Para 4
2€/pers.
205kcal/100g
Ingredientes
- 1 queso Camembert entero de 250 g
- 4 higos frescos, unos 200 g
- 25 g de miel
- 3 ramitas de tomillo fresco
- Pimienta negra recién molida
- 200 g de baguette o pan de miga consistente
El punto bueno de un queso de corteza florida al horno dura menos de lo que parece. Primero se ablanda, después conseguimos ese interior casi líquido que buscamos y, si seguimos calentándolo sin control, termina perdiendo grasa y quedando menos cremoso. En este camembert al horno con higos y miel trabajamos con la pieza entera, aprovechando la corteza para contener el queso mientras el centro se funde.
Los higos también tienen su punto. Nos interesan maduros pero firmes, porque el horno debe ablandarlos y concentrar su sabor sin convertirlos en una compota alrededor del queso. El tomillo mete un contrapunto aromático y la miel entra al final, ya fuera del horno. Con 25 gramos tenemos de sobra: los higos ya aportan bastante dulzor y no necesitamos bañar el plato. Si queréis darle más juego a este ingrediente, tenemos una guía sobre la miel en la cocina.
Aquí funciona especialmente bien un Camembert pequeño y entero, de unos 250 gramos. Podemos sustituirlo por un brie redondo de tamaño parecido, pero evitaría una cuña grande: al calentarse tiene menos corteza que la contenga y es mucho más fácil que se desparrame. Una fuente ajustada al diámetro del queso nos quita ese problema. Y para comerlo, poca discusión: necesitamos pan tostado, porque aquí una rebanada blanda acaba haciendo de cuchara bastante regular.
Si os gusta este tipo de contraste entre salado, dulce y cremoso, podéis seguir con la tosta de aguacate con queso de cabra, nueces y miel, llevar la misma pareja dulce-salada a unas berenjenas al horno con miel o aprovechar la temporada con una mermelada casera de higos.
Receta casera de Camembert al horno con higos y miel

Preparación paso a paso
- Precalentamos el horno a 190 ºC, con calor arriba y abajo. Retiramos por completo el envoltorio del Camembert y colocamos el queso entero en una fuente apta para horno, preferiblemente redonda y solo un poco mayor que la pieza. No necesitamos engrasarla.
- Con la punta de un cuchillo hacemos unos cortes cruzados muy superficiales sobre la corteza superior. Entramos únicamente 2 o 3 milímetros; queremos abrir la superficie para que el calor penetre y el queso pueda ceder al fundirse, no cortarlo en porciones. Repartimos unas hojitas de tomillo y un poco de pimienta negra.
- Lavamos los higos con suavidad y los secamos bien. Retiramos el pedúnculo y los cortamos por la mitad de arriba abajo. Los colocamos alrededor del Camembert con la pulpa hacia arriba, sin amontonarlos. Si alguno está especialmente blando, podemos reservarlo y añadirlo durante los últimos 5 minutos de horno.
- Cortamos la baguette en rebanadas de 1 a 1,5 centímetros y las tostamos en tostadora, sartén o bajo el grill hasta conseguir un dorado ligero y una superficie crujiente. Las reservamos mientras terminamos el queso.
- Introducimos la fuente en la zona central del horno y cocinamos durante 12 a 15 minutos. Los higos deben verse calientes, tiernos y algo más brillantes, pero conservar su forma. Al mover muy suavemente la fuente, el centro del Camembert debe ceder. Si abrimos ligeramente uno de los cortes superiores, veremos el queso líquido en el centro. No hace falta esperar a que reviente por los lados.
- Sacamos la fuente del horno y dejamos que pierda el golpe fuerte de calor durante apenas un minuto. Repartimos la miel en un hilo fino sobre el queso y los higos, añadimos unas hojas de tomillo y un poco más de pimienta si nos apetece. Servimos inmediatamente con las rebanadas de pan tostado para ir mojando en el centro.






Consejos para un Camembert al horno con higos y miel de rechupete
El formato importa bastante. Un Camembert entero se comporta mejor que una porción porque la corteza ayuda a retener la pasta fundida. Si nuestra pieza viene en caja, no damos por hecho que esa caja pueda entrar en el horno: retiramos todos los envoltorios y utilizamos una fuente de cerámica o cualquier recipiente pequeño que esté claramente indicado como apto para hornear.
Con la fruta buscamos higos maduros pero firmes. Los que prácticamente se hunden al tocarlos pueden seguir estando buenos, pero van a deshacerse antes de que el queso esté listo. En ese caso los añadimos más tarde o los reservamos para otra preparación.
La miel se añade al final por dos razones. Evitamos que el azúcar reciba calor directo durante todo el horneado y, además, podemos controlar mucho mejor el dulzor. Es fácil añadir otro hilo al servir; quitar una piscina de miel del fondo de la fuente ya tiene peor arreglo.
El error más habitual es no pasarnos de horno. No buscamos una corteza muy tostada ni que el queso hierva. En cuanto el centro está claramente blando y fundente, sale. El tiempo exacto puede cambiar unos minutos según el tamaño de la pieza, lo fría que esté y cómo caliente nuestro horno.
Y este aperitivo se come recién hecho. A medida que el Camembert pierde temperatura vuelve a espesarse. Podemos charlar todo lo que queramos antes de meterlo al horno; cuando sale, mejor que el pan esté ya tostado y la gente cerca de la mesa.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Sí, podemos usar brie en lugar de Camembert. Elegimos preferiblemente una pieza pequeña y redonda, de unos 200-250 gramos, con corteza por todo el perímetro. Una cuña también se puede calentar, pero el resultado es menos controlable porque la pasta fundida tiene vías de escape por las caras cortadas.
Para esta versión es mejor no usar higos secos como sustitución directa. Tienen mucha menos agua, bastante más concentración de azúcar y no desarrollan la misma textura al asarse. Fuera de temporada podemos cambiar la fruta por pera, manzana o uvas antes que intentar que un higo seco se comporte como uno fresco.
Podemos dejar casi todo preparado con cierta antelación: queso en la fuente, tomillo listo y pan cortado. Los higos es mejor cortarlos cerca del momento de hornear y el tostado del pan también gana si lo hacemos al final. El queso, desde luego, no lo horneamos hasta que vayamos a servirlo.
Aunque aparezca en muchas recetas anglosajonas, no horneamos cartón simplemente porque el queso venga vendido dentro de una caja. Hay envases de madera preparados para ciertos usos y otros que no lo están; con una pequeña fuente de cerámica nos quitamos la duda y además contenemos cualquier fuga.
Si después de 15 minutos el queso sigue demasiado firme, no subimos el horno a lo loco. Añadimos 2 o 3 minutos y volvemos a comprobar. Un Camembert que entra muy frío puede tardar algo más; una pieza pequeña o ya atemperada puede estar lista antes.
Última revisión: 3 septiembre 2026
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