Cómo cocinar al vapor sin vaporera usando cosas que ya tienes en casa

Cómo cocinar al vapor sin vaporera usando cosas que ya tienes en casa

Cocinar al vapor sin vaporera no tiene más misterio que levantar el alimento por encima del agua, tapar bien la olla y mantener un vapor constante. La comida no debe hervir ni tocar el líquido: se cocina con el vapor que queda atrapado dentro del recipiente. Ese es el detalle que marca la diferencia entre unas verduras firmes y sabrosas y unas verduras cocidas sin gracia.

La buena noticia es que no hace falta comprar nada especial. Con una olla, una tapa y algún utensilio resistente al calor podemos apañar una vaporera casera bastante digna. Sirve para verduras al vapor, pescados finos, gyozas, dumplings, huevos, arroz ya cocido o incluso para recalentar comida sin resecarla.

El método más fácil: olla, colador metálico y tapa

La forma más cómoda de cocinar al vapor sin vaporera es usar un colador metálico que encaje sobre una olla o dentro de ella, pero sin que llegue a tocar el agua. Ponemos 2 o 3 dedos de agua en el fondo, llevamos a ebullición suave, colocamos el colador con los alimentos y tapamos lo mejor posible.

Lo importante es que el colador sea de metal y aguante bien el calor. Nada de plásticos dudosos ni utensilios que puedan deformarse. También conviene no llenar el colador hasta arriba, porque el vapor necesita circular. Si amontonamos demasiado la comida, lo de abajo se pasa y lo de arriba queda duro.

Para verduras como brócoli, judías verdes, zanahoria, calabacín o patata en dados, este sistema funciona de maravilla. Hay que cortar las piezas de tamaño parecido para que se hagan a la vez y mantener la olla tapada durante la cocción. Cada vez que levantamos la tapa, perdemos vapor y alargamos el tiempo.

Si no tienes colador: plato resistente y soporte improvisado

También se puede montar una vaporera casera con una olla amplia, un plato resistente al calor y algo que haga de soporte. Una opción clásica es colocar tres bolas grandes de papel de aluminio en el fondo, añadir un poco de agua sin cubrirlas y apoyar encima un plato pequeño con la comida. El agua hierve por debajo, el vapor sube y el alimento se cocina sin tocar el líquido. Este sistema se ha probado como alternativa útil cuando no hay cesta vaporera.

Aquí hay que tener cuidado con dos cosas. La primera: el plato debe ser apto para calor. La segunda: tiene que quedar estable. Si el plato baila, se inclina o queda demasiado bajo, acabaremos con la comida mojada o con un pequeño desastre al abrir la olla.

Este método va muy bien para pescado en filetes, verduras cortadas, panecillos al vapor, dumplings o preparaciones delicadas que no queremos remover.

Con una rejilla metálica también funciona

Otra opción estupenda es usar una rejilla metálica baja, de las que se emplean para enfriar bizcochos, siempre que quepa dentro de la cazuela y permita cerrar la tapa. Se pone agua en el fondo sin que toque la rejilla, se coloca encima la comida en un plato o sobre papel de horno perforado y se tapa.

La ventaja de la rejilla es que queda más estable que un colador, sobre todo en ollas anchas. La desventaja es que necesitamos una cazuela con suficiente altura para que el vapor circule y la tapa cierre sin aplastar los alimentos.

Cocinar al vapor en el microondas

Para verduras rápidas, el microondas también sirve. Basta con poner las verduras lavadas y cortadas en un recipiente apto, añadir una cucharada o dos de agua, tapar con tapa de microondas o film apto dejando una pequeña salida de vapor, y cocinar en tandas cortas. Es un método rápido y práctico, aunque algunas verduras pueden quedar con una textura algo menos bonita que en olla.

Para brócoli, coliflor, zanahoria fina, guisantes o calabacín, suele funcionar muy bien. Mejor quedarse corto de tiempo y añadir un minuto más si hace falta, porque el microondas pasa del punto perfecto al “blandurrio” en un suspiro.

