Para 4
2€/pers.
245kcal/100g
Ingredientes
- 2 calabacines medianos (o 1 grande)
- 1 Kg. de “Mexillón” de Galicia
- 2 zanahorias
- 1 cebolla
- 2 tomates maduros
- 200 ml. de nata líquida (para cocinar)
- 1 hoja de laurel
- Sal (al gusto)
- Aceite de oliva virgen extra
Además de utilizarlo en infinidad de platos, el calabacín es también un gran aliado de las recetas con pescado, para cocinarlo en el horno, con el relleno que más nos apetezca.
En el blog podéis encontrar platos en este estilo: los calabacines rellenos de pisto de mencía y solomillos de pollo y los calabacines rellenos de carne, aunque admiten todo tipo de rellenos.
El calabacín es una hortaliza con una elevada composición de agua, hasta un 95%, así que su aportación de calorías es mínima (15 calorías por cada 100 gr.).
Nos va genial para aligerar los platos, haciéndolos más saludables, y como anillo al dedo para vuestras dietas. En el momento de comprarlos, elegid los que estén firmes al tacto, compactos, y notéis que son pesados respecto a su tamaño. Desechad también los que veáis deteriorados, con golpes o manchas.
Para esta receta de calabacines rellenos necesitamos calabacines que tengan un buen diámetro, ya que vamos a cortarlos a lo ancho, y utilizar unos cilindros para rellenar. Uno mediano para 2 raciones o si no uno grande para 4 raciones.
Esta vez he elegido un relleno con sabor mar, con mis queridos mejillones gallegos como protagonistas. Casi el 100% de los que se consumen en España proceden de las Rías gallegas, y son siempre garantía de calidad. Los reconoceréis por la marca “Mexillón de Galicia”, con denominación de origen protegida.
Con un sofrito de verduras y una crema con nata, tenemos un sabroso relleno para nuestros calabacines rellenos de mejillones. Os van a encantar seguro. En casa no han dejado nada en el plato, así que seguro que están “de rechupete”.
Receta casera de calabacines rellenos de mejillones

Preparación de los mejillones
- Revisamos y desechamos los mejillones dañados o rotos. Los lavamos bajo el grifo y les retiramos las barbillas.
- En una olla grande, con un poco de agua en el fondo, añadimos lo mejillones junto a una hoja de laurel. Ponemos a fuego fuerte y cocinamos 3-4 minutos, para que se abran.
- Retiramos y dejamos atemperar. No tiréis el agua de la cocción. Retiramos los mejillones de las conchas y reservamos para más tarde, cuando los añadamos al relleno.




Preparación de los calabacines rellenos de mejillones
- Cortamos los extremos de los calabacines, y nos quedamos con las partes más gruesas. Las cortamos en rodajas anchas, obteniendo al menos 4, una para cada comensal.
- Las vaciamos con un cuchillo y reservamos la carne retirada (para el relleno). En una cazuela grande, llevamos agua a ebullición y cocemos los calabacines 10 min.
- Salamos al gusto. Retiramos con cuidado y reservamos.
- Picamos las verduras en “brunoise” (dados pequeños) y pochamos en una sartén con aceite de oliva virgen extra. Cuando estén blandas, pasados 10 min., añadimos los mejillones troceados. Mezclamos y seguimos cocinando.
- Finalmente, vertemos la nata líquida, mezclando bien. Cocinamos a fuego medio 5 minutos, para que vaya espesando la salsa. Queremos conseguir una textura suave y homogénea.
- Colocamos los cilindros de calabacín en una fuente de horno. Los rellenamos con la crema de mejillones y verduras, hasta el borde.
- Finalmente, gratinamos (función grill) en el horno unos 4-5 minutos, para darle el último toque al plato. Servimos bien caliente en la mesa.
A disfrutar de estos deliciosos calabacines rellenos. Espero que os animéis a prepararlos, espero vuestras fotos!









Consejos para una crema de zanahorias y calabaza de rechupete
- Usar verduras frescas y de temporada marca la diferencia en el sabor final, sobre todo en una receta tan sencilla donde cada ingrediente cuenta.
- Añadir el bicarbonato en la cantidad justa es clave para favorecer la caramelización sin alterar el gusto de la crema.
- Ajustar la textura al final permite adaptar la crema a cada momento, dejándola más ligera o más espesa según apetezca.
- Aprovechar toppings sencillos como puerro frito o picatostes aporta contraste y convierte la crema en un plato más completo.
Curiosidades de rechupete
La crema de zanahorias y calabaza es un ejemplo perfecto de cómo una receta sencilla puede ofrecer dos lecturas muy distintas según la técnica utilizada. La versión tradicional apuesta por una cocción suave en caldo, donde las verduras conservan su sabor natural y dan como resultado una crema equilibrada y reconfortante. En cambio, la versión más moderna se apoya en la caramelización de las verduras en sus propios jugos, intensificando el sabor y logrando una crema mucho más concentrada y profunda. Ambas parten de los mismos ingredientes, pero demuestran cómo la técnica puede transformar por completo un plato de cuchara clásico sin perder su esencia.
Algunas dudas que os pueden surgir en la receta. Contestando vuestros emails
Una de las dudas más habituales tiene que ver con el uso del bicarbonato, ya que su función no es aportar sabor, sino favorecer que las verduras suelten sus jugos y se caramelicen, por lo que basta con una cantidad mínima para no alterar el resultado final.
Otra consulta frecuente está relacionada con la textura de la crema, que se puede ajustar fácilmente añadiendo caldo, agua o leche según se prefiera una crema más ligera o más espesa, sin afectar al sabor principal.
También surgen dudas sobre la necesidad de patata, porque en la versión tradicional ayuda a dar cuerpo, mientras que en la versión moderna no es imprescindible al concentrarse la verdura y potenciarse su cremosidad natural.
A menudo se pregunta por la conservación de la crema, ya que se puede preparar con antelación y guardar en frío sin problema, manteniendo bien el sabor al recalentarla suavemente.
No faltan mensajes relacionados con el aprovechamiento de la pulpa, ya que la fibra resultante de la versión licuada se puede reutilizar en otras recetas, evitando desperdicios y sacando más partido a los ingredientes.
Última revisión: 12 enero 2026
Hemos trabajado 2 horas y 30 minutos para que disfrutes esta receta. ¿Cómo se calcula?
40 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
😊 Sin contar lo que dedicamos a investigar cómo hacer la mejor receta, comprar los ingredientes, comerla (y repetirla si no ha salido de rechupete), leer vuestros comentarios y responder a las dudas.
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Estas recetas están fabulosas, cada día se aprende más, gracias y bendiciones