Comer en el colegio. Todo lo que necesitas saber. Recetas

Compartir Twittear
5/52 votos

Comer en el cole.

Diario de abuela que lleva a su nieto a diario al cole.

Octubre de la era actual: anti azúcar añadido, anti grasas, anti obesidad infantil y probiótica.

Hoy ha sido un día bastante bueno. Desayuné lo de siempre y fuimos a caminar Antonio y yo, no me cansé mucho. Por la tarde discutimos, bueno lo normal. Es que hoy le tocaba a él ir a buscar al niño al colegio porque yo tenía cursillo.

Siempre se enfada cuando tiene que ir solo, porque aquello es un follón de coches. Pero ya le dije que no puedo hacer más. Si mi hija me apunta a un cursillo de  “bocadillos” qué le voy a hacer.

Además a mi no me importa ir, solo que ahora parece que lo que hacemos los abuelos no vale nada. Pues ellos cuando eran pequeños no llevaban nada y aguantaban hasta la hora de comer sin protestar.

En fin, que ahora los niños tienen que llevar algo de comer al cole para media mañana, y tiene que ser sano, apetitoso, creativo…

El curso estuvo muy bien, nos dieron una charla con muchos datos sobre obesidad infantil que sigue teniendo un porcentaje muy elevado en España. Y cómo tenemos que cambiar hábitos de los niños para frenar eso.

No si yo me jubilé para aprender cosas. Me quedó claro lo de que a los niños se les gana por la vista. Vaya novedad, pero ahora le llaman potenciar propiedades organolépticas:

  • Cortar la fruta con los moldes de las galletas que tienen forma de estrella, o de corazón
  • Hacer palitos con verduras crudas de distintos colores como zanahoria, pimiento, pepino y atarlos con una ramita hoja de zanahoria como si fuese un ramito. No pasa nada si se lo comen también, ya pregunté, al parecer es muy nutritivo pero sabe a rayos.
  • Usar pepitas de sésamo o pipas para decorar o simular caritas.

Todo me pareció muy bien pero es que aquella mujer me ponía enferma, la del cursillo. Cada vez que nos poníamos con la parte práctica se ponía detrás de mí a gritar volviéndome loca: “¡Organoléptia Jacinta! ¡No olvides la organoléptia!”

En fin, por mi no va a ser, que ya me llamó mi hija para ver si había entendido bien lo del cursillo. Pero verás cuando le diga a Antonio que hay que comprar pan alemán, de ese negro de semillas prensadas que combina muy bien con humus de garbanzos y remolacha que es de color rosa fucsia.

O que corte un trozo de queso García Ulloa y se ponga a clavarle láminas de almendra cruda hasta que parezca un puercoespín.

O que tenemos que cocinar tofu ahumado en láminas a la plancha con aceite y salsa de soja, para después cortarlo en daditos.

Si es que parece que nos jubilamos y nos volvimos tontos de repente, y eso es lo que en realidad le enfanda a Antonio.

Y claro, como es muy importante involucrar al niño en estas cosas, pues tenemos que ir con él a comprar un tupper bonito que le guste, de Buslailliar me dijo mi hija, para que haga juego con la bolsa del cepillo de dientes.

Y preparar por las tardes barritas energéticas de cereales otro día galletas de avena, otro de avena y naranja, otro de avena y kiwi, que la avena es muy importante.

Y de cuando en vez magdalenas de zanahoria que ahora se llaman mafin. También tenemos que hacer una plantilla con colores para pegar en la nevera y decidir con él lo que vamos a meter en el tupper cada día. Y compré más rotuladores.

Si yo estoy muy enterada, conocía casi todas las cosas de las que hablaron, menos el baba ganus aquel ¡Jesús qué nombre! si al final era paté de berenjena.

Pero yo me considero muy moderna, por eso no me cierro a nada solo que no sé, pensé que esta etapa de la vida iba a ser más tranquila. Menos mal que el niño es un amor y por él hacemos lo que haga falta.

En fin, voy a apuntar aquí el resto de cosas que aprendimos, a ver las que me acuerdo de memoria que así la ejercito. Aunque con la de recetas y cosas nuevas que me esperan creo que me voy a mantener muy en forma.

Ideas para comer en el cole. Apunten madres y padres.

