Bocartes a la cazuela, la receta cántabra que no perdona el punto del pescado

Bocartes a la cazuela, la receta cántabra que no perdona el punto del pescado

Icono personas Para 4Icono euro 2.8€/pers.Icono calorias 175kcal/100g

Ingredientes

  • 800 g de bocartes frescos, limpios de cabeza y tripa
  • 1 cebolla grande
  • 2 dientes de ajo
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 cucharadita rasa de pimentón dulce o agridulce
  • 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Perejil fresco picado (opcional)
  • Sal al gusto

En Cantabria, al boquerón fresco se le llama bocarte, y eso ya conviene tenerlo claro antes de empezar. Estos bocartes a la cazuela no son anchoas en salazón ni boquerones en vinagre: aquí hablamos del pescado fresco, pequeño, sabroso y cocinado lo justo.

La receta va por el camino sencillo. Una cebolla bien pochada, un poco de ajo, pimentón dulce sin quemarlo y un chorrito de vino blanco. Después entran los bocartes, se tapa la cazuela y se hacen en pocos minutos. Si nos alargamos, el pescado se queda seco y se rompe con mirarlo.

Es una preparación muy de casa, de las que no necesitan una lista larga de ingredientes. La clave está en tratar bien el pescado: limpiar los bocartes, secarlos un poco, salar con cabeza y no removerlos como si estuviéramos haciendo unas patatas. La cazuela se mueve con las asas, no con la cuchara metida entre los peces.

¡Ah, Cantabria! Menuda tierra… Y menuda es su gastronomía. ¿Quieres saber más? Aquí tienes las mejores recetas de la cocina cántabra.

Si os gusta este tipo de pescado azul pequeño y sabroso, en el blog también tenéis los boquerones en vinagre, más de aperitivo frío, las sardinas fritas, con su harina justa y aceite caliente, y las sardinas asadas con cachelos, que tiran por otro lado pero comparten esa cocina de pescado azul sin demasiadas vueltas.

Receta casera de bocartes a la cazuela

Preparación paso a paso

  1. Empezamos limpiando los bocartes si no vienen ya preparados de la pescadería. Les quitamos la cabeza y la tripa, los lavamos con suavidad bajo agua fría y los dejamos escurrir. Después los secamos con papel de cocina y les ponemos un poco de sal.
  2. Pelamos la cebolla y la cortamos en juliana fina. Pelamos también los dientes de ajo y los picamos pequeños o los laminamos, como más nos guste encontrarlos después en la cazuela.
  3. Ponemos una cazuela amplia al fuego con el aceite de oliva. Añadimos la cebolla con una pizca de sal y la cocinamos a fuego medio durante unos 10-12 minutos, hasta que esté blanda y transparente. No buscamos dorarla fuerte.
  4. Incorporamos el ajo y lo dejamos cocinar 1 minuto, solo hasta que empiece a oler bien. Si lo tostamos demasiado, luego amarga y se nota más de la cuenta.
  5. Apartamos la cazuela unos segundos del fuego y añadimos el pimentón. Removemos rápido para que se mezcle con la cebolla y el aceite. Este paso hay que hacerlo sin despistarse, porque el pimentón quemado estropea toda la cazuela.
  6. Vertemos el vino blanco y devolvemos la cazuela al fuego. Dejamos que hierva 3-4 minutos para que pierda el alcohol y se forme una base corta, con la cebolla jugosa pero sin exceso de líquido.
  7. Colocamos los bocartes sobre la cebolla, procurando que queden repartidos en una sola capa o lo menos amontonados posible. Movemos la cazuela con cuidado para que el fondo se reparta, pero no removemos con cuchara.
  8. Tapamos y cocinamos a fuego medio-bajo durante 3-4 minutos. Si los bocartes son pequeños, con ese tiempo será suficiente. Si son algo más grandes, podemos darles 1 minuto más, pero sin pasarnos.
  9. Apagamos el fuego y dejamos reposar la cazuela 2 minutos tapada. Con el calor que queda se termina de asentar el pescado y la cebolla queda más integrada.
  10. Terminamos con un poco de perejil fresco picado si nos apetece. Servimos los bocartes calientes, directamente de la cazuela, con la salsa de cebolla y pimentón por encima.

Consejos para unos bocartes a la cazuela de rechupete

  • Para esta receta van mejor los bocartes frescos y medianos, no ejemplares enormes. Los pequeños se cocinan rápido y quedan más finos en una cazuela corta como esta.
  • Si los compramos enteros, conviene limpiarlos cuanto antes. El pescado azul pequeño es delicado y no agradece pasar horas con la tripa puesta.
  • La cebolla debe quedar hecha antes de añadir el pescado. Los bocartes necesitan muy poco tiempo, así que no podemos esperar que la cebolla termine de cocinarse después.
  • Mucho ojo con el pimentón. Lo añadimos fuera del fuego o con el fuego muy bajo, removemos rápido y enseguida echamos el vino. Así evitamos que el pimentón se queme y deje sabor amargo.
  • No hace falta cubrir los bocartes con caldo ni agua. Esta receta no va de nadar en salsa, sino de una cazuela corta, con cebolla jugosa y el pescado hecho en su propio vapor.
  • Mejor mover la cazuela que meter una cuchara. Los bocartes son frágiles y, si los mareamos, acabaremos con una mezcla deshecha.
  • El vino blanco debe ser seco y normalito, pero bebible. No hace falta abrir una botella cara, aunque tampoco conviene usar uno que no tomaríamos ni en rebajas.
  • Si queréis un punto ligeramente picante, podéis usar pimentón agridulce o mezclar una punta de pimentón picante con el dulce. Con poco basta.
  • Esta receta gana si se come recién hecha. Recalentada pierde bastante, porque el pescado se seca y la textura cambia.
  • Para acompañar, unas patatas cocidas, una ensalada sencilla o un poco de pan son más que suficiente. No hace falta montar un menú complicado alrededor.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

Cuando el pescado es tan pequeño, mucha gente duda con cuánto tiempo deben cocinarse los bocartes. La respuesta corta es: poco. En una cazuela tapada, con la base ya caliente, suelen estar listos en 3-4 minutos. Si son muy grandes, sumamos 1 minuto más, pero no los dejamos hervir como si fueran un guiso de carne.

También puede pasar que la cazuela quede con demasiado líquido. En ese caso, el fallo suele estar en añadir más vino del necesario o en no evaporarlo antes de meter el pescado. Para unos bocartes a la cazuela jugosos, la base debe quedar húmeda, no caldosa.

Otra duda típica es si podemos prepararlos con boquerones. Sí, porque hablamos del mismo pescado fresco con distinto nombre según la zona, pero si queremos mantener el enfoque cántabro lo normal es llamarlos bocartes. Lo importante es que sean frescos, limpios y no demasiado grandes.

Si os preocupa el anisakis, la clave está en cocinar bien el pescado. En esta receta no se comen crudos ni marinados, pero aun así conviene asegurarse de que los bocartes quedan hechos en toda la pieza. Si vais a dejarlos muy poco hechos por gusto personal, entonces ya entramos en otra historia y habría que extremar la precaución.

La harina aparece en algunas versiones, pero aquí no la usamos. Con una cebolla bien pochada, el vino reducido y el aceite con pimentón ya tenemos una salsa suficiente. Si añadimos harina, la cazuela queda más espesa y se acerca a otra variante.

Última revisión: 5 julio 2026

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30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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