Chana dal: garbanzos partidos con sofrito indio de tomate y especias

Chana dal: garbanzos partidos con sofrito indio de tomate y especias

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Ingredientes

  • 280 g de chana dal seco (garbanzo pequeño pelado y partido)
  • 850 ml de agua para cocer, más hasta 300 ml de agua caliente de reserva para la cocción y el ajuste final
  • 120 g de cebolla
  • 250 g de tomate maduro
  • 4 dientes de ajo (unos 15 g)
  • 15 g de jengibre fresco
  • 30 ml de aceite de girasol u otro aceite de sabor suave
  • 1 cucharadita de comino en grano
  • 1 cucharadita de cilantro molido
  • ½ cucharadita de cúrcuma molida
  • ½ cucharadita de garam masala
  • ¼ de cucharadita de chile molido, o menos según gusto
  • 10 g de hojas de cilantro fresco
  • ½ limón (unos 10 ml de zumo)
  • Sal al gusto (aproximadamente 5 g)
  • Agua abundante para el remojo

Las mitades amarillas que se venden como chana dal proceden de un garbanzo pequeño, oscuro y de piel gruesa: se le retira la piel y se parte el grano. Por eso, aunque en algunas tiendas aparezca como «lenteja amarilla», no es una lenteja roja ni un guisante amarillo partido. Al cocerlo, conserva pequeños trozos reconocibles y da un guiso con más mordida que otros dals.

Esta preparación usa primero una cocción del garbanzo en agua, sin tomate, y después un sofrito de cebolla, ajo, jengibre y especias que se mezcla con el líquido de la legumbre. El orden importa: el tomate entra cuando el chana dal ya está tierno. Si os interesa comparar el ingrediente con los garbanzos enteros, el curry de garbanzos con arroz basmati ofrece otra textura y otro ritmo de cocina.

Dentro de nuestra selección de gastronomía india podéis acompañar este guiso con arroz basmati y preparar unas pakoras de verduras si queréis completar la mesa. Aquí no buscamos que los granos desaparezcan: han de aplastarse fácilmente con una cuchara, pero una parte debe seguir visible en la salsa.

Preparación paso a paso

Hidratamos y cocemos el garbanzo partido hasta que ceda al aplastarlo

  1. Ponemos el chana dal en un colador, lo lavamos hasta retirar el polvo superficial y lo dejamos cubierto de agua 60 minutos en remojo. Escurrimos y volvemos a aclarar. No lo confundimos con garbanzos enteros: la forma partida reduce el tiempo de cocción.
  2. Pasamos los 280 g escurridos a una cazuela con 850 ml de agua limpia y ¼ de cucharadita de cúrcuma. Llevamos a ebullición, retiramos la espuma superficial si aparece y cocemos parcialmente tapado, a fuego suave, durante 45–60 minutos. Removemos de vez en cuando y vigilamos que no se quede sin líquido; si fuera necesario, incorporamos parte del agua caliente de reserva. Un grano debe aplastarse sin esfuerzo, aunque todavía se aprecien mitades enteras. Reservamos el chana dal con todo su líquido.

Hacemos el sofrito especiado con la cebolla y el tomate

  1. Mientras cuece la legumbre, pelamos y picamos finamente la cebolla y los ajos; rallamos el jengibre y troceamos el tomate. Calentamos los 30 ml de aceite en una sartén amplia o cazuela baja; echamos el comino en grano y dejamos que chisporrotee unos segundos sin quemarse.
  2. Incorporamos el ajo y la cebolla; los rehogamos a fuego medio durante 8–10 minutos, hasta que la cebolla quede blanda y tome un poco de color. Añadimos el jengibre, removemos unos segundos y agregamos el tomate junto con el cilantro molido, ¼ de cucharadita de cúrcuma restante y el chile. Cocinamos 8–10 minutos más, removiendo, hasta obtener un sofrito espeso y sin sabor a tomate crudo.

Juntamos el chana dal con el sofrito y terminamos con limón y cilantro

  1. Vertemos en la cazuela del sofrito el chana dal cocido con su caldo. Mezclamos sin aplastar todos los granos, añadimos la sal y dejamos hervir suavemente 8 minutos para que se integren los sabores. Si nos gusta algo más suelto, incorporamos poco a poco el agua caliente de reserva que nos quede hasta conseguir una salsa que envuelva los granos sin cubrirlos como una sopa.
  2. Apagamos el fuego, añadimos el garam masala, los 10 ml de zumo de limón y la mitad de las hojas de cilantro fresco picadas. Probamos y repartimos en cuatro cuencos; terminamos con el resto del cilantro. Servimos caliente, con parte de los garbanzos partidos visibles y sin un puré totalmente homogéneo.

Para acertar con el punto del chana dal y aprovechar lo que sobre

Si al probar el guiso surge la duda de por qué algunos granos siguen duros, comprobamos primero que se hayan cocido hasta quedar tiernos antes de incorporar el tomate. La edad de la legumbre y el remojo influyen; si sigue firme, añadimos agua caliente y alargamos la cocción, sin confiar en que ocho minutos con el sofrito vayan a resolverlo. La guía de remojo y cocción de legumbres amplía estas diferencias.

También podemos prepararlo sin olla a presión: precisamente esta versión está calculada para una cazuela corriente. Si usamos una olla a presión, el tiempo cambia según el modelo y hay que respetar sus instrucciones y esperar a que se despresurice antes de abrir. Lo que manda es que el garbanzo se aplaste sin esfuerzo.

Respecto a si el chana dal es lo mismo que el garbanzo de bote, no: el de bote suele estar entero y ya cocido; esta receta parte del garbanzo pequeño seco, pelado y partido. Tampoco lo sustituimos sin más por guisantes partidos amarillos si queremos conservar el sabor y la textura previstos. Si os apetece otro guiso especiado de base vegetal, podéis preparar el curry de verduras, al que pueden sumarse garbanzos si se desea una variación, pero no es esta receta.

Cuando no tengamos limón, el toque ácido se puede omitir, aunque perderemos contraste al final. Añadirlo antes de que el garbanzo esté tierno no interesa; aquí se reserva para el último momento, igual que el garam masala, para que el aroma no desaparezca durante la cocción larga.

Si queda chana dal, lo pasamos a recipientes poco profundos y lo refrigeramos dentro de las 2 horas posteriores a cocinarlo. Lo consumimos en 3–4 días o lo congelamos en raciones. Al calentarlo otra vez puede necesitar un poco de agua, porque la mezcla espesa al reposar.

Última revisión: 25 septiembre 2026

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