Para 8
1.5€/pers.
305kcal/100g
Ingredientes
- Para la masa:
- 675 g de harina de trigo de todo uso
- 250 ml de leche entera
- 3 huevos tamaño M, a temperatura ambiente
- 75 g de azúcar blanco
- 75 g de mantequilla sin sal, blanda
- 7 g de levadura seca de panadería o 21 g de levadura fresca
- 4 g de sal
- 1 huevo batido para pintar
- Para la crema pastelera:
- 500 ml de leche entera
- 4 huevos tamaño M
- 100 g de azúcar blanco
- 50 g de harina fina de maíz o maicena
- 1 cucharadita de extracto o esencia de vainilla
- Una pizca de colorante amarillo, opcional
- Para la cobertura de chocolate:
- 250 g de chocolate negro de cobertura
- 70 g de mantequilla sin sal
- 70 ml de nata para montar
En Almería hay dulces cuyo nombre fuera de la provincia puede despistar. Los chinitos de Almería son uno de ellos. Recuerdan a las cuñas o a ciertos bollos de crema y chocolate de otras zonas, pero allí el nombre identifica una pieza muy concreta: un bollo grande de masa fermentada y enriquecida, relleno de crema y terminado con una cobertura de chocolate.
Hay un detalle que explica su forma. El chinito no tiene por qué formarse desde el principio como una media luna. Se hornea un bollo redondo y bastante grande, se abre horizontalmente, se rellena, se cubre con chocolate y después se corta por la mitad. Así aparecen las dos piezas semicirculares con la crema visible en la cara del corte.
La masa está más cerca de un bollo tierno que de un bizcocho. Lleva leche, huevo, mantequilla y levadura de panadería, por lo que necesita dos fermentaciones y un amasado suficiente para quedar ligera. Mantenemos las proporciones de la receta de referencia para ocho unidades y ajustamos la cantidad de cobertura para los cuatro bollos grandes.
Por tipo de masa y por su sitio en desayunos y meriendas, podemos pasar después a unos rollitos de canela o cinnamon rolls, preparar fartons caseros o cambiar de técnica y hacer unas rosquillas o roscos fritos.
Receta casera de chinitos de Almería



Preparación de la masa
- Templamos ligeramente la leche. Si usamos levadura fresca, la deshacemos en ella; si usamos seca, podemos mezclarla directamente con la harina.
- Ponemos en un bol la harina, el azúcar y la sal. Añadimos los 3 huevos y la leche. Mezclamos y amasamos unos 8 minutos. Al principio tendremos una masa algo pegajosa; evitamos corregirla añadiendo harina sin necesidad.
- Incorporamos la mantequilla blanda poco a poco, en tres o cuatro tandas. Seguimos amasando otros 8-10 minutos, hasta conseguir una masa lisa, elástica y flexible.
- Formamos una bola, la ponemos en un recipiente ligeramente engrasado y la tapamos. Dejamos fermentar hasta que duplique aproximadamente su volumen, entre 60 y 90 minutos según la temperatura.






Preparación de la crema, formado de los bollos y relleno
- Mientras, hacemos la crema. Mezclamos los huevos con el azúcar, la maicena y la vainilla. Calentamos la leche sin que hierva con fuerza y vertemos una parte sobre los huevos mientras removemos.
- Devolvemos todo al cazo y cocinamos a fuego medio-bajo, removiendo con varillas. Cuando la crema pastelera espese y empiece a burbujear suavemente, la retiramos. Añadimos, si queremos, una mínima cantidad de colorante.
- Pasamos la crema a un recipiente y ponemos film en contacto con la superficie. La enfriamos y la guardamos en la nevera; para el montaje debe estar fría y con cuerpo.
- Tras la primera fermentación, dividimos la masa en 4 porciones iguales. Boleamos cada una y la aplanamos ligeramente hasta obtener cuatro discos gruesos.
- Los colocamos sobre una bandeja con papel de horno, separados entre sí. Tapamos y hacemos una segunda fermentación de 45-60 minutos, hasta que estén hinchados y ligeros.
- Precalentamos el horno a 180 ºC, calor arriba y abajo. Pintamos con huevo batido y horneamos 18-22 minutos, hasta que estén dorados. Dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.
- Abrimos cada bollo horizontalmente, todavía entero. Repartimos una capa generosa de crema sobre la base, cerramos y reservamos algo de crema para el final.














Cobertura y finalización
- Calentamos la nata sin hervir y la vertemos sobre el chocolate troceado. Esperamos un minuto, removemos y añadimos la mantequilla hasta obtener una cobertura lisa y brillante. Dejamos que se temple un poco.
- Cubrimos con chocolate la parte superior de los cuatro bollos. Esperamos a que la cobertura se asiente; si hace calor, podemos llevarlos unos 15 minutos a la nevera.
- Cortamos cada bollo por la mitad con un cuchillo de sierra. Obtenemos así 8 chinitos con su forma semicircular. Extendemos un poco de la crema reservada sobre la cara recién cortada.






Consejos para unos chinitos de Almería de rechupete
- La leche de la masa debe estar tibia. Si está demasiado caliente puede perjudicar a la levadura de panadería.
- Incorporamos la mantequilla cuando el resto de ingredientes ya ha empezado a formar masa. Así conseguimos una miga tierna pero con estructura.
- Los tiempos de fermentación son orientativos. Miramos el volumen y el tacto antes que el reloj.
- Formamos cuatro piezas grandes, no ocho pequeñas. El corte final por la mitad da al chinito su aspecto característico.
- Esperamos a que los bollos estén fríos antes de rellenarlos; de otro modo la crema se ablanda y el chocolate tarda en asentarse.
- La cobertura debe estar fluida, pero no caliente. Si cae demasiado líquida, esperamos unos minutos antes de bañar los bollos.
- Una vez rellenos, guardamos los chinitos en la nevera, bien tapados. Están mejores el mismo día o al siguiente.

Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails.
Si la masa parece demasiado blanda al principio, no conviene echar harina a puñados. En esta receta el amasado cambia bastante la textura; solo corregimos con una pequeña cantidad si, después de trabajarla bien, sigue siendo imposible manejarla.
Cuando el primer levado se alarga, antes de cambiar cantidades comprobamos la actividad de la levadura y la temperatura ambiente. En una cocina fresca puede necesitar más de 90 minutos.
La crema puede hacerse con antelación. Tener la crema pastelera bien fría facilita el montaje: la guardamos con film en contacto y en la nevera hasta utilizarla.
Si queremos repartir el trabajo, podemos congelar los bollos ya horneados y sin rellenar. Los descongelamos por completo y preparamos la crema y la cobertura el día que vayamos a servirlos.
El orden del montaje también tiene sentido: al rellenar y cubrir primero el bollo entero y hacer el corte cuando el chocolate ya está asentado, conseguimos una media luna limpia y una cara lateral donde la crema queda a la vista.
Última revisión: 14 agosto 2026
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60 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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