Tiempos orientativos para cocinar al vapor sin vaporera

Estos tiempos dependen del tamaño del corte, la cantidad y la fuerza del fuego, pero sirven como guía:

AlimentoTiempo aproximado
Brócoli en ramilletes5-7 minutos
Coliflor en ramilletes7-9 minutos
Judías verdes6-8 minutos
Zanahoria en rodajas finas7-10 minutos
Calabacín en medias lunas4-6 minutos
Patata en dados pequeños12-18 minutos
Pescado blanco en filetes6-10 minutos
Gyozas o dumplings8-12 minutos
Arroz cocido para recalentar4-6 minutos

En verduras, lo mejor es pinchar y probar. Deben quedar tiernas, pero no rendidas. En pescados y carnes, no conviene fiarse solo del reloj: la seguridad manda más que el aspecto.

Cuidado con carnes, pollo y pescados gruesos

El vapor cocina de forma suave, pero eso no significa que todo valga. Para pollo, carnes gruesas, pescado en piezas grandes o alimentos rellenos, es mejor usar termómetro de cocina. AESAN recomienda que el alimento alcance temperatura suficiente en todas sus partes para evitar riesgos, y en guías de seguridad alimentaria se insiste en comprobar la temperatura interna cuando se cocinan carnes, aves o pescados.

En casa, si no tienes termómetro, mejor reservar el vapor sin vaporera para verduras, pescados finos, mariscos pequeños, huevos, masas tipo dumpling o recalentados. Para pollo o carne, especialmente si son piezas gordas, hay métodos más controlables.

Errores comunes al cocinar al vapor sin vaporera

Poner demasiada agua. No estamos cociendo. El agua debe quedar por debajo del alimento. Si toca la comida, el resultado cambia por completo.

Usar un hervor demasiado fuerte. Un borbotón salvaje puede mover el plato, salpicar la comida o evaporar el agua demasiado rápido. Mejor un hervor suave pero constante.

No tapar bien. Si la tapa deja escapar demasiado vapor, la cocción se alarga y queda irregular. Si no encaja perfecta, podemos ayudar con una tapa más grande o con papel de aluminio alrededor, sin bloquear salidas de forma peligrosa ni crear presión.

Cortar cada pieza a su aire. Si unas zanahorias van en rodajas finas y otras en troncos, unas se pasan y otras quedan duras. El corte uniforme es media receta.

Olvidarse del agua. En cocciones largas, conviene mirar de vez en cuando que no se haya evaporado todo. Si la olla se queda seca, mal asunto: olor a quemado y utensilio castigado.

Cómo dar más sabor sin complicarse

El vapor no tiene por qué ser soso. Podemos añadir al agua una rodaja de limón, unas ramas de perejil, laurel, jengibre, ajo aplastado o piel de naranja. No va a transformar el plato por arte de magia, pero sí aporta un aroma suave, sobre todo en pescados y verduras.

También funciona muy bien aliñar después. Un poco de aceite de oliva virgen extra, sal en escamas, pimienta, limón, pimentón, salsa de soja, tahini, yogur con hierbas o una vinagreta sencilla convierten unas verduras al vapor en algo mucho más apetecible.

Entonces, ¿cuál es el mejor método?

Para el día a día, el colador metálico con olla y tapa es el sistema más práctico. Es rápido, barato y fácil de controlar. Si no tienes colador, el montaje con plato resistente y soporte improvisado funciona bien, pero exige más cuidado. Y para verduras rápidas entre semana, el microondas puede sacarte del apuro sin ensuciar casi nada.

Cocinar al vapor sin vaporera es una de esas soluciones de cocina casera que merece la pena tener a mano. No sustituye a una buena vaporera si la usas todos los días, pero para salir del paso, preparar verduras ligeras o recalentar sin resecar, cumple de sobra.

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Categorías: Escuela de alimentación: cocina, técnicas e ingredientes

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