  • Tupper con fruta picada: mezclar dos frutas de dos colores que combinen bien, cortar y tapar con un trapo húmedo en la nevera, así se conserva mejor hasta el día siguiente. Y si a la fruta le va bien, como por ejemplo a la manzana, se puede añadir zumo de limón que la va a mantener casi como recién picada durante horas. Acordarnos de variar mucho de frutas: naranja, pera, melón, manzana, sandía, kiwi, fresas y frambuesas, melocotón, uvas (peladas, cortadas en mitades y sin pepitas), piña, mango, ciruelas…
  • Brochetas de fruta: según la edad del niño suele ser divertido preparar las brochetas el día anterior con él. Como esto suele ocupar más espacio con menos fruta, se puede combinar con un plátano que es mejor llevar con su piel. También se pueden combinar con frutos secos, en mayores de 7 años según recomiendan pediatras. Intercalar dos cosas con texturas diferentes suele funcionar bien.
  • Fruta deshidratada, como ciruelas pasas, uvas u orejones. Hay que fijarse en evitar las que llevan azúcar añadido y también los orejones de color naranja, pues los naturales que no llevan colorante son de color marrón oscuro. Muy interesantes los dátiles, hay que quitarles el hueso o comprarlos ya sin él. Tienen un sabor muy dulce, muchas propiedades y textura casi de gominola. La pinta no llama mucho pero generalmente si el niño que se atreve a probar repite. Las deshidratas son ideales para combinar con fruta fresca, pero también con sabores salados.
  • Tiras de filete de pavo o pollo, tiras de tortilla, arbolito de brócoli al vapor o unos nuggets caseros con verduras. Con los restos de comida que aguanten un tuneado, variar el corte y combinados con alguna fruta deshidratada, suele funcionar muy bien.
  • Pan con cosas untadas. Con casi cualquier pan se puede usar también los moldes de galletas o la imaginación para hacer un minibocata con forma divertida.
  • Los patés de verduras, son interesantes también para nuestra tostada de desayuno: hummus, guacamole, paté de escalivada (hecho con cebolla, pimiento y berenjena cocinados, tengo que buscar la receta), paté de pimiento y nueces (este tenía un nombre raro que no me acuerdo), paté de tomates secos o paté de olivas (el tapenade francés). Para que el pan no se moje con estos patés, un truco es ponerlo dentro de una loncha de queso enrollada, o entre dos lonchas, así tocará mucho menos al pan y este puede mantenerse seco que generalmente gusta más.
  • Cremas de frutos secos o semillas: pasta de sésamo (tahin), de cacahuete, de almendras, de avellanas, de nueces, de pistachos, de anacardos… Se pueden hacer en casa con un robot de cocina y en bastante cantidad, pues se conservan bien. Pero hoy en días ya están en bastantes supermercados. Como siempre, fíjarse en la composición y elige la de mayor porcentaje de fruto seco y que no lleve azúcar añadido.
  • Y muy importante, no os olvidéis del agua, que debería ser la única bebida en las comidas.

Resumiendo, hija, apunta que te queda más clarito

Creo que el cuento o historieta que Verónica nos ha contado resume perfectamente que lo de dar de comer a un niño en un mundo, y si es el cole, más todavía.

  • Pero si el niño va al comedor escolar puede también descubrir nuevos sabores que a veces en casa se niegan a probar, aprenden a comer solitos mucho antes y generan buenos hábitos alimenticios comiendo frutas y verduras. También chuches que pillan en el recreo, pues no todo va a ser dieta equilibrada…
  • Seguramente vuestra/o hija/o se verá influido (positiva o negativamente) por el resto de niños, si todos comen verduras… os aseguro que el vuestro también lo hará. Será de una forma más natural, por el instinto de imitación de los pequeños al ver comer a sus compañeros. Yo mismo he estado más de 1 hora intentando dar de cenar a Xoel en casa… y en la guarde se come todo sin rechistar…
  • Comer con otros niños es también una forma de disfrutar de los amigos, una forma distinta de socializar.
  • Y por supuesto, controlar lo que los comedores escolares dan a nuestros niños… no hace falta ser un nutricionista de prestigio para leer el menú semanal del colegio y ver si es equilibrado. La mayoría de ellos (seguro que habéis visto el programa de Chicote) gozan de unos estrictos controles de calidad , tanto a la hora de comprar las materias primas como a la hora de elaborar los menús.

¿Te ha gustado? ¡Compártelo!

Compartir Twittear Pin it Imprimir

Recibe un email semanal con las nuevas recetas y recomendaciones de rechupete.

Si te ha gustado esta receta o tienes alguna duda de cómo hacerla deja un comentario

  1. Celtico dice:

    El problema de la fruta en tupper, por lo menos por el sur, suele ser el calor. Yo ya descarto fruta que no aguante bien a temperatura ambiente. Los tupper de melón, sandía y similares han tenido que pasar a tomarse solo en casa porque a la hora del almuerzo ya no se puede ni comer…y no, las placas de hielo no mejoraron en nada…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.