Para 4
1.10€/pers.
180kcal/100g
Ingredientes
- 2 berenjenas
- 50 g. de harina de trigo de todo uso
- 80 ml de miel de caña
- 200 ml de aceite de girasol
- Sal (al gusto de cada casa)
- 250 ml de agua con gas
En Córdoba, juntar lo dulce y lo salado no es una ocurrencia moderna. Las berenjenas tienen un sitio muy reconocible en su cocina y las berenjenas fritas con miel de caña son uno de esos platos que aparecen una y otra vez en tabernas y restaurantes.
Ese contraste de sabores encaja además con una cocina cordobesa en la que todavía se reconoce la herencia andalusí en la combinación de dulce y salado y en el uso de esta hortaliza. Receta muy típica de la gastronomía andaluza. Al igual que todas estas de las mejores recetas de la cocina andaluza.
Aquí hay una pequeña confusión de nombre que merece la pena aclarar. La miel de caña no es miel de abejas: procede de la caña de azúcar y tiene una textura espesa y un sabor más tostado que una miel floral. Podemos sustituirla por otra miel si no encontramos la original, pero no sabrá igual y cambia bastante el perfil de esta tapa.
El punto delicado no es el dulzor, sino la berenjena. Cuando la fritura se hace a una temperatura baja o metemos demasiada cantidad de golpe, absorbe aceite con facilidad y pierde lo mejor del plato. Buscamos justo lo contrario: una superficie fina y crujiente y un interior tierno, sin convertir la harina en un rebozado grueso. El agua con gas que figuraba en la receta original tendrá aquí una función real dentro del proceso y no quedará relegada a un consejo.
La misma berenjena permite ver tres resultados completamente diferentes. Las berenjenas califales llevan un rebozado más completo y una reducción de Pedro Ximénez; las berenjenas al horno con miel cambian la fritura por el horno; y las berenjenas rellenas de verduras al estilo turco muestran otra forma de cocinarlas, al horno y con un relleno vegetal especiado. En la colección de recetas con berenjena hay más opciones para seguir comparando técnicas.
Receta casera de berenjenas fritas con miel de caña

Preparación paso a paso
- Lavamos las berenjenas, retiramos el pedúnculo y las secamos. Podemos pelarlas, pero prefiero dejar la piel, porque ayuda a que los bastones mantengan mejor la forma. Las cortamos primero en láminas gruesas y después en bastones de aproximadamente 1 cm de grosor.
- Colocamos los bastones en un recipiente amplio y añadimos el agua con gas recién abierta. Los movemos para que se mojen bien por todas partes y los dejamos reposar 30 minutos, dándoles alguna vuelta durante ese tiempo.
- Escurrimos las berenjenas y las secamos muy bien con papel de cocina o un paño limpio. Deben perder toda la humedad superficial antes de pasar por la harina.
- Ponemos el aceite en una sartén mediana y lo calentamos hasta unos 180 ºC. Mientras alcanza la temperatura, colocamos la harina en un plato o recipiente ancho.
- Pasamos los bastones por la harina justo antes de freírlos. Deben quedar cubiertos por una capa muy fina de harina, así que sacudimos bien el exceso. No los dejamos enharinados esperando porque la humedad de la berenjena terminaría formando una pasta.
- Freímos en tandas pequeñas, sin llenar la sartén. Los dejamos entre 2 y 3 minutos, moviéndolos cuando sea necesario, hasta que estén dorados por fuera y tiernos por dentro. Entre tanda y tanda esperamos unos segundos para que el aceite recupere temperatura.
- Sacamos las berenjenas y las dejamos unos instantes sobre papel absorbente o una rejilla. Añadimos una pizca de sal mientras siguen calientes.
- Las pasamos enseguida a la fuente y repartimos la miel de caña en hilos finos por encima. Añadimos la miel justo antes de servir, porque si las dejamos mucho rato bañadas en ella la superficie irá perdiendo el crujiente.











Consejos para unas berenjenas fritas con miel de caña de rechupete
- Intentad que los bastones tengan un grosor parecido. Unos muy finos junto a otros gruesos impiden conseguir una fritura uniforme.
- No hace falta pelarlas. La piel es comestible y da algo más de estructura; solo la retiraría si es especialmente gruesa o si preferís una textura más blanda.
- El punto decisivo es la temperatura del aceite. Si baja demasiado, la berenjena tarda más en dorarse y absorbe bastante más grasa. Por eso conviene freír poca cantidad cada vez.
- No buscamos un rebozado grueso. Aquí queremos harina apenas adherida, suficiente para formar una película fina alrededor del bastón.
- La miel de caña debe ponerse al final y con medida. Podemos llevar una parte a la mesa para que cada uno ajuste el equilibrio entre dulce y salado.
- Recién fritas es cuando mejor están. Si las amontonamos, tapamos o dejamos esperando demasiado, el vapor reblandece la superficie y perdemos el contraste crujiente y tierno.
- Como entrante cordobés funcionan muy bien junto a un salmorejo servido aparte, sin necesidad de cubrir las berenjenas con él.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Podemos cortarlas en rodajas, no solo en bastones. Para que se hagan bien, interesa que no sean demasiado gruesas; unos 5-7 mm es una medida cómoda. Los bastones, sin embargo, dan más superficie crujiente y son fáciles de compartir como aperitivo.
Si no encontramos miel de caña, podemos emplear miel de flores, pero el sabor cambia. La de caña es más tostada y menos floral. Para mantener el perfil de la receta cordobesa, la miel de caña es la primera opción.
Cuando quedan aceitosas, lo primero que debemos revisar es la fritura. Meter demasiada berenjena de golpe enfría el aceite; dejar una capa gruesa de harina tampoco ayuda. Aceite caliente, pocas piezas por tanda y una fritura corta es la combinación que buscamos.
El agua con gas no convierte la receta en imposible si no la tenemos. Podemos freír las berenjenas sin este paso, pero aquí la usamos como parte de la técnica para conseguir un acabado ligero. Después del remojo sigue siendo fundamental secarlas bien.
No es buena idea freírlas una hora antes y taparlas hasta servir. El vapor acaba con la textura exterior y la miel la ablanda todavía más. La fritura debe quedar para el último momento y la miel se añade al llevarlas a la mesa.
Última revisión: 25 septiembre 2026
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