Para 4
4.5€/pers.
195kcal/100g
Ingredientes
- 400 g de trigo roto o blat trencat
- 100 g de botifarrón blanco
- 100 g de sobrasada de Menorca
- 100 g de costilla de cerdo troceada
- 100 g de panceta fresca o xulla
- 100 g de botifarrón negro
- 200 g de boniato o patata
- 2 tomates de colgar bien maduros, unos 200 g
- 1 cabeza de ajos
- 30 ml de aceite de oliva virgen extra
- 5 g de sal, o al gusto
- Agua fría para el remojo
El nombre puede despistar bastante. El arroz de la tierra menorquín no se prepara con arroz, sino con trigo roto, conocido en la isla como blat trencat. Después del remojo, el grano se hornea con carne de cerdo, sobrasada y botifarrones hasta quedar tierno, suelto y ligeramente tostado por arriba.
En las islas no solo hay playas bonitas. La gastronomía es abundante y exquisita. Echa un vistazo a las mejores recetas de las islas baleares.
Era una preparación ligada a las matanzas del cerdo, cuando se aprovechaban distintas piezas de carne y los embutidos recién hechos. También aparece citado como arroz moro, y algunos autores relacionan su base de trigo y su cocción al horno con una posible herencia de la cocina árabe. La incorporación del cerdo sería, en ese caso, una adaptación posterior de la receta en Menorca.
Nos quedamos con la versión tradicional de horno directo. No lleva cebolla, pimiento, vino ni caldo, ingredientes que aparecen en fórmulas más modernas. Aquí el trigo se hidrata durante ocho horas y termina de hacerse con el tomate, el aceite y la grasa que van soltando la carne y los embutidos. El resultado no debe quedar caldoso ni cremoso: es un plato de grano suelto, bastante seco y con una capa superior algo dorada.
Por la forma de cocinar el cereal con carne de cerdo, ajo y patata, recuerda al arroz al horno valenciano. Las migas extremeñas y las migas al pastor aragonesas parten de otro ingrediente, el pan, pero comparten ese origen de cocina rural, el aprovechamiento y los tropezones de panceta o embutido.
Receta casera de arroz de la tierra menorquín


Preparación paso a paso
- La víspera ponemos el trigo roto en remojo dentro de un cuenco grande y lo cubrimos con abundante agua fría. Necesita espacio porque, a medida que se hidrata, aumenta bastante de volumen. Lo dejamos unas 8 horas.
- Pasado ese tiempo, volcamos el trigo en un colador amplio y lo dejamos escurrir durante 10 o 15 minutos. No debe entrar en la cazuela chorreando agua, ya que el exceso de humedad impediría que la superficie se secara bien durante el horneado.
- Precalentamos el horno a 160 ºC, con calor arriba y abajo. Utilizamos una cazuela ancha y baja, preferiblemente de barro, de unos 30 o 32 centímetros de diámetro. El trigo no debería formar una capa muy gruesa.
- Pelamos el boniato y lo cortamos en trozos de unos 2 centímetros. Pelamos también los tomates y los troceamos. A la cabeza de ajos solo le retiramos las capas exteriores de piel que estén sueltas o secas, procurando que permanezca entera.
- Cortamos la costilla y la panceta en cuatro porciones. Dividimos de la misma manera el botifarrón blanco, el botifarrón negro y la sobrasada. Conviene que los embutidos no queden demasiado pequeños, para que no se deshagan por completo y podamos repartir un poco de cada uno en cada plato.
- Extendemos el trigo bien escurrido por el fondo de la cazuela. Repartimos por encima el boniato, el tomate, la costilla, la panceta y los tres embutidos. Colocamos la cabeza de ajos en el centro, añadimos la sal con moderación y regamos todo con el aceite de oliva virgen extra.
- Introducimos la cazuela en la parte media del horno y cocinamos durante 45 minutos sin remover. A partir de los 40 minutos comprobamos el punto. El trigo debe estar tierno, aunque conservará algo más de mordida que el arroz, y la superficie tiene que verse seca y ligeramente dorada.
- Sacamos la cazuela y la dejamos reposar durante 5 minutos. Repartimos el trigo junto con un trozo de cada carne y embutido, boniato, tomate y algún diente del ajo asado.





Consejos para un arroz de la tierra menorquín de rechupete
- Buscad trigo roto de grano grueso, también vendido como blat trencat. No debe confundirse con cuscús ni con bulgur instantáneo, porque absorben el agua de otra manera y necesitan otros tiempos.
- El remojo completo de ocho horas no es un trámite. Esta versión no incorpora caldo al horno, así que el trigo debe llegar bien hidratado antes de entrar en la cazuela.
- Utilizad una cazuela ancha y poco profunda. Si amontonamos demasiado el trigo, el centro puede quedar húmedo y apelmazado mientras la superficie se tuesta.
- La panceta debe ser fresca y sin ahumar. Una panceta ahumada taparía el sabor de la sobrasada y de los botifarrones, además de alejar la receta del perfil tradicional.
- Cortad la sobrasada y los botifarrones en porciones generosas. Los trozos pequeños se funden demasiado deprisa y pueden desaparecer entre el trigo.
- No os paséis con la sal al principio. Los embutidos menorquines ya aportan bastante sazón, y siempre resulta más fácil corregir en el plato que arreglar una cazuela salada.
- Podemos usar boniato o patata. El boniato aporta un fondo más dulce que combina bien con la sobrasada; la patata deja un resultado algo más neutro.
- No añadimos agua ni caldo por precaución. Si el trigo sigue duro después del horneado, normalmente el problema está en un remojo insuficiente o en un grano demasiado grueso, no en la falta de líquido durante la cocción.
- Durante el horneado no removemos. Así mantenemos los ingredientes repartidos y conseguimos que la parte superior quede seca y ligeramente tostada.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Aunque el nombre lleve a pensar otra cosa, ¿por qué se llama arroz de la tierra si no contiene arroz? La denominación alude a una elaboración que visualmente recuerda a un arroz seco al horno, pero el cereal tradicional es trigo roto. En Menorca también se ha conocido como arroz moro.
Al comprar el ingrediente puede aparecer la duda de si el bulgur sirve como sustituto del trigo roto. Ambos son productos de trigo partido, pero no siempre reciben el mismo tratamiento previo ni tienen el mismo grosor. Para mantener esta receta conviene buscar blat trencat o trigo roto sin precocer. Con bulgur instantáneo habría que cambiar el remojo y el horneado.
En algunas recetas se prepara un sofrito y se añade caldo, pero ¿esta versión puede llevar líquido al horno? No lo necesita. La fórmula tradicional que hemos seguido utiliza el cereal remojado, tomate, aceite, carne y embutidos. Añadir caldo produciría una textura más húmeda y nos llevaría a otra variante.
También podéis preguntaros si queda mejor con boniato o con patata. Las dos opciones aparecen en la cocina menorquina. El boniato aporta dulzor y contrasta con los embutidos; la patata absorbe parte de la grasa y deja un sabor más discreto. Podemos elegir según el resultado que prefiramos sin cambiar la técnica.
Si sobra, dejamos que pierda el calor y guardamos el plato en un recipiente cerrado en la nevera. Para recalentarlo, conviene cubrirlo para que el trigo no se reseque, usando el horno a temperatura moderada o el microondas. No tendrá exactamente la misma superficie tostada, pero conservará bien el sabor.
Última revisión: 26 julio 2026
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