Para 1
1.95€/pers.
185kcal/100g
Ingredientes
- 30 ml de Fernet-Branca
- 30 ml de crème de menthe blanca
- 30 ml de vermut rojo
- Hielo abundante
- 1 cereza de cóctel o guinda para terminar
La sobremesa cambia bastante cuando en vez de sacar una copa amable sacamos una con aristas, con amargor, con hierbas y con ese punto mentolado que no busca gustar a todo el mundo al primer trago. Ahí entra de lleno el Apotheke. No es un combinado pensado para refrescar una tarde de verano ni para beber casi sin enterarse. Va por otro camino: trago corto, frío de verdad, oscuro en carácter y con una mezcla que se apoya en tres botellas con voz propia. Cuando sale bien, no parece una ocurrencia rara, sino una copa antigua con bastante aplomo.
La clave está en no pasarse de listo con la fórmula. Aquí funciona mucho mejor la versión a partes iguales, porque el Fernet-Branca, la crème de menthe blanca y el vermut rojo ya traen suficiente empuje como para no necesitar empujones extra. Si cargamos demasiado la mano con el Fernet, el conjunto se pone más duro de la cuenta y pierde ese equilibrio tan particular entre menta, amargor, notas vínicas y final casi medicinal que hace reconocible al Apotheke. También conviene servirlo en copa muy fría y removerlo con calma: este cóctel gana muchísimo cuando llega limpio, sedoso y bien integrado.
Si os gustan las copas caseras con identidad, aquí hay parentesco de barra con otros tragos muy conocidos que se mueven en registros distintos, como el Daiquiri, el Mojito cubano o la Caipiriña. Los tres comparten esa idea de receta corta, reconocible y sin demasiados adornos, aunque el Apotheke juegue en una sobremesa bastante más seria, más amarga y bastante menos juguetona. Precisamente por eso tiene su hueco: cuando apetece una copa con carácter de digestivo y sin rastro de dulzor facilón, esta mezcla cumple de sobra.
Receta casera de cóctel Apotheke

Preparación paso a paso
- Enfriamos la copa donde vayamos a servir el cóctel. Podemos meterla unos minutos en el congelador o llenarla con hielo y agua mientras montamos la mezcla.
- Llenamos un vaso mezclador con hielo abundante. En esta receta interesa mucho trabajar con buen frío y una dilución controlada, porque el perfil del trago cambia bastante si queda tibio o demasiado agresivo.
- Vertemos el Fernet-Branca, la crème de menthe blanca y el vermut rojo. Aquí merece la pena medir bien. Al ser una receta tan corta, unos mililitros de más o de menos se notan enseguida.
- Removemos con cuchara de bar durante unos 15 o 20 segundos. No lo agitamos en coctelera, porque lo que buscamos es una textura limpia, brillante y sin aire de más.
- Vaciamos la copa si la habíamos preparado con hielo y agua, y colamos la mezcla directamente dentro. El resultado debe quedar frío, oscuro y muy serio ya desde la vista.
- Terminamos con una cereza de cóctel. No hace falta montar nada más. En una copa así, un remate sencillo le sienta mejor que una decoración que distraiga del vaso.



Consejos para un Apotheke de rechupete
- Usad crème de menthe blanca y no verde, para que el sabor mande más que el color.
- No conviene recortar el hielo en el vaso mezclador: un enfriado serio redondea mucho mejor el amargor.
- Si el vermut rojo es demasiado dulzón, el conjunto puede perder filo; mejor elegir uno equilibrado que aporte fondo sin convertir la copa en postre líquido.
- La copa bien fría hace más por este cóctel que cualquier adorno.
- En un trago con tanto carácter, remover unos segundos de más suele sentarle mejor que quedarse corto.
- Si os interesa una versión más amable, es preferible tocar el tipo de vermut rojo antes que alterar la proporción clásica.
- No lo alarguéis con soda ni lo sirváis sobre hielo en el vaso final si buscáis la lectura clásica del combinado.
- La cereza no está ahí por capricho: mete un contraste dulce pequeño, pero muy útil, en una receta bastante afilada.
Curiosidades de rechupete
El nombre ya pone bastante en situación. Apotheke suena a botica, a frascos oscuros, a hierbas maceradas y a remedio antiguo servido con pocas bromas. Y la verdad es que le encaja de maravilla, porque el primer golpe aromático mezcla menta, mentol y ese fondo amargo tan reconocible del Fernet. No estamos ante una copa tropical ni ante una de esas que se apoyan en zumos, espuma o azúcar para caer simpáticas. Esta va por un camino mucho más seco y más nocturno.
También tiene gracia que un cóctel con una historia bastante menos trillada que otros clásicos haya sobrevivido precisamente por una combinación tan atrevida. Las referencias digitales que mejor lo recogen lo relacionan con Harry’s ABC of Mixing Cocktails y coinciden en esa estructura de tres ingredientes a partes iguales. No es poca cosa, porque aquí se juntan tres perfiles que por separado pueden resultar duros y, sin embargo, en el vaso encuentran un punto de equilibrio sorprendente.
Otra de sus virtudes está en que obliga a respetar la técnica. El Apotheke no se beneficia de adornos innecesarios ni de ocurrencias de última hora. Necesita temperatura, medida fina y una mano tranquila al remover. De hecho, una de las ideas que más se repite en torno a este cóctel es que funciona mejor al final de la noche, cuando uno ya no busca una copa expansiva ni refrescante, sino algo corto, intenso y con bastante personalidad.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Nada más ver la lista de ingredientes aparece la cuestión de si la crème de menthe debe ser blanca o puede ser verde. Para esta versión, mejor blanca. El sabor mentolado ya está ahí y no hace falta añadir además un color más invasivo que cambie la presencia de la copa.
A más de uno le sorprende que las tres botellas vayan a la misma proporción, pero justo ahí está parte de la gracia del trago. Cuando el reparto se equilibra, el Fernet aprieta, sí, pero no se lo come todo; la menta refresca sin parecer un caramelo y el vermut da fondo sin ponerse por delante.
Cuando toca comprar el vermut, suele salir la duda de si vale uno muy dulce o conviene algo más seco. Lo que mejor funciona aquí es un vermut rojo con peso, pero razonable. Si se dispara el dulzor, el cóctel pierde filo; si se queda demasiado seco, el conjunto se vuelve más duro de la cuenta.
En el primer sorbo también se nota enseguida si este cóctel debe agitarse o removerse. Aquí manda el vaso mezclador. Al remover conseguimos un enfriado más limpio y una textura más pulida, algo importante en una copa donde no hay zumos, clara ni otros ingredientes que pidan coctelera.
Bastantes lectores se preguntan después de cenar si es una copa demasiado intensa para empezar con el Fernet. La respuesta más honesta es que depende del paladar, pero esta receta suele ser una puerta de entrada bastante más amable que beber el amaro solo. Sigue siendo un trago serio, claro, aunque con el vermut y la menta queda más trabajado y bastante más redondo.
Y cuando llega el momento de servirlo, siempre cae la misma duda: si merece la pena poner la cereza o se puede dejar sin remate. Poder, se puede. Ahora bien, esa pequeña nota dulce al final ayuda más de lo que parece y le sienta francamente bien a una mezcla que no va precisamente sobrada de caricias.
Última revisión: 9 mayo 2026
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