Para 4
0.9€/pers.
380kcal/100g
Ingredientes
- 250 g. de harina de trigo panificable
- 10 g. de levadura fresca de panadero o 3,5 g. de levadura seca liofilizada de panadería
- 50 ml. de agua
- 1 pizca de sal ( 2 g. aprox.)
- 1 cucharada de azúcar para la masa y 50 g. para las cocas
- 75 ml. de leche entera
- 1 cucharada de aceite de oliva y 50 ml. para pintar las cocas
- 50 g. de piñones
- 1 copita de licor de anís (50 ml. aprox.)
La coca de vidre (o vidrio o cristal) es una receta dulce tradicional de la cocina catalana. Está elaborada con una masa muy fina que, una vez cocida en el horno, queda muy crujiente, dulce y aromática.
El nombre coca de cristal viene de la capa de aspecto vítreo que se forma después de ser horneada con abundante aceite de oliva y azúcar. Una vez fuera del horno, la coca se pincela con licor de anís, lo que crea una ostra de sabor muy agradable y de aspecto frágil y quebradizo que recuerda al vidrio. De ahí su curioso nombre.
Si quieres conocer todas las recetas de cocas, tanto dulces como saladas, aquí te dejo las mejores recetas de cocas de todo el Mediterráneo.
La masa de esta coca se prepara con ingredientes muy sencillos, fáciles de encontrar en cualquier supermercado o tienda de alimentación. Es casi como una masa de pan más enriquecida con leche y un poco de aceite. Además, sólo necesita unos minutos de amasado -que podemos hacer a mano perfectamente- y está lista en un poco más de una hora.
Disfruta de más recetas como ésta en nuestro recopilatorio de las mejores recetas de la gastronomía catalana.
Es un dulce que se suele consumir para desayunar o merendar, junto con una bebida caliente (café, infusión, chocolate a la taza,…) al estilo de la coca de forner (aunque más finita) y del que es difícil saciarse. Su textura crujiente resulta adictiva y la combinación de sabores por capas. aceite, azúcar y piñones, resulta un éxito. No conozco a nadie que le haga feos a esta maravilla y no es de extrañar, pues ¡está de rechupete!
Receta de la coca de vidre






Preparación de masa de la coca de vidre
- Calentamos ligeramente el agua, tiene que quedar tibia, y agregamos la levadura. Removemos ligeramente para que se integre y se disuelva.
- Mientras tanto, en un recipiente amplio y hondo introducimos la harina de fuerza y hacemos un hueco en el centro, a modo de volcán. Agregamos una pizca de sal, la cucharada de azúcar, la leche y una cucharada de aceite de oliva virgen extra. Por último añadimos el agua con la levadura disuelta.
- Removemos los líquidos para que se mezclen entre sí y vamos incorporando, poco a poco, la harina del exterior.
- Una vez hayamos obtenido una masa homogénea, la pasamos a la encimera y amasamos durante cinco o seis minutos o hasta que quede bien lisa. Podemos usar amasadora eléctrica, en cuyo caso el tiempo se reduce en un par de minutos.
- Engrasamos un bol con un poco de aceite, boleamos la masa y la metemos en su interior. Cubrimos el bol con un trapo de cocina limpio y seco y dejamos levar durante una hora en un sitio sin corrientes de aire y cálido. La temperatura ideal es 21-23º C.
- Mientras la masa reposa, ponemos en remojo los piñones, dentro de un bol con agua fría, durante 15-20 minutos. Después los escurrimos y los secamos con papel de cocina. Transcurrido el tiempo de reposo y levada la masa al doble de su volumen, la dividimos en cuatro partes iguales o lo más similares posible.
- Espolvoreamos abundante harina en la encimera y estiramos cada una de ellas con un rodillo, dándole forma ovalada. Tienen que quedar muy finas.








