Buñuelos de viento rellenos al horno. Receta fácil para Todos los Santos y Semana Santa, un bocatto di cardinale

Buñuelos de viento rellenos al horno. Receta fácil para Todos los Santos y Semana Santa, un bocatto di cardinale

Icono personas Para 8Icono euro 0.6€/pers.Icono calorias 314kcal/100g

Ingredientes

  • Para la masa de los buñuelos:
  • 125 ml de agua
  • 40 g de mantequilla
  • Una pizca de sal
  • 60 g de harina de trigo especial repostería
  • 2 huevos L
  • Para el relleno:
  • 200 ml de nata líquida o crema de leche para montar (mínimo 35% de M.G.)
  • 1 y 1/2 cucharadas de azúcar glass

En estas fechas llenas de castañas y calabazas no puede faltar la receta de buñuelos de viento, un postre clásico de la celebración de Todos los Santos, el 1 de Noviembre. En su versión tradicional se preparan en sartén, pero hemos querido dar un giro a la receta original y prepararlos al horno para hacerlos más ligeros.

Los buñuelos de viento al horno se pueden rellenar de crema pastelera, de una deliciosa crema de chocolate, de la adictiva crema de limón o, como en este caso, nata montada azucarada. Esta última es la opción más sencilla y rápida, no por ello menos sabrosa. Los amantes de la nata estarán de acuerdo con nosotros en que son un bocatto di cardinale.

Es un delicatessen muy similar a los profiteroles está al alcance de todos, pues aunque parezca una receta difícil no tiene una gran complicación, son mucho más fáciles de preparar que los clásicos buñuelos de viento fritos. Además, no tiene porque ser un dulce estacional, están buenísimos y se pueden preparar en cualquier fecha del año. De hecho, hay zonas de España en las que también se cocinan en Carnaval y en Cuaresma.

En Madrid los buñuelos de viento han llevado a ser tan populares como los churros, las porras o las tradicionales torrijas, y las pastelerías los tienen durante todo el año. En esta receta elaboramos una versión ligera de buñuelos de viento rellenos al horno, típicos de la gastronomía española, que están de rechupete. ¿Te animas con ellos?

Receta de buñuelos de viento

Preparación de la masa de los buñuelos de viento

  1. En un cazo calentamos el agua, la mantequilla y la sal. Cuando arranque a hervir lo retiramos del fuego y añadimos la harina tamizada de una sola vez. Removemos enérgicamente con una cuchara de madera hasta que comience a integrarse, durante unos segundos y volvemos a poner el cazo al fuego.
  2. Con la cazuela al fuego removemos la masa sin parar hasta que se forme una bola que se despegue de las paredes con facilidad. Lo que necesitamos conseguir es que la masa evapore la mayor cantidad de humedad posible, que nos quede una masa bien seca.
  3. Vemos que en el fondo de la cazuela se irá formando una película y que cada vez la bola es más compacta. Este proceso durará unos 3-4 minutos. Sabremos que la masa está lista cuando al tocarla con el dedo este nos queda limpio, sin restos de ningún tipo.
  4. Retiramos la cazuela del fuego y hacemos un hueco en el centro con la cuchara de madera. Añadimos el primer huevo y lo integramos removiendo sin cesar con la cuchara. Al principio parecerá misión imposible, pero terminará integrándose en la masa.
  5. Cuando el primer huevo se haya absorbido en su totalidad añadimos el siguiente, nunca antes. Procedemos de la misma manera, removiendo hasta integrar. Nos debe de quedar una textura bastante espesa, de tal forma que cuando hagamos las porciones en la bandeja estas no se desparramen. Dejamos atemperar la masa antes de introducir en una manga pastelera con boquilla redonda de 12.

Horneado de los buñuelos de viento. Decoración y presentación final

  1. Cubrimos una bandeja de horno con papel sulfurizado y depositamos sobre él pequeñas cantidades de la masa, dejando espacio entre ellos porque crecerán en el horno.
  2. Introducimos la bandeja en el horno, precalentado a 180º C con calor arriba y abajo, y cocemos los buñuelos durante 25 minutos.
  3. Una vez listos abrimos ligeramente la puerta del horno y atemperamos los buñuelos en su interior durante 20 minutos antes de sacarlos. Después dejamos que se enfríen por completo.
  4. Batimos la nata junto con una cucharada de azúcar glasé ayudándonos de unas varillas eléctricas para que la operación sea más sencilla y, sobre todo, menos cansada. Paramos cuando tome cuerpo y espesor, con cuidado de no pasarnos para que no se corte.
  5. Introducimos la nata montada azucarada en el interior de una manga pastelera con una boquilla de estrella.
  6. Cortamos los buñuelos fríos con unas tijeras, sin llegar a dividirlos en dos mitades.
  7. Rellenamos con la nata, espolvoreamos con el resto del azúcar glasé y listos para servir.

