Bondiola de cerdo asada

Bondiola de cerdo asada

Icono personas Para 6Icono euro 2.5€/pers.Icono calorias 265kcal/100g

Ingredientes

  • 1,8 – 2 kg. de bondiola de cerdo (aguja o cabeza de lomo
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada de mostaza antigua
  • 1 cucharada de miel o azúcar moreno
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • ½ cucharadita de pimentón picante (opcional)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • ½ cucharadita de comino molido
  • 2 ramitas de tomillo o romero
  • 30 ml de vinagre de manzana o zumo de limón
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 200 ml de caldo o vino blanco
  • 1 hoja de laurel
  • Sal y pimienta negra recién molida

Hoy te enseñamos cómo preparar una bondiola de cerdo asada al horno bien jugosa y repleta de sabor. Con esta receta conseguirás una cocción lenta que nos garantiza una carne dorada y bien tierna y una marinada bien aromática. ¡Perfecta, para cuando tengas invitados en casa!

La bondiola de cerdo asada es una elaboración irresistible para aquellas personas que se decanten más por la carne que por otros platos principales. Se trata de una elaboración que presenta un sabor intenso y una jugosidad increíbles y para prepararla se utiliza la cabeza de lomo o la parte superior de la zona del cuello del cerdo. Además, también se hace uso de su infiltración de grasa, haciendo de esta carne, una increíblemente tierna, sabrosa e ideal para una cocción lenta.

El asado de redondo de ternera con patatas ofrece una alternativa igualmente contundente al horno con su carne tierna y jugosa, perfecta para comidas familiares sin complicaciones. Otra opción con un punto más elegante es el solomillo de cerdo con salsa de uvas, donde la fruta aporta frescura y contraste a la carne. Y si te gustan los sabores intensos y un toque agridulce, el secreto ibérico con salsa de cerveza y miel combina la melosidad del cerdo con una salsa rica y aromática ideal para acompañar pan o purés suaves.

Receta casera de bondiola de cerdo asada

Preparación del adobo y la carne

  1. Preparamos el adobo. En un bol mezclamos el ajo picado fino, la mostaza, la miel, los pimentones, el orégano, el comino, el vinagre y el aceite. Salpimentamos con alegría, probamos y ajustamos el punto ácido o dulce para dejarlo a nuestro gusto.
  2. Adobamos la pieza. Secamos la bondiola con papel de cocina, la colocamos en una fuente honda y la embadurnamos por todos los lados con el adobo, masajeando para que penetre en los recovecos. Añadimos las ramitas de tomillo y el laurel, tapamos y llevamos a la nevera entre 2 y 12 horas; cuanto más repose, más sabor.
  3. Atemperamos y precalentamos. Sacamos la carne 30–40 minutos antes de hornear para que pierda el frío. Encendemos el horno a 190 ºC con calor arriba y abajo, sin ventilador, y colocamos la rejilla en el tercio inferior.
  4. Sellamos opcionalmente. Si queremos un plus de color, calentamos una sartén amplia, marcamos la bondiola por todas sus caras 2–3 minutos y la pasamos de nuevo a la fuente. Si preferimos evitar cacharros, seguimos sin sellado: también queda bien.
  5. Preparamos el lecho líquido. Vertemos en la fuente el caldo o el vino, raspamos con una cuchara de madera para mezclar con los jugos del adobo y acomodamos la carne sobre una rejilla o directamente en la fuente. Cubrimos flojo con papel de aluminio, sin apretar.

Horneado

  • Primera fase de asado. Horneamos 60 minutos a 190 ºC, regando a mitad de tiempo con sus jugos. Si vemos que se seca, añadimos un chorrito más de caldo o agua caliente a la fuente.
  • Dorado final. Retiramos el papel, subimos la temperatura a 200–210 ºC y horneamos 35–45 minutos más, girando la pieza una vez y bañándola con los jugos cada 10–12 minutos para que brille y caramelice.
  • Comprobamos el punto. Si usamos termómetro, buscamos 70–72 ºC en el corazón de la pieza para un resultado jugoso y seguro. Sin termómetro, pinchamos con una brocheta: los jugos deben salir claros y la carne estar tierna al presionar.
  • Reposo imprescindible. Pasamos la bondiola a una tabla, la cubrimos con papel de aluminio sin sellar y dejamos reposar 10–15 minutos. Este rato estabiliza los jugos y facilita un corte limpio.

