Una cena delante del televisor no funciona igual que una cena alrededor de una mesa. Durante un partido la gente se levanta, comenta las jugadas, cambia de sitio y come a distintos ritmos. Por eso los aperitivos y comidas para ver un partido en casa deben poder compartirse sin demasiada vajilla y mantenerse en buenas condiciones durante bastante tiempo.
Eso no significa que todo tenga que ser pequeño, frito o servido sobre una rebanada de pan. Una cena de fútbol también puede incluir una empanada, varias pizzas, una bandeja de sándwiches o unas hamburguesas. Son recetas que alimentan de verdad y evitan tener que preparar veinte aperitivos diferentes para que nadie se quede con hambre.
La mejor elección depende del número de personas y de la hora del encuentro. Para un partido de tarde puede bastar con algunos entrantes y algo dulce. Cuando coincide con la cena, interesa combinar aperitivos ligeros, un par de platos calientes y una elaboración más contundente. También conviene considerar la temperatura: en pleno verano suelen apetecer más el guacamole, la ensaladilla y los huevos rellenos que una mesa formada únicamente por frituras.
Este recopilatorio reúne recetas que pueden ocupar distintas partes del menú. Algunas sirven para empezar, otras resuelven la cena casi por sí solas y varias pueden colocarse en el centro para que cada persona se sirva. No tenemos que cocinarlas todas. La utilidad está en elegir cuatro o cinco que formen un menú razonable y puedan prepararse sin perder el partido.
Aperitivos para empezar

Gildas
Las gildas ocupan poco espacio, se montan con antelación y abren el apetito sin llenar demasiado. La combinación de aceituna, anchoa y piparra aporta sal, acidez y un punto picante.
Podemos preparar una o dos por persona y guardarlas tapadas en la nevera. No necesitan ninguna atención de última hora, salvo sacarlas poco antes para que el aceite no esté demasiado frío.

Guacamole con totopos
Un cuenco de guacamole casero con totopos suele ser de lo primero que se termina. Podemos completar la bandeja con verduras crudas para ofrecer una alternativa más fresca.
Para evitar que todo el mundo tenga que inclinarse sobre el mismo recipiente, resulta práctico repartir el guacamole en dos cuencos pequeños. Así también podemos mantener uno refrigerado hasta que haga falta.

Hummus de garbanzos
El hummus se prepara rápidamente, puede hacerse el día anterior y combina con panes, tostas y verduras. No requiere calentado ni montaje complicado.
Podemos dejarlo en una capa gruesa, añadir aceite de oliva, pimentón y algunas semillas. Si el resto del menú tiene bastante carne o fritura, este aperitivo aporta un contraste más suave.

Croquetas de jamón
Las croquetas de jamón funcionan tanto como aperitivo como parte de una cena completa. Lo más pesado, que es preparar y enfriar la masa, se hace el día anterior.
Para una reunión grande compensa congelarlas ya formadas. Se fríen directamente sin descongelar, trabajando en tandas pequeñas para evitar que el aceite pierda temperatura.

Patatas bravas
Las patatas bravas permiten llevar a casa una de las tapas más habituales de los bares. La salsa puede prepararse con tiempo y el acabado se reserva para los minutos anteriores a sentarse.
Podemos colocar la salsa brava y el alioli en recipientes separados. Cada persona se sirve a su gusto y las patatas conservan mejor la superficie crujiente.

Tequeños
Los tequeños de queso son especialmente cómodos para una cena informal. Se comen con las manos, ocupan poco en la bandeja y pueden dejarse formados en el congelador.
Conviene acompañarlos con una salsa fresca o ligeramente ácida para compensar el queso y la fritura. Un guacamole, una salsa de tomate especiada o una guasacaca encajan bien.
Comidas que pueden resolver la cena

Empanada gallega
La empanada gallega tiene una ventaja evidente: puede estar completamente terminada antes de que llegue nadie. Se corta en porciones, se sirve templada o a temperatura ambiente y no obliga a encender el horno durante el partido.
Una empanada de atún, carne, pollo o bacalao puede convertirse en el plato principal de la cena. Al ser más consistente, permite reducir bastante el número de aperitivos.

Pizza casera
La pizza casera sigue siendo una de las soluciones más fáciles cuando se reúne bastante gente. Podemos preparar varias con bases similares y cambiar solo las coberturas.
Para compartir interesa cortarla en cuadrados o porciones estrechas. Las pizzas demasiado cargadas se enfrían peor, se doblan al cogerlas y terminan dejando medio relleno sobre la bandeja.

Sándwich club
El sándwich club puede prepararse en formato grande y dividirse en cuatro triángulos. Al llevar pollo o pavo, beicon, lechuga, tomate y salsa, resulta bastante más completo que un canapé.
Debemos montarlo con cierta cercanía al partido para que el pan no absorba demasiada humedad. Una vez cortado, podemos sujetar cada porción con un palillo.

Hamburguesas caseras
Las hamburguesas caseras funcionan mejor en tamaño pequeño cuando forman parte de una mesa con más comida. Podemos dejar la carne formada y todos los acompañamientos cortados.
En el último momento solo queda cocinar las hamburguesas y montar los panes. También podemos colocar queso, cebolla, pepinillos y salsas en la mesa para que cada persona termine la suya.

Fajitas de pollo
Las fajitas de pollo con verduras permiten que cada invitado se prepare su propia combinación. El relleno se cocina antes y se mantiene caliente, mientras las tortillas y las salsas se sirven aparte.
Son útiles cuando hay gustos diferentes, porque podemos añadir guacamole, queso, verduras, picante o salsa sin modificar todo el plato. El relleno debe quedar jugoso, pero no tan líquido que atraviese la tortilla.

Empanadillas de atún
Las empanadillas de atún pueden servirse calientes, templadas o frías. Horneadas resultan especialmente cómodas cuando necesitamos preparar muchas unidades a la vez.
Su tamaño permite incluirlas como aperitivo o convertirlas en una parte importante de la cena. Con ensalada, guacamole o una salsa ligera forman un plato bastante completo.
Platos para colocar en el centro y compartir

Tortilla de patatas
La tortilla de patatas encaja en casi cualquier reunión en casa. Podemos prepararla unas horas antes y cortarla en porciones pequeñas o servirla en cuñas más grandes.
Si va a comerse sin plato, interesa cuajarla un poco más que una tortilla servida recién hecha. Debe continuar jugosa, pero mantenerse entera al levantar cada trozo.

Ensaladilla rusa
Una fuente de ensaladilla rusa aporta una alternativa fría frente a pizzas, frituras y carnes. Puede acompañarse con regañás, picos, pan tostado o pequeñas hojas de cogollo.
Debe salir de la nevera poco antes de comer. En días calurosos es mejor poner una parte en la mesa y conservar el resto en frío hasta el descanso.

Alitas de pollo
Las alitas de pollo al horno permiten preparar una cantidad grande con menos trabajo que una fritura. Pueden marinarse desde el día anterior y hornearse antes de que empiece el encuentro.
Las salsas dulces, picantes o ahumadas deben utilizarse con medida para que las alitas no queden pegajosas en exceso. Una parte puede prepararse más suave cuando hay niños o invitados que no toman picante.

Quesadillas
Las quesadillas se cocinan en pocos minutos y pueden rellenarse con restos de pollo, jamón, champiñones, chorizo o distintas clases de queso. Cortadas en triángulos, se reparten con facilidad.
Para una reunión resulta práctico montar todas las quesadillas antes y cocinarlas en el horno. La sartén da buen resultado, pero obliga a trabajar una por una cuando los invitados ya están esperando.

Aros de cebolla
Los aros de cebolla crujientes funcionan como acompañamiento de hamburguesas, sándwiches y alitas. También pueden servirse solos con varias salsas.
Deben freírse cerca del momento de comer y quedar bien escurridos. Si se tapan o se amontonan calientes, el vapor ablanda rápidamente el rebozado.

Fingers de pollo
Los fingers de pollo resultan fáciles de repartir y pueden cocinarse fritos, al horno o en freidora de aire. Con un rebozado bien sazonado no necesitan demasiadas salsas.
Se pueden dejar marinando con antelación, pero el empanado queda mejor cuando se hace poco antes de cocinar. Después los mantenemos sobre una rejilla hasta llevarlos a la mesa.
Un postre que se pueda comer sin platos

Brownie de chocolate
El brownie de chocolate se prepara el día anterior, se conserva bien y puede cortarse en pequeños cuadrados. Es más limpio y manejable que una tarta con relleno o cobertura.
No conviene hacer porciones grandes. Después de una cena con pizzas, empanadas o frituras, un cuadrado pequeño suele ser suficiente para terminar.
Cómo montar un menú sin preparar demasiada comida
Para una reunión de cuatro a seis personas podemos escoger dos aperitivos, un plato frío y una comida más consistente, como pizza, empanada, hamburguesas o fajitas. Añadir cinco frituras diferentes solo aumenta el trabajo y hace que buena parte de la comida llegue fría.
Un menú sencillo podría estar formado por guacamole, croquetas, ensaladilla y empanada. Otra combinación sería hummus, patatas bravas, alitas y pizza. También podemos preparar gildas, tequeños, fajitas y brownie. En los tres casos hay variedad sin convertir la cocina en un servicio de bar.
Cuando no existe un plato principal, debemos calcular alrededor de 10 a 12 piezas pequeñas por adulto. Las porciones de tortilla, pizza, sándwich, empanada o hamburguesa cuentan bastante más que una gilda o una croqueta.
Las recetas con mayonesa, huevo, carne o pescado deben permanecer refrigeradas hasta poco antes de comer. Sacar fuentes pequeñas y reponerlas es más seguro y mantiene mejor el aspecto de los alimentos.
La finalidad de esta cena no es preparar el mayor número posible de recetas. Consiste en tener comida suficiente, variada y fácil de servir para que todos puedan ver el partido sin organizar turnos delante de los fogones.
Categorías: Recetario de cocina