Consejos para unos buñuelos de viento rellenos al horno perfectos

  • Podría pasar que los buñuelos se hundieran al sacarlos del horno. Esto es síntoma de falta de cocción. Es muy importante no abrir la puerta del horno hasta el final de la cocción para evitar este punto.
  • Si la masa queda ligera, al hacer las porciones se desparraman por la bandeja. Sí, por el contrario, queda demasiado espesa, la forma saldrá bien pero la textura será dura.  Todo esto dependerá del grado de humedad con el que se quede la masa antes del horneado. En función de la harina que empleemos, absorberá más o menos humedad. Será cuestión de probar hasta conseguir la textura idónea.
  • Una vez que la masa está horneada y fría, podemos conservarla en el congelador en un recipiente hermético. También se mantendrá bastante bien en el frigo durante 4 o 5 días.
  • Cuando tengamos los bocaditos ya rellenados, debemos tener en cuenta que el relleno tenderá a humedecer la masa. Aunque se mantendrán bien unas horas. En ningún caso es recomendable rellenarlos con demasiada antelación.
  • Si no vamos a consumir los buñuelos en el momento de rellenarlos, o sí sobra alguno, los guardamos en la nevera dentro de un recipiente hermético.

Curiosidades de rechupete

Cuando llegan estas fechas, en muchas casas no fallan los buñuelos de viento, igual que no faltan los huesos de santo, las castañas o los panellets. Están muy ligados al Día de Todos los Santos y a los primeros días de noviembre, hasta el punto de que siguen ocupando escaparates de pastelería año tras año, especialmente en Madrid y en buena parte de España.

Lo curioso es que el apellido “de viento” no es ningún capricho. Se llama así porque, al freírse —o en este caso al hornearse—, la masa se hincha y queda ligera por dentro, como hueca, con ese interior listo para recibir nata, crema o chocolate sin protestar. Esa idea de buñuelo inflado y liviano es precisamente la que le da nombre.

Detrás de este dulce también hay bastante historia. No hay un único origen completamente cerrado, pero varias fuentes lo relacionan con antiguas tradiciones de masas fritas de influencia sefardí y árabe, muy presentes en la repostería española de sartén. De hecho, la costumbre de comer buñuelos por Todos los Santos se asocia a una evolución cristiana de dulces anteriores y a la tradición conventual, que ayudó a extenderlos en estas fechas.

Y luego está esa leyenda tan nuestra, mitad devoción, mitad cuento popular, que dice que cada buñuelo comido libera un alma del purgatorio. No hace falta jurarlo delante de un notario para reconocer que la historia ha ayudado bastante a que estos bocados se ganen un sitio fijo en el calendario repostero español.

Además, aunque la versión más conocida sea la frita, preparar buñuelos de viento al horno tiene toda la lógica del mundo si lo que se busca es una textura más ligera y una elaboración algo más limpia. Al final, la masa se mueve en un terreno muy cercano al de los profiteroles o la pasta choux, así que el paso por el horno encaja estupendamente y da unos bocados aireados, delicados y muy agradecidos de rellenar. Esto último ya es una inferencia culinaria a partir de la técnica de la masa que planteas, no una tradición histórica cerrada.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails

Al meterse con esta receta suele aparecer la duda de si unos buñuelos de viento al horno quedan igual que los fritos. Igual, igual, no quedan, porque la fritura aporta un exterior más intenso y ese punto tan clásico de “fruta de sartén”. Ahora bien, al horno salen más ligeros, menos grasos y con una textura muy agradable, sobre todo si la masa está bien seca antes de añadir los huevos y se respeta el horneado hasta el final.

También preocupa bastante por qué se bajan los buñuelos al sacarlos del horno. Aquí casi siempre hay dos culpables: o les falta cocción, o se abre el horno antes de tiempo y la masa todavía no ha terminado de fijar su estructura. En una masa de este tipo, el vapor interior es el que los empuja hacia arriba; si se corta el proceso demasiado pronto, se vienen abajo con una facilidad bastante antipática.

Más de uno se pregunta si esta masa es la misma que la de los profiteroles o los petit choux. La respuesta corta es que sí, se mueven en la misma familia técnica: agua, grasa, harina y huevo, con una cocción inicial en cazo para secar la masa y después un horneado o fritura que genera ese interior hueco tan característico. Por eso estos buñuelos al horno recuerdan tanto a pequeños profiteroles rellenos.

Otra duda muy habitual es cuándo hay que añadir los huevos para que la masa salga bien. El detalle importante está en no echarlos con la masa demasiado caliente, porque entonces el huevo se cocinaría a medias y la textura se iría al garete. Hay que dejar que pierda un poco de temperatura, añadirlos de uno en uno y no incorporar el siguiente hasta que el anterior esté totalmente absorbido.

También suele salir la pregunta de si se pueden rellenar con antelación. Poder, se puede, pero no es lo ideal. La nata montada va humedeciendo la masa poco a poco y esos bocados que al principio están secos y ligeros empiezan a perder gracia con las horas. Lo mejor es hornear y enfriar antes, y rellenar lo más cerca posible del momento de servir.

Y no falta quien pregunta si se pueden congelar. La masa ya horneada, vacía y bien guardada, aguanta bastante bien congelada o en recipiente hermético, pero una vez rellenos conviene tratarlos con más mimo. Ahí la nevera manda, y aun así lo suyo es no dormirse demasiado si queremos que sigan estando de rechupete.

Última revisión: 21 marzo 2026

Hemos trabajado 2 horas y 50 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?

60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.

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Sobre el autor

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1 comentario en “Buñuelos de viento rellenos al horno. Receta fácil para Todos los Santos y Semana Santa, un bocatto di cardinale”

  1. Enric

    Hola, creo que estos buñuelos no son los de viento tradicionales, más bien son, por la pasta choux, lo que llamamos Lyonesas y que se rellenan con nata, o crema o trufa. Sin más un abrazo por la labor que haces.

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