Cañas de chocolate rellenas de crema, un clásico de las meriendas de la EGB

Cañas de chocolate rellenas de crema, un clásico de las meriendas de la EGB

Icono personas Para 6Icono euro 1.15€/pers.Icono calorias 395kcal/100g

Ingredientes

  • Para la crema pastelera:
  • 250 ml de leche entera
  • 2 yemas de huevo
  • 50 g de azúcar
  • 25 g de harina fina de maíz o maicena
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 tiras de piel de limón, sin parte blanca
  • 10 g de mantequilla
  • Para formar y hornear las cañas:
  • 1 lámina rectangular de hojaldre con mantequilla, de unos 275 g
  • 1 huevo para pincelar
  • 15 g de azúcar
  • Para la cobertura de chocolate:
  • 200 g de chocolate negro de cobertura o para postres
  • 15 g de mantequilla

El nombre engaña un poco. Las cañas de chocolate rellenas de crema no llevan chocolate en el interior: dentro encontramos una crema pastelera firme y por fuera una cobertura que tapa casi todo el hojaldre. Esa distribución las distingue de la napolitana habitual y explica por qué el corte presenta dos capas tan claras.

Muchos las recuerdan de los recreos y las meriendas de los años de la EGB. No responden a una única fórmula tradicional, sino a un formato de bollería popular preparado en obradores y casas: pieza rectangular, relleno claro y baño de chocolate negro.

El resultado depende de la proporción. Necesitamos un hojaldre bien cocido, una crema que mantenga la forma y una capa de chocolate fina. Con un relleno blando o excesivo, la unión se abre en el horno.

Por parentesco de masa y relleno, podemos comparar estas cañas con las napolitanas de hojaldre rellenas de chocolate y crema pastelera, aunque en ellas los rellenos se preparan por separado. Los Miguelitos de La Roda rellenos de crema comparten el hojaldre y el interior cremoso, pero se terminan con azúcar. Las cañas fritas rellenas de crema sirven para aclarar la otra confusión habitual: tienen el mismo nombre, pero se elaboran con otra masa y se fríen.

Receta casera de cañas de chocolate rellenas de crema

Preparación paso a paso

  1. Empezamos por la crema, que debe enfriarse por completo antes de tocar el hojaldre. Calentamos en un cazo 200 ml de leche con la vainilla y el limón hasta que esté a punto de hervir. Apagamos y dejamos reposar 5 minutos.
  2. En un cuenco mezclamos las yemas con el azúcar. Añadimos la maicena y los 50 ml de leche fría restantes. Removemos hasta conseguir una mezcla lisa, sin grumos y lo bastante fluida para verterla.
  3. Retiramos el limón. Vertemos la mitad de la leche caliente sobre las yemas mientras batimos, devolvemos todo al cazo y cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover.
  4. En cuanto espese y aparezcan las primeras burbujas, mantenemos la cocción durante un minuto. Ese minuto ayuda a que la maicena pierda el sabor crudo y deja una crema espesa que no se escapa durante el horneado. Apartamos del fuego, incorporamos los 10 g de mantequilla y mezclamos.
  5. Pasamos la crema a una fuente baja, la cubrimos con film en contacto y dejamos que pierda calor. La refrigeramos 90 minutos como mínimo. Después la removemos brevemente y la pasamos a una manga pastelera.
  6. Precalentamos el horno a 200 ºC, con calor arriba y abajo. Dividimos el hojaldre frío en seis rectángulos del mismo tamaño, de unos 13 x 10 cm, sin pasarles el rodillo.
  7. Ponemos una tira de crema en el centro, dejando libres extremos y bordes. Bastan 40 o 45 g por pieza; es preferible que sobre crema a que termine fuera de la caña.
  8. Pincelamos con un poco de huevo uno de los bordes largos. Doblamos el borde opuesto sobre la crema y cerramos con el borde pincelado, dejando un solape de 1 o 2 cm. Presionamos suavemente los extremos y colocamos cada pieza en la bandeja con la unión hacia abajo.
  9. Si el hojaldre se ha ablandado mientras trabajábamos, metemos la bandeja 10 minutos en la nevera. Pincelamos la superficie con huevo batido, sin empapar los laterales, y repartimos por encima una pequeña cantidad de azúcar.
  10. Horneamos durante 18-22 minutos, hasta que las cañas estén subidas y tengan un dorado uniforme. La base también debe quedar hecha; si las sacamos pálidas, el centro del hojaldre conservará humedad y se ablandará al cubrirlo.
  11. Las pasamos a una rejilla y esperamos a que se enfríen por completo. Fundimos el chocolate con los 15 g de mantequilla al baño María o en el microondas, en tandas cortas de 20 segundos. Removemos entre cada tanda para no quemarlo.
  12. Colocamos las cañas frías sobre una rejilla con una bandeja debajo. Cubrimos la parte superior y los laterales con una cobertura continua pero no gruesa. Dejamos escurrir el exceso y esperamos unos 30 minutos.

Consejos para unas cañas de chocolate rellenas de crema de rechupete

  • Utilizad hojaldre rectangular y bien frío. Una lámina redonda obliga a recortar demasiado y produce piezas desiguales.
  • La crema debe enfriarse extendida en una fuente, no dentro del cazo. Así baja antes de temperatura y reducimos el tiempo durante el que permanece templada.
  • No llenéis las cañas hasta los extremos. El relleno se expande ligeramente y necesita un margen para no empujar las uniones.
  • La posición en la bandeja no es un detalle: con el cierre apoyado sobre el papel, el propio peso de la pieza ayuda a mantenerla cerrada.
  • Para una cobertura fácil de partir, elegid chocolate de postres y no añadáis nata. La mantequilla aporta algo de fluidez, pero mantiene un acabado firme al enfriar.
  • Estas cañas están mejor el mismo día. Una vez relleno y cubierto, el hojaldre absorbe humedad y pierde parte de su crujiente.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.

En esta receta suele preguntarse si podemos emplear crema pastelera comprada. Técnicamente es posible, pero debe ser una crema densa y estable para horno. Muchos preparados listos para usar son demasiado fluidos y pueden salir por las juntas.

También aparece la duda de si se pueden rellenar después de hornear. Podríamos cocer tubos o piezas huecas y usar una manga, pero ya no obtendríamos la forma plana y cerrada de estas cañas. El relleno horneado dentro forma parte de este acabado concreto.

Cuando el chocolate queda demasiado espeso, no conviene añadir leche ni agua. Una pequeña cantidad de líquido puede hacer que se agarrote. Lo corregimos con unos gramos más de mantequilla o calentándolo brevemente mientras removemos.

Para quienes prefieren un sabor menos intenso, el chocolate con leche también sirve, aunque deja una cobertura más dulce y algo más blanda. En ese caso podemos reducir la mantequilla a 5 o 10 g.

Sobre la conservación, podemos guardarlas un máximo de dos días en la nevera, dentro de un recipiente cerrado. Antes de comerlas las dejamos 15 minutos a temperatura ambiente. No recomendamos recalentarlas: la cobertura se fundiría y la crema perdería estabilidad.

Última revisión: 7 agosto 2026

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