Preparación de la salsa y finalización

  1. Salsa rápida. Mientras reposa, colocamos la fuente al fuego suave, desglasamos rascando el fondo y dejamos que reduzca 3–5 minutos hasta quedar melosa. Si queremos más cuerpo, calentamos los jugos en un cazo y lo calentamos con dos cucharaditas de maicena disueltas en agua fría y removemos hasta que espese.
  2. Cortamos y servimos. Fileteamos en lonchas de 1 cm o deshilachamos con dos tenedores si buscamos un acabado más rústico. Servimos con la salsa por encima y la guarnición elegida.
  3. Una vez que el asado haya finalizado, ya tendremos lista nuestra deliciosa bondiola para servir en la mesa. Como mencionábamos con anterioridad y utilizar cualquier tipo de acompañante para este plato. Nuestra recomendación es que utilices ensalada, cualquier tipo de verdura u hortaliza que te agrade o incluso patatas fritas o asadas.

Esta elaboración es ideal para esas comidas más especiales en las que hayas invitado a familiares o amigos. ¡No sobrará ni un pedacito!

Consejos para una bondiola de rechupete

  • Para una carne más sabrosa, no escatimamos en reposo del adobo y en el atemperado previo. El sellado añade color y refuerza la corteza, pero no es obligatorio; si vamos con prisa, lo compensamos con un buen regado durante el horneado. La humedad en la fuente es clave: evita que la base se reseque y nos regala una salsa en dos minutos.
  • Si preferimos sabores más frescos, cambiamos el comino por ralladura de limón y un poco de zumo, y sustituimos el orégano por perejil picado al final. Para dietas con menos azúcar, eliminamos la miel y apostamos por pimentón y hierbas; el dorado se consigue igual con el calor alto del final. El termómetro es nuestro mejor amigo, sobre todo con piezas grandes: nos quita dudas y dramas.
  • En guarniciones, las patatas asadas nunca fallan, pero también le van coles de Bruselas salteadas, calabaza al horno o una ensalada de hojas amargas para equilibrar. Si sobra, guardamos la carne en un táper con su jugo y al día siguiente triunfa en bocadillo con pepinillos y mostaza. Para recalentar sin secar, añadimos un par de cucharadas de caldo y tapamos.
  • Un giro criollo queda de cine con ají molido, laurel y vinagre, servido con chimichurri casero. En clave BBQ, mezclamos el adobo con salsa barbacoa y un toque de café o cacao puro para profundidad, y terminamos con un glaseado final. Si buscamos un perfil mediterráneo, tiramos de romero, vino blanco y ralladura de naranja, y acompañamos con aceitunas y pan crujiente.

Curiosidades de rechupete

La bondiola de cerdo es un corte muy apreciado en países como Argentina, Uruguay o Italia, donde se cocina a fuego lento durante horas para aprovechar al máximo su infiltración natural de grasa. Esa grasa, lejos de ser un problema, es la responsable de que la carne quede tan jugosa y melosa tras el asado.

En España no es un corte tan habitual con este nombre, pero se corresponde con la aguja o la parte alta del cuello del cerdo, una zona especialmente sabrosa y perfecta para cocciones largas. De hecho, es una de las piezas favoritas para asados, estofados y recetas de cuchara en muchas cocinas tradicionales.

Otro dato curioso es que la bondiola admite muy bien marinados potentes. Es una carne “agradecida”, que absorbe aromas de especias, hierbas y adobos sin perder su identidad, lo que la convierte en una pieza ideal para recetas festivas o comidas para muchos comensales.

Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails

Hay quien nos escribe preguntando si se puede reducir el tiempo de reposo del adobo. Se puede, pero conviene saber que ese descanso es el que marca la diferencia en el sabor final. Con pocas horas queda rica; con un reposo largo, queda espectacular.

También aparecen dudas sobre el sellado previo de la carne. No es un paso obligatorio, aunque sí recomendable si se busca una corteza más marcada. Omitirlo no estropea la receta, siempre que se mantenga una buena humedad durante el horneado y se riegue la pieza con sus propios jugos.

Otra consulta habitual tiene que ver con la temperatura interna. Alcanzar unos 70–72 ºC en el centro garantiza una carne jugosa y segura. Pasarse de ese punto hará que la bondiola empiece a perder jugos, algo que conviene evitar en piezas tan grandes.

Por último, muchos preguntáis qué hacer si sobra carne. La buena noticia es que la bondiola mejora incluso al día siguiente. Bien conservada con su salsa, se puede recalentar sin problema o usar en bocadillos, tacos o platos de aprovechamiento con un resultado de diez.

Última revisión: 17 diciembre 2025

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