Para 4
45€/pers.
90kcal/100g
Ingredientes
- 2 kg de langosta roja de Menorca, unas 2 piezas
- 1 cebolla grande
- 1 pimiento verde italiano
- ½ pimiento rojo
- 4 dientes de ajo
- 600 g de tomates maduros
- 1 cucharadita rasa de pimentón dulce
- 1,5 litros de agua
- 90 ml de aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra recién molida
- Rebanadas muy finas de pan seco o tostado para servir
- Para la picada:
- 30 g de almendras tostadas y peladas
- 30 g de pan
- 1 diente de ajo, incluido en la cantidad anterior
- 1 puñado pequeño de perejil fresco
- El coral y los jugos de las cabezas de las langostas
- Un poco del caldo de la caldereta
En Menorca, esta comida suele llegar a la mesa sin demasiados acompañamientos. La caldereta de langosta tiene caldo suficiente para empezar con unas sopas de pan y piezas grandes del crustáceo que se comen después. No es un entrante ligero seguido de otro plato: normalmente ocupa el centro de toda la comida.
Su historia no comenzó como una receta de lujo. Las primeras calderetas eran un guiso de pescadores preparado con el pescado que había disponible y tomaban el nombre del recipiente donde se cocinaban. La langosta se incorporó más tarde y terminó convirtiendo la caldereta de Fornells en uno de los platos más conocidos de Menorca.
Esta versión lleva pimentón dulce y una picada de almendra y pan frito, que espesa ligeramente el caldo sin transformarlo en una salsa. También aprovechamos el coral de la cabeza, porque aporta sabor y ayuda a ligar el conjunto. No añadimos coñac, ñora, yema de huevo ni fumet de pescado: son variantes posibles, pero cambian bastante el perfil de la receta.
Entre los platos de marisco que podemos preparar para otra comida especial están el risotto con boletus y langostinos, el risotto de setas y gambas y el arroz de las Fiestas do Boi, tres recetas con resultados muy distintos, pero pensadas también para sentarse a la mesa sin prisas.
Receta casera de caldereta de langosta menorquina


Preparación paso a paso
- Pedimos en la pescadería que nos entreguen las langostas vivas o que las troceen inmediatamente antes de llevarlas a casa. Si las compramos ya cortadas, debemos cocinarlas cuanto antes y pedir que nos guarden en un recipiente todos los jugos y el coral.
- Para trocearlas en casa, separamos la cabeza de la cola sobre una fuente honda para no perder líquido. Abrimos las cabezas longitudinalmente, retiramos el pequeño saco situado junto a la boca y reservamos el coral. Cortamos las colas siguiendo las uniones del caparazón y quitamos el intestino oscuro. Cascamos ligeramente las pinzas para que después resulten más fáciles de comer.
- Pelamos la cebolla y tres dientes de ajo. Lavamos los dos pimientos, retiramos las semillas y picamos todas las verduras muy finas. Rallamos los tomates y desechamos la piel.
- Calentamos 60 ml de aceite en una cazuela ancha, preferiblemente de barro grueso o hierro fundido. Añadimos la cebolla y los pimientos con una pizca de sal. Cocinamos durante unos 15 minutos a fuego medio-bajo, removiendo hasta que estén blandos, pero sin tostarlos.
- Incorporamos los tres dientes de ajo picados y cocinamos un par de minutos. Añadimos el tomate rallado, salpimentamos con prudencia y dejamos que reduzca durante 15 minutos. El sofrito debe quedar concentrado y con poca agua; un sofrito demasiado crudo dejaría el caldo plano y ácido.
- Apartamos la cazuela unos segundos del fuego, echamos el pimentón y removemos. Volvemos a colocarla inmediatamente sobre el fuego y añadimos el agua. De este modo evitamos que el pimentón se queme y amargue.
- Llevamos el caldo a ebullición y lo cocemos durante 10 minutos a fuego moderado. Probamos y rectificamos solo si hace falta, teniendo presente que la langosta aportará salinidad y sabor durante la cocción.
- Mientras hierve el caldo, freímos el pan de la picada en los 30 ml de aceite restantes. Lo retiramos cuando esté dorado y dejamos que escurra sobre papel de cocina.
- Machacamos en un mortero las almendras, el pan frito, el diente de ajo restante y las hojas de perejil. Añadimos el coral, los jugos reservados y un cucharón pequeño de caldo. Trabajamos la mezcla hasta obtener una picada fina, pero no completamente triturada.
- Introducimos primero las cabezas y las pinzas de las langostas. Cocemos durante 4 minutos a fuego medio. Añadimos los trozos de cola y continuamos otros 4 minutos. La carne debe perder su aspecto translúcido, pero mantenerse firme y jugosa.
- Vertemos la picada, movemos la cazuela con suavidad y dejamos cocer durante 2 o 3 minutos. No alargamos más este último hervor: una cola de langosta demasiado cocida queda dura y pierde buena parte de su gracia.
- Apartamos la cazuela, la tapamos y dejamos reposar 30 minutos. Este descanso permite que la picada se reparta y que el caldo gane cuerpo sin necesidad de añadir harina ni más pan.
- Volvemos a calentar la caldereta a fuego muy suave, sin dejar que hierva con fuerza. Colocamos unas rebanadas de pan fino y seco en los platos, vertemos primero el caldo y repartimos después las piezas de langosta.










Consejos para una caldereta de langosta menorquina de rechupete
- La receta depende mucho del crustáceo. Una langosta roja fresca y de buen tamaño aporta más sabor que varias piezas pequeñas y permite controlar mejor la cocción.
- Conviene cocinarla en una cazuela ancha. Si amontonamos los trozos, algunos quedarán cocidos de más mientras otros apenas entrarán en contacto con el caldo.
- No sustituimos el agua por un fumet fuerte. Un fondo concentrado de pescado o gambas puede terminar tapando el sabor limpio de la langosta.
- La cantidad de picada es deliberadamente moderada. Añadir más almendra o pan deja una salsa pesada cuando lo que necesitamos es un caldo ligeramente ligado.
- Podemos preparar la caldereta el día anterior. En ese caso, la enfriamos cuanto antes, la guardamos tapada en la nevera y la calentamos después con suavidad. No la dejamos toda la noche en la cocina.
- El pan se añade en el plato, no dentro de la cazuela. Así cada comensal decide cuánto quiere y evitamos que todo el caldo termine convertido en una pasta.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Aunque la receta tradicional se prepara con producto fresco, también podemos preguntarnos si sirve una langosta congelada. Es posible utilizarla, pero debemos descongelarla lentamente dentro de la nevera y recoger todo el líquido que suelte. El caldo tendrá algo menos de intensidad y la carne suele quedar un poco más blanda.
Cuando no encontramos langosta menorquina, surge la duda de si podemos utilizar bogavante. Técnicamente el guiso funciona, pero el resultado ya no es una caldereta de langosta menorquina. El bogavante tiene otra textura, otro sabor y suele necesitar una cocción algo distinta según su tamaño.
Si el caldo queda demasiado líquido, no debemos llenarlo de pan. Podemos retirar las piezas de langosta y reducir unos minutos, o añadir una pequeña cantidad más de picada. Espesarlo en exceso elimina precisamente la textura caldosa que distingue esta preparación.
También puede ocurrir que el coral sea escaso o que la pieza no lo tenga. En ese caso hacemos la picada con almendra, ajo, perejil y pan frito. El coral mejora el fondo, pero su ausencia no obliga a descartar la receta ni a sustituirlo por yema de huevo.
Para saber si la langosta está lista, miramos la carne de la cola. Debe estar blanca, firme y jugosa, sin zonas translúcidas. Si está fibrosa y muy contraída, nos hemos pasado. En esta receta, ocho minutos de cocción aproximada suelen bastar para piezas del tamaño indicado.
Última revisión: 23 julio 2026
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