Horneado y preparación final de la coca
- Las pasamos a una o dos bandejas de horno cubiertas con papel vegetal, para que no se peguen a la base.
- Después las pincelamos por toda la superficie con aceite de oliva virgen extra, con suavidad para que no se deformen.
- Repartimos los piñones entre las cuatro cocas y, después, las espolvoreamos generosamente con el azúcar.
- Ahora solo hay que cocer las cocas en el horno, que tendremos ya caliente a 220ºC con calor arriba y abajo, durante 15 minutos o hasta que estén tostadas y crujientes.
- Cuando las saquemos del horno las pincelamos con anís y las dejamos enfriar.
- Servimos las cocas con una taza de chocolate caliente, un café con leche, una infusión o por sí solas. De cualquier manera y con cualquier acompañamiento, están de rechupete.
Una coca dulce deliciosa que se prepara en 30 minutos más una hora de reposo de la masa, no os costará mucho trabajo prepararla y os aseguro que el resultado es espectacular.


Consejos para una coca de vidre perfecta
- Es importante respetar los tiempos de levado y de horneado para que las cocas queden bien crujientes y cocidas por dentro.
- Soy consciente del precio de los piñones, así que os animo a que probéis a hacer esta misma receta, pero con otro fruto seco. La almendra queda muy bien, pero lo mismo las nueces, los anacardos y las avellanas.
- La base de las cocas quedará más crujiente si colocamos la bandeja en la base del horno o lo más cerca posible al suelo.
- No escatiméis en licor de anís, el toque de sabor que le otorga a las cocas es brutal. Cuanto mejor sea la calidad del mismo, mejor será el resultado de las cocas.
- Los piñones se queman con mucha facilidad en el horno y es por ello que hay que remojarlos previamente. No te saltes este paso, es clave para que queden tostados sin churriscarse.
Curiosidades de rechupete
La coca de vidre, también conocida como coca de cristal, es uno de esos dulces tradicionales catalanes que sorprenden por su sencillez y su textura. Se trata de una coca extremadamente fina que, tras el horneado, queda muy crujiente y quebradiza, hasta el punto de recordar al vidrio. De ahí precisamente su nombre.
Este dulce forma parte de la amplia familia de las cocas mediterráneas, una tradición muy arraigada en Cataluña, Valencia y Baleares. Las cocas pueden ser dulces o saladas y aparecen en celebraciones populares, meriendas o desayunos. En el caso de la coca de vidre, su textura ligera y su sabor aromático la convierten en una de las versiones más delicadas.
Una de sus características más curiosas es el acabado final. Después de salir del horno se pincela con licor de anís, lo que no solo aporta aroma sino que ayuda a crear ese brillo característico sobre el azúcar. Esa capa dulce y crujiente es la responsable de ese aspecto ligeramente cristalino que distingue a esta coca de otras.
Aunque hoy se puede encontrar durante todo el año en muchas panaderías catalanas, tradicionalmente este tipo de cocas estaban muy ligadas a desayunos, meriendas y celebraciones populares, especialmente en panaderías artesanas donde cada obrador tenía su propia versión.
La coca de vidre también guarda cierta relación con otras cocas conocidas, como la coca de forner, que comparte una masa similar aunque suele ser algo más gruesa y menos quebradiza. Ambas reflejan muy bien la tradición panadera catalana, donde masas simples se transforman en dulces deliciosos con pocos ingredientes.
Algunas dudas que os pueden surgir durante la receta. Contestando vuestros emails
Al leer la receta muchas personas se preguntan por qué la masa debe estirarse tan fina. Este paso es fundamental para conseguir la textura característica de la coca de vidre. Cuanto más fina sea la masa, más crujiente y quebradiza quedará después del horneado.
Durante la preparación también suele surgir la duda de si es imprescindible utilizar piñones en esta coca. Son el fruto seco tradicional, pero no son obligatorios. En muchas casas se sustituyen por almendras, avellanas u otros frutos secos según lo que se tenga a mano.
Otra cuestión que aparece a menudo es para qué sirve pincelar la coca con anís después del horneado. Además de aportar aroma, el licor ayuda a fijar el azúcar de la superficie y contribuye a crear ese brillo tan característico de la coca de cristal.
Quienes preparan esta receta por primera vez también suelen preguntarse por qué hay que remojar los piñones antes de hornearlos. El motivo es sencillo: al hidratarlos previamente evitamos que se quemen en el horno y conseguimos que se tuesten de forma más uniforme.
Última revisión: 16 marzo 2026
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30 min. cocinando, 30 min. para hacer y editar las fotos, 45 min. para redactar y 35 min. para organizar y publicar todo en la web y en redes sociales.
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