, lechuga, zanahoria, remolacha, rábano, cebolla, ajo, pimientos de padrón o de Herbón y calabaza.
Pescados, mariscos y cefalópodos: sardina, bonito del norte, jurel o chicharro, caballa o verdel, cabracho, pez espada, merluza, mero, palometa, calamar, chipirón, sepia, bogavante y mejillón.

Descarga el calendario de temporada de julio
En Recetas de Rechupete hemos preparado este descargable para que tengas a mano los alimentos de temporada en julio. Puedes imprimirlo, ponerlo en la nevera, llevarlo a la compra o usarlo para que los peques aprendan qué frutas, verduras y pescados están en mejor momento.
Recuerda que la temporada puede variar según la zona, el clima y el mercado. Por eso, además de mirar el calendario, merece la pena preguntar al frutero o al pescadero. Ellos suelen saber mejor que nadie qué ha llegado bueno ese